“Confunden ideología con proyecto de nación”

Los partidos políticos confunden el proyecto de país con una ideología, y ésta a su vez, con un plan de gobierno que pretenden sea aprobado a cambio de dádivas, y por ello se puede afirmar que la lucha navista no ha concluido, pese a la desaparición física de Salvador Nava Martínez hace 29 años, advierte el ex presidente del Consejo de Directores del Frente Cívico Potosino –FCP-, Guillermo Pizzuto Zamanillo, en el vigésimo noveno aniversario de la muerte del doctor Salvador Nava Martínez.
Para él, un grupo de ciudadanos decidió tomar al doctor Salvador Nava Martínez al cierre de los años cincuenta del siglo pasado como su líder. Eran tiempos de gobiernos de imposición de acciones y de ideas, incluso bajo los “tres ierros”: encierro, destierro o entierro, y a partir de ahí se inauguró en la historia una lucha por la participación democrática de la ciudadanía, sin distingo de partidos políticos ni ideologías.
Precisa que el navismo no es propiedad de los partidos políticos, y no se le puede entender y poner en práctica, si no hay respeto por las ideas de cada uno, las preferencias partidistas de cada cual y la participación cívica de la ciudadanía en las decisiones de democracia.
Advierte que ya no se puede gobernar con “otros datos”, y mucho menos cuando vivimos en un mundo hiperconectado, en el que el presidente de México dice que vamos bien, como parte de su idea de ideología, cuando en el campo, sus habitantes lo tienen abandonado por falta de recursos para producir, o carecen de medios de subsistencia.
Explica que no se puede entender la democracia si hay fanatismo y en todos los casos los sistemas políticos fanáticos terminan mal.
A LA INVERSA DE LA DEMOCRACIA...
El exdirigente del Frente Cívico Potosino, y exalcalde capitalino, se remite al contexto actual, que se parece mucho al que dio origen al movimiento navista como alternativa de lucha ante un poder abusivo, es decir el de un jefe del Ejecutivo que pretende restablecer el control absoluto sobre el Poder Legislativo, la intervención en el Poder Judicial y el proyecto de desaparición de los organismos públicos autónomos.
Atribuye este fenómeno al hecho de que no leemos la historia, y entonces estamos condenados a repetirla. “La historia me queda clarísima en este país... ese sistema no le ayudó a México y parecía que le ayudaba, porque siempre tienen ‘otros datos’, y ellos siempre tienen otras razones”.
Considera que “vivimos una época de mentira en la que desde el gobierno se dice en versiones de lo que se dice que es, y entonces vamos muy bien, pero no tenemos qué comer. Las realidades son más crudas y aquí la realidad va a llegar más pronto de lo que parece, porque antes había millones de campesinos que no sabían lo que estaba pasando en México y ahora esos millones de campesinos tienen su teléfono celular y están en las redes y están viendo noticias e información y no pueden abstraerse a la realidad”.
Critica que el sistema educativo ha sido tan complejo que únicamente es instruccional, pero a los que cursan la educación básica no les muestra para qué son los conocimientos, y eso marca la enorme diferencia entre la participación democrática en México y en otros países.
En el campo sucede igual. El gobierno no propicia la participación democrática para resolver los problemas del país, por ejemplo, el alimentario, porque está creando un vacío generacional al alimentar de dádivas a personas que carecen de trabajo, y que en 10 años se van a incorporar a una masa crítica que no va a saber cómo trabajar.
Es el mismo problema, cuando entre aquellos que tienen un futuro no tan promisorio, se encuentran aquellos miembros de familia que van abandonando el campo, porque la tierra con la que contaban sus abuelos podría dividirse entre muchos, y ya no es la esperanza que abrigaban las generaciones anteriores.
CORRIENTES DE RESPETO
Guillermo Pizzuto recuerda que se reunía en la sala de su casa con el doctor Salvador Nava Martínez, y coincidían con amistades de diferentes corrientes políticas.
Sin embargo, explica que él se ha reunido con sus amigos que piensan diferente, y “a veces en las discusiones pareciera que ya van a sacar la pistola para matarse, pero no entienden que forman parte de diversas corrientes que deben respetarse, puesto que cada quien tiene su propio cielo, de acuerdo a su idea formada”.
Para el frenteciviquista, en su idea de democracia, un niño tiene el futuro asegurado si fue bien comido, bien educado, y con acceso a sus medicinas... “ese debe ser el enfoque, porque el progreso y la prosperidad que tengamos después será el resultado el trabajo y del esfuerzo de esos niños que ahora lo son y mañana serán jóvenes, y pasado mañana serán ya viejos”.
El también ex lcalde capitalino emanado del FCP, advierte que en la democracia, a eso se le llama desarrollo, y forma parte de los postulados del navismo, que generan un proyecto de nación, y no de ideologías partidistas.
Es decir, el asunto está totalmente fuera de contexto de la discusión ideológica o partidista de que si el petróleo o la energía son nuestros, porque nunca han sido nuestros. “A mí no me ha tocado nada... y no conozco a nadie que le haya tocado, pero sí sé de muchos a los que les ha tocado”.
Advierte que la educación tampoco debería estar a discusión ideológica. El ejemplo es el de la prueba PISA, que en la actual administración federal no se quiere que se aplique y sin embargo, es un instrumento de evaluación que aporta parámetros para conocer el nivel del país y su comparativa con aquellos tales como Finlandia o Hong Kong, países que tienen un enfoque humano de la educación.
“El gobernante debería gobernar bajo un enfoque humanista... su obligación es velar por las personas... aquí dime cuántos candidatos hablan de personas... ellos más bien dicen que van a tapar baches, que van a bajar las estrellas... no es cierto. El gobernante no está para hacer eso... el gobernante está para asegurarse que esa sociedad, y que esos niños, tengan la capacidad alimenticia y educativa para que sean adultos productivos para la sociedad y para México, no parásitos. Una persona que está educada y preparada, y sabe trabajar, come lo mismo que quien no hace nada, pero no aporta”.
Recuerda el contexto de Corea que, devastado por la guerra de los años 50, hoy es uno de los países más prósperos. Cuando entró el gobierno nuevo en los años 50s, él mismo definió que la prioridad de ese país era la educación, “que aquí confundimos educación con instrucción... la instrucción es que tú escribes en una hoja ‘primero, tomas un vaso; dos, pones 10 mililitros de agua; tres, echas 3 gotitas del frasco b’... Ese es una instrucción... tú lo puedes hacer, cualquiera que lo lea lo puede hacer así, sí, pero no entiende qué está sucediendo. La educación es saber por qué se hace eso, para qué se hace eso, cuál es el efecto de hacer eso, que son las ideas del diseño curricular con salidas y competencias que no hacen”.
Advierte que, para generar un ciudadano competente en la democracia, aquí el problema de este país es que “la educación es una enseñanza para la vida, pero si el gobierno se la pasa alimentando personas sin actividad formativa ni trabajo, esas cosas las vamos a pagar los mexicanos en 10, 15 o 20 años, porque vamos a tener un grupo de adultos que no tienen idea del significado de trabajar, que no tienen idea de qué quiere decir producir, y que no tienen idea de nada y que nomás están acostumbrados a extender la mano pidiendo caridad”.
Advierte que la participación democrática ubica ese contexto en la que actualmente es la creación de una sociedad en reversa a la tendencia del mundo moderno.
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