Placer-Evasión

La perfecta historia para hoy no tiene que ver 

con aquello de lo que todos hablan y hablamos. 

No tiene que ver con “ya sabes quien” ni con 

los últimos rockstars de la política mexicana o norteamericana.

Tiene que ver con aquello que nos lleve a sentir que estamos vivos fuera de los estímulos visuales como el de ayer y los militares. Tiene que ver con aromas que pueden emanar de un horno de pan o de una cacerola en la estufa de nuestra casa. Tiene que ver con las fotos que los abuelos portan en sus celulares para mostrar a amigos o desconocidos a la menor provocación. Tiene que ver con la necesidad de mostrar nuestro “estado” en una red social, o nuestra supuesta popularidad medida por guiños o sonrisas que animamos con un click de nuestro índice derecho o izquierdo.

El tema de hoy tiene que ver con la necesidad humana de algo que no sabemos identificar y a lo que ponemos etiquetas de consumo para poder hablar en el lenguaje posmoderno que los ordenadores nos han impuesto. El mismo está construido con una nueva sintaxis, nuevas conjugaciones que más bien son atemporales, asincrónicas y por demás virtuales.

Hoy es importante para mí, hablarles de algunos artistas que se conectan con nuestro país pero que tienen una raíz cosmopolita. Ellos son Francis Alÿs; Gabriel Orozco y Rafael Lozano- Hemer. 

Nacidos en el siglo pasado, entre 1959 y 1967, tiene México como otro común denominador. Se les conoce como artistas nómadas. Alÿs llegó a México después del terremoto del 85 para hacer su servicio social como arquitecto ayudando en la reconstrucción, pero se enamoró de lo que vio en la ciudad de México, su caos y su diversidad tan diferente a lo que entonces conocía. Le atrajo la forma en que se daba la comunicación: los rótulos de tiendas y establecimientos en los barrios cercanos al Centro Histórico. Se quedó y aunque su obra viaja a diferentes países de todos los continentes, lleva mucho de México en su espíritu.

Por su parte, Orozco nacido en Jalapa está constantemente fuera del país. Al igual que Francis Alÿs, coincide en caminar para “recoger” las experiencias del entorno y el contexto que serán el alimento para realizar sus piezas. Tiende a usar imágenes paradójicas que cuestionen e interroguen a quien las observa. Un arte que parece a simple vista absurdo o inútil tiene todo un sustento filosófico que pueden escuchar en sus entrevistas en youtube. 

Y Lozano-Hemer quien naciera en México, vivió en España y reside en Canadá ha hecho de la ciencia y la tecnología el medio para transformar lo humano en estímulos visuales, luminosos o sonoros que evocan el espíritu de lo que somos en esencia de acuerdo a mi muy particular opinión.

Con ellos y con otros al alcance de unos cuantos click uno evade el lugar común de la política local y nacional. Uno se encuentra con uno mismo desde un ángulo imprevisto y desconocido. Ello me causa uno de los mayores placeres. Es la historia perfecta para el día de hoy. Al menos la mía.