Certezas virales contra la “desinfodemia”

Ni el bicarbonato, ni el ajo curan de COVID-19. Profesionistas en química, farmacobiología, medicina, diseño gráfico, psiquiatría, veterinaria, entre otros, desde el extranjero o en territorio nacional ,decidieron formar un frente contra la pandemia alterna de fake news sobre el coronavirus

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Certezas virales contra la “desinfodemia”

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Apenas el pasado 27 de febrero se confirmaron los primeros casos de coronavirus COVID-19 en la República Mexicana. A partir de entonces, los bulos, “fake news” o noticias falsas sobre la enfermedad, la forma de contagio, su tratamiento y prevención se viralizaron en redes sociales.

Tan solo un mes después de confirmarse los primeros casos, una variante del bulo de “hacer gárgaras con bicarbonato y limón caliente, sal o vinagre” propició en Querétaro la hospitalización de dos personas.

Mientras esto ocurría, un grupo de amigos, profesionistas de diversas áreas y con un gusto común por la divulgación científica, daba seguimiento puntual al avance de la pandemia con el objetivo de romper los mitos generados en torno al nuevo virus y compartir información de manera simplificada para el grueso de la población. El 13 de febrero crearon un grupo en Facebook, denominado “Coronavirus San Luis Potosí”, hoy Coronavirus FACTS.

El grupo lo forman profesionistas en química, farmacobiología, medicina, diseño gráfico, psiquiatría, veterinaria, entre otros, desde países como España, Estados Unidos, China y el territorio nacional. Su conocimiento multidisciplinario ha sido clave para aportar información sobre la enfermedad.

Lourdes Enríquez, química farmacobióloga doctorada en ciencias biomédicas, considera que este grupo es una forma de colaborar con un “granito de arena” de información certera en un mar de desinformación.

LA DESINFORMACIÓN TAMBIÉN ES PANDEMIA

El pasado 16 de abril, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), alertó sobre el riesgo de la difusión de mensajes sin verificar que alientan a probar métodos no comprobados para curar el COVID-19, al grado de calificar el fenómeno como “una pandemia alterna”.

Lucía Pruneda, química farmacobióloga de formación y doctorada en ciencias biomédicas, también es integrante del grupo y enfatiza que la desinformación es lo que más daña a la población en tiempos de pandemia.

Apuntó que muchos de estos mensajes se sustenten en creencias populares de la gente, y al cobrar credibilidad, afectan la percepción de la realidad.  

“Fue una reunión en donde vimos cómo nos estábamos preocupando, no como burla sino una preocupación legítima y decir: en serio toda estas falsas noticias están en redes sociales y qué tanto la gente se la cree y hasta dónde llegan”.

Brenda Zúñiga, médica cirujana con maestría en neuropsicología, agregó que el grupo se planteó como reto romper la desinformación de una forma en que la población pudiera entenderla o comprenderla sin estar sujeta a términos científicos que le son ajenos.

LAS PREGUNTAS TONTAS

La solución fue simplificar la información científica en gráficos e infografías, que responden las dudas que, en ocasiones, la persona que cuestiona califica como “tontas”.

El creador del concepto fue Sergio Grande, diseñador gráfico con gusto por las causas sociales y la interpretación de diversos tipos de discursos.

“Lo que a mí siempre me gustó fue graficar o tratar de describir con bolitas y palitos, con peras y manzanas; con gráficos los distintos discursos (…) Ya estaba en el grupo de Coronavirus SLP y eso me provocó pensar en cuántas personas se realizan una pregunta que aseguran que es tonta para decir ‘no me regañen por preguntar’”. Sergio Grande apunta que por más tonta, irónica o burlona que sea una pregunta, si se despeja puede añadir información útil para otras personas.

Sorpresivamente, una vez lanzado este concepto, las personas reaccionaron y enviaron sus “preguntas tontas”, lo que llevó a la creación de la página de Facebook denominada “Tengo una pregunta tonta”. Andrés es otro de los encargados de simplificar la información a través de infografías, reportes y esquemas gráficos que facilitan la divulgación.

EL RETO DE HACER VIRALES LAS CERTEZAS

El nuevo reto del grupo formado por 18 personas que moderan y administran, es que la información confirmada se viralice al igual que las noticias falsas.

“Hay muchisísima gente que no cree ni siquiera en el virus”, lamenta Lourdes Enríquez y “ahorita me gustaría que la gente entienda que esto existe y tomara las medidas (…) creo que hay muchos aspectos los que hay que considerar (…) qué hacer para que la mayor cantidad de gente entienda y sepa que esto es real”.

Lourdes también reconoce que las personas no asimilan la información de la misma forma, por lo que mientras se replique desde diversas plataformas y formatos, mayor número de personas tomarán conciencia.

“No hay, en el mundo, nadie que pueda difundir a todos un mensaje”, agregó Sergio Grande quien fue secundado por Lucía Pruneda, al añadir que un reto de la divulgación científica es lograr que la gente haga suyo el conocimiento y lo integre a sus actividades diarias.