Los rostros en los expedientes
Hay una serie en la plataforma Netflix llamada "Ciudad de Sombras" que por muchas razones vale la pena ver. Son acontecimientos que transcurren en Barcelona en teniendo como eje de importancia al gran arquitecto Antonio Gaudí y a la misma ciudad.
Sin que esto signifique adelantar vísperas a quienes aún no ven la serie, tomaré dos referencias que aparecen en ella que tiene que ver con el título que encabeza esta primera entrega de dos mil veintiséis.
En primer término hay una amplia referencia al desarrollo urbano de Barcelona en torno a los juegos olímpicos de mil novecientos noventa y dos y la amplia y compleja remodelación que sufrió la ciudad, con el alto costo social del desplazamiento de habitantes de zonas que debían ceder su espacio a las obras que el progreso y el importante evento implicaban.
En la entrega de esta columna del pasado ocho de diciembre de dos mil veinticinco, cuya temática giró en torno a la arquitectura, a raíz de la muerte del gran Frank Gehry, escribí: "Antes de Gehry, Bilbao era un puerto industrial, después del Guggenheim, se convirtió en un referente mundial de renovación urbana, acuñando el término ´Efecto Bilbao´ o ´Efecto Guggenheim´, que es un fenómeno que se produce cuando una ciudad experimenta una importante transformación urbana, revitalización y crecimiento económico mediante la construcción de monumentos arquitectónicos emblemáticos."
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Las olimpiadas fueron en mil novecientos noventa y dos, cinco años antes de la inauguración del Guggenheim, así que aun no se conceptualizaba como tal ese efecto causado por la arquitectura en el desarrollo urbano, como tampoco se consideraba realmente lo que ocurría con los cientos de personas desplazados de sus viviendas en aras de las nuevas obras.
En otro tema, en la serie hay un momento en que una chica encara a una jueza y le reclama juzgar sin conocer siquiera por una vez en persona a las personas que forman parte del sumario.
Hay dos cuestiones comunes en ambos casos que los unen, no en la serie sino en nuestra realidad: el desconocimiento del rostro humano que se asoma desde las páginas de un expediente.
De acuerdo con el Diccionario Panhispánico del Español Jurídico, un expediente es el reflejo documental de las actuaciones desarrolladas en relación con una cuestión determinada por un órgano judicial, administrativo o entidad privada; por su parte, tanto en la Ley General de Archivos y en el Código Nacional de Procedimientos Civiles encontramos conceptos que en esencia significan lo mismo, ya en su vertiente física o digital.
Todo lo que implica la creación y gestión de un expediente tanto administrativo como judicial conlleva la intervención, los derechos y/o las obligaciones de personas reales que, en buen número de casos, muchos más de los deseables, solo son un nombre ante los ojos de la autoridad.
En la Barcelona e mil novecientos noventa y dos que nos muestra la serie "Ciudad de Sombras", ¿cuántas de esas casas demolidas, cuántos de esos barrios afectados tuvieron rostro ante la autoridad que ordenó desalojos y obras? ¿En cuántos procedimientos expropiatorios la autoridad ve a los ojos al afectado?
En cuanto a jueces ¿qué tanto saben de las personas que juzgan, no ya en el ámbito penal, sino en el civil, familiar, laboral o cualquiera otro?
Los juicios no deben ser solo estadísticas, fríos números en informes anuales; los planes de desarrollo y las decisiones de política urbana no pueden tomarse como si la ciudad fuera tan solo un plano o una maqueta.
La serie "Ciudad de Sombras", basada en la novela "El Verdugo de Gaudí: el asesino de La Pedrera", de Aro Sáinz de la Maza nos pone frente a esta importante reflexión : las actuaciones de las autoridades, en todos los ámbitos, tocan a las personas y éstas deben tener, como mínimo derecho, la posibilidad de conocer y ver frente a frente al funcionario que decide su patrimonio, su futuro, su familia, su vida.
Cada expediente es más que papeles o bites.
@jchessal



