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La contingencia epidemiológica dejó sin trabajo y sin recursos para salir adelante a los boleros ubicados en el primer cuadro de la ciudad; vamos muy mal, estamos aquí todos solos, señalaron.
Comentaron que la actividad para ellos se ha desplomado casi un 90%, “ya no hay gente que venga a bolearse sus zapatos”.
Los que se encuentran en las cercanías del Palacio Municipal, dijeron que la autoridad había prometido entregarles una despensa, pero al momento no ha ocurrido. Tuvimos un acercamiento con el alcalde para que fuera sensible, porque nosotros vamos al día y si no trabajamos no tenemos qué llevar a la casa”.
Los hombres dedicados a lustrar zapatos afirmaron que actualmente sólo sacan para su camión y a veces ni para eso.








