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Abejas, mucho más que miel (VIDEO)

Por Montserrat Solá

Abril 01, 2022 03:00 a.m.

La única especie que no pone en riesgo al ecosistema es la abeja. A contrario, el declive en poblaciones de abejas y abejorros preocupa a nivel global porque se encargan de la polinización de la mayor parte de las plantas silvestres y muchos de los cultivos.

La vida de una abeja de cosecha es efímera, tan efímera que en un mes produce apenas una cucharada de miel.

Jorge Erasmo Salas Juárez y Ruth Duarte son apicultores del municipio de Tierra Nueva, su empresa Miel Quetzally tiene una tradición de generaciones en la crianza y cuidado de las abejas, así como en la cosecha de miel.

El proceso de elaboración de la miel consiste en tener preparadas las colmenas y esperar la floración del mezquite que sucede entre los meses de marzo y abril, o la cosecha de aceitilla y lampote que ocurre en los meses de octubre a noviembre.

En esta granja de abejas cada 14 días nace una abeja reina, mientras que los 365 días del año ocurren nacimientos de abejas obreras. Los zánganos hacen honor a su fama, pues sus nacimientos ocurren cada 28 días.

Estas abejas no se mantienen en Tierra Nueva todo el tiempo, migran con la floración de las plantas que polinizan entre los municipios de Guadalcázar, con la flor de acotillo entre enero y febrero; y Rioverde, con los azahares de diciembre a marzo.

Jorge Erasmo Salas Juárez explica que en su granja las abejas reciben trato especial, a ellas se procura no quitarles toda la miel con el fin de que puedan subsistir el invierno, y en época de cosecha se les mueve de lugar a donde hay mucho mezquite para que puedan recolectar néctar y reproducirse.

LA EFÍMERA VIDA DE UNA ABEJA DE COSECHA

Fisiológicamente, el tiempo de vida de una abeja es de seis meses, en el caso de las abejas de cosecha, su vida se acorta a un mes por que se les rompen las alas, las patitas o por el ritmo de trabajo que tienen.

En esta granja el cuidado de las abejas inicia desde que son larvas, el apicultor elige algunas que tienen de uno a tres días de nacidas para trasladarlas a una copa celda donde se alimentan de jalea real, esto para que cuando llegue el momento de la metamorfosis dentro del “cacahuate” puedan desarrollar glándulas endócrinas y se conviertan en reinas, aunque no siempre funciona.

SU ENTORNO AMENAZADO

Ruth Duarte, productora apícola, menciona que las abejas se ven amenazadas por herbicidas e insecticidas, por lo que debe haber un gran compromiso como sociedad para proteger a las abejas.

“Lo que está en peligro de extinción es lo que está en torno a la abeja, donde polinice, con transgénicos, se debe cuidar más el cambio climático y el medio ambiente en que las colmenas están. Ahí realmente es donde existe el peligro”.

La extinción de abejas y abejorros tendría un serio impacto en los humanos porque se reduciría la capacidad de producir alimentos. Se calcula que la tercera parte de los alimentos que consumimos, entre frutas, hortalizas y frutos secos, dependen de la polinización de estos insectos.

Gerardo Ceballos, investigador del Instituto de Ecología de la UNAM y el ecólogo más citado en América Latina, refiere que la escasez de abejas y abejorros ha obligado a algunas regiones de China a polinizar árboles frutales a mano. Pero la polinización artificial tiene un costo enorme y se puede hacer en una escala pequeña; de polinizar miles de árboles y plantas, se encarga la abeja. En México, ejemplifica el investigador, algunas compañías utilizan tráileres para trasladar a las abejas hasta los cultivos.

El uso de pesticidas, la destrucción de hábitats y la invasión de especies, es global, y forma parte de un proceso de declive de poblaciones y desaparición de especies mucho más grande: la sexta extinción masiva.

Casi dos mil especies de abejas se encuentran en grave riesgo de extinción en México. El Foro Consultivo, Científico y Tecnológico (FCCyT) señala que la especie europea no está en peligro de extinción porque hay muchas colmenas en granjas apicultoras dedicadas a la producción de miel por todo el mundo.

La situación de las abejas silvestres es diferente, porque los cultivos exclusivos de maíz representan enormes desiertos, pues se han eliminado las flores nativas con las cuales se alimentaban. Hasta un 80 por ciento del trabajo de las abejas consiste en polinizar flores y frutos, mientras que el restante 20 por ciento lo utilizan para producir miel y veneno.

EL CICLO DE LA ABEJA DE COSECHA

Las abejas reinas son fecundadas volando, ya que a menor altura es más fácil que los zánganos la fecunden.

En el apiario cada caja cuenta con respiradero que es utilizado para que las abejas tengan oxígeno, y un respiradero que permite a las abejas entrar y salir. Dentro, en los bastidores, las abejas comienzan a construir el panal con celdas donde la reina deposita los huevecillos.

A la vista, los hexágonos del panal parecen cerrados mientras las abejas bebés se desarrollan, para liberarse éstas muerden el opérculo hasta que se liberan y salen completamente.

Con la época de floración la reina pone mayor número de huevecillos para incrementar la población.

En la granja apícola, las abejas de cosecha reciben una mezcla especial de comida que les proporciona nutrientes y proteínas, esto equivaldría a la fórmula láctea para los humanos. Esta mezcla es dada a las abejas bebés a través de las abejas obreras para que su crecimiento sea más rápido.

Una vez que hay floración y con ello mayor flujo de néctar las abejas incrementan su actividad.

Para proteger a la colmena y evitar corrientes de aire, las abejas tapan la orilla de los bastidores con una mezcla hecha con cera, esta mezcla pasa por un proceso que separa la resina de la impureza y así se obtiene el propóleo.

Se dice que si una persona consume polen y agua, como las abejas, obtendría todos los nutrientes que requiere para subsistir.