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De tropiezo en tropiezo

Por Catón

Julio 15, 2026 03:00 a.m.

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    Preguntas y respuestas

      El joven Povertino acudió a una casa de mala nota. Le urgía desfogar  sus rijos de varón. Quiso saber cuál era la tarifa que se cobraba ahí. La  madama del establecimiento le informó el monto del arancel de sus pupilas.  Preguntó ansiosamente Povertino: "¿Y no tiene algo genérico o similar de  menor precio?". (La mujer debe haberle respondido: "El remedio que busca,  jovencito, está en su mano"). Un lama del Tibet le propuso a su visitante  occidental: "Te diré el secreto de la vida si tú me dices cómo configurar mi  iPhone". Doña Frigidia se quejó con su esposo don Frustracio: "Todas mis  amigas me dicen que sus esposos pronuncian el nombre de ellas en el  momento del amor. Tú jamás dices mi nombre". Explicó don Frustracio: "Es  que temo despertarte". Susiflor le preguntó a Rosibel: "¿Cuándo te casas?".  Contestó ella: "Mis papás dicen que en octubre, porque en ese mes se casaron  ellos. Mi novio dice que en los días de Navidad, porque quiere que yo sea su  regalo. Y mi ginecólogo dice que me case lo antes posible". La muestra más  clara de la podredumbre moral que priva en el régimen de la 4T y de Morena  es la permanencia de Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa. La  defensa que de él hace Noroña es su mayor condena. Fue evidente la  participación del narco en la elección de Rocha, e igualmente visibles han sido  sus vínculos con individuos pertenecientes a la delincuencia organizada. Mal  se ha visto la Presidenta Sheinbaum en el tratamiento de ese turbio asunto. Su  actitud omisa hace pensar en un sometimiento a los dictados de López  Obrador, quien no es el poder tras el trono, sino delante de él. De tropiezo en  tropiezo va la mandataria que no manda. En últimas fechas ha mostrado una  absoluta falta de saberes humanísticos y de política, como cuando dijo que  Estados Unidos es una nación sin cultura, o al declarar que el pato Merlín,  invención populachera, rastacuera y pasajera premiada ya con una casa que  pagan los contribuyentes, es símbolo nacional y emblema del modo de ser de  los mexicanos. Así andan las cosas en este pobre país, mal gobernado y peor  representado, donde reinan la impunidad, la ilegalidad y la incapacidad. Me es  penoso escribir estas palabras, pero pienso que corresponden a la realidad  nacional. Meñico Maldotado figura en el grupo de los que dicen que el  tamaño no importa, que lo que en verdad cuenta es la técnica. Quiero decir  que pertenece a la especie de varones pobremente dotados por la naturaleza en  la región de la entrepierna. Casó con Pirulina, damisela con muchos  kilómetros de vida recorridos, los más de ellos de terracería. La noche de las  bodas Meñico se presentó por primera vez al natural ante su deposada. Lo vio  ella y le dijo: "¿Qué te parece si mejor vemos la tele?". Murió un fulano que  en su vida había sido un tal por cual, y fue a dar al infierno. Grande fue su  sorpresa al ver que el averno era un enorme antro con música alegre, mujeres  más alegres aun, vinos de lo mejor  y shows como en Las Vegas. Los  supuestos condenados cantaban, reían y bailaban; se veían felices. El recién  llegado le dijo a Lucifer: "Yo pensaba que el infierno es un lugar con llamas y  tormentos eternales". "No es así -le respondió el maligno-. Ésas son fake  news difundidas por la competencia". Don Epaminondas era un señor hecho  a los antiguos usos, tanto que vestía chaqué, usaba polainas y se cubría con  bombín. Invitó a merendar en su casa a la señorita Himenia, célibe de 39 años  cumplidos varias veces. Le ofreció: «¿Gusta usted una copita de licor, amiga  mía?". Dijo Himenia: "No, porque se me sube".  Don Epaminndas se indignó:  "¡Señorita! ¡Soy una caballero!". FIN.