EL NOMBRE
La vida es una especie de misterio bien disimulado
Tenemos un nombre que usamos como una marca
pero a veces nos lo quitamos porque nos estorba o porque nos sobra.
Hay etapas en esta vida en las que queremos sacudírnoslo y pasar desapercibidos.
Pero muchas otras lo usamos con una dignidad que asombra hasta a uno mismo.
En otros momentos como que se nos olvida o nos pesa.
Y cuando escribimos o leemos tomamos los nombres del personaje favorito o del más fuerte o el más malvado; casi nunca en el más débil o el menos favorecido.
El mundo es chiquito cada día y nos damos cuenta en un click, que tenemos doble o tripe personalidad porque hay otros muchos que llevan nuestro nombre y muchas veces hasta el mismo apellido. Y el territorio de los nombres se achica y nos acerca o al menos eso parece. Pero muchas veces esos clicks nos despersonaliza o nos confunde; nos da múltiples personalidades hasta que encontramos un seudónimo que nos ayude a sobrevivir.
Por eso cuando escribimos, los que lo hacemos, nos devuelve al lugar en el que se origina nuestro yo y nuestro nombre que se va de paseo mientras tecleamos para evitar la vergüenza o el orgullo de parafrasearse a sí misma.
Hay que ir haciendo lo que se va pudiendo y hoy juego a que escribo para que se me pase la angustia o la ansiedad, o buscando a ver qué me pasa, si es que hay algo que me pase. Escribir es algo luminoso que surge de la oscuridad del desenfado, olvidándose del qué dirán por hablar de esto o del otro o de no decir nada, más que pasear las palabras sobre la hoja o la pantalla. Y así, paseando a los lectores conmigo, lleno los párrafos y los renglones porque hoy me cuesta hablar del mundo, de la gente, de la vida que se esfuerza por sobrevivir a pesar de los políticos y sus sistemas de cinismo y delincuencia bien disfrazada. Son los reyes para explotar un nombre del cual deberían sentir vergüenza.
Escribo preguntándome si a alguien le interesa ensimismarse en estas líneas. Si alguien a veces siente el mismo apremio por la vida que a veces me asalta y pone a temblar.
En fin, arriba va mi nombre por si la próxima semana, alguien quiere buscar líneas como éstas que los hagan pensar en su nombre y en otros que mientras leen les vienen a la mente.