"Dios mío, que lo pueda contar...”

Gabriela y Sofía son potosinas y residen en el Madrid en crisis por la epidemia de COVID-19. “Hagan caso, quédense en sus casas”, recomiendan a sus paisanos, desde su aislamiento sanitario obligado en la capital española

n estruendoso aplauso desde cientos de ventanas se escucha a las ocho de la noche en las ahora solitarias calles de Madrid. Las palmas que suenan, se asoman de los departamentos y viviendas, y rompen con el estado de desolación de las calles

En medio de un encierro incierto, van aplausos para los médicos y el personal sanitario que se expone para dar atención a enfermos y contagiados, así como para los que trabajan en supermercados y abastecen de insumos básicos a mujeres embarazadas, personas de la tercera edad y niños.

Del aislamiento cuarentenario madrileño participan dos potosinas radicadas en España, quienes han visto con preocupación que haya un México que no se ve en el espejo de los países de muy alta mortandad, Italia y España los más castigados de Europa.

A distancia, confirman que a nivel internacional el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador se ha ganado malas opiniones por fotografías y videos de noticieros en los que aparece abrazando y besando niños y adultos mayores.

GABRIELA: SALIDAS 

EN SOLITARIO

Gabriela Palafox es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UASLP. Se fue a España en 1999, a trabajar en una empresa de servicios turísticos. Desde hace 10 días se le avisó que no debe salir a la calle por estar embarazada. “Está la cosa apocalíptica...”, dice.

El coronavirus ha roto la convivencia social en forma física, como parte del sacrificio que exige bajar el índice de contagios. Nadie puede ir acompañado por la calle. Sólo está permitida esa licencia a madres en familias monoparentales acompañados de sus niños.

Está prohibido circular por las calles sin tener asunto esencial. También hay revisiones a los peatones en la calle si se les ve sospechosos de romper el orden. 

Está permitido salir al banco, al cajero, a la farmacia, al supermercado, al hospital o al trabajo, aunque la mayoría de las empresas tienen a sus trabajadores en casa con el teletrabajo.

Su esposo se encarga de llevar los alimentos; no puede tocar a nadie ni saludar directamente a nadie ni manejar dinero en efectivo. Deben pagar las cuentas a través de transferencias vía teléfono celular, para no tocar billetes y monedas y evitar esa forma de propagar el virus.

Refiere que en España el virus igual ha causado la muerte a personas de la tercera edad que a jóvenes, personas en edad productiva saludables y deportistas.

Por mucho tiempo se enfocaron en las personas mayores, pero también los jóvenes son personas afectadas, y para Gabriela es una sorpresa que los jóvenes de México no se están tomando en serio el tema. “Hagan caso, porque no quiero que se vean cómo nos estamos viendo aquí”.

IMPACTO DESDE CHINA

Gabriela trabaja en una empresa de servicios turísticos y que organiza tours por China, Japón y Corea.De un día para otro, a otro sus compañeros de China les dijeron que ya no puede viajar nadie. Cancelaron todos los viajes por China y todas las reservaciones.

La empresa cerró todo lo operativo en aquel país y cancelaron contratos que habían hecho con hoteles, autobuses y con guías. Gabriela se encarga específicamente de los tours por Japón, donde un atractivo turístico es la floración de los cerezos en primavera. El virus a Japón y si antes armaban cinco autobuses de viajeros, ahora sólo va uno y no se sabe si va a salir. Sucesivamente enfrentaron cancelaciones y pérdidas.

Recordó que cuando surgió el coronavirus en Italia, lo primero que se dijo es que los españoles que vivían en el norte de aquel país estaban volviendo a sus casas.

“Yo pensé: ‘ no..., no pueden hacer eso, se tienen que quedar en Italia, porque se están trayendo el virus a España”. El gobierno español no cerró las fronteras cuando ya se sabía que cerraban fronteras en China y Japón. Para muchos españoles, su gobierno no cerró a tiempo y los números de fallecidos son la consecuencia.

“AMLO DA PENA”

Ella era muy partidaria de algunas ideas políticas de Andrés Manuel López Obrador, pero que no se tomara en serio el grave riesgo para la salud de los mexicanos choca con la idea que tenía de él. Reconoce que le da vergüenza ver videos de la BBC de Londres con imágenes del presidente mexicano besando a niños, “y eso es ignorancia”.

Para ella un foco de alarma es el hecho de que hay mucha economía informal en México y por ejemplo también en San Luis Potosí. Lo pasarán muy mal con una cuarentena obligada. 

Se ha enterado de la campaña de reparto de frutas cítricas del diputado Ricardo Gallardo Cardona. Le molesta el uso político de la epidemia. 

 “Es gente que debería aprovechar todo su liderazgo, para decir a la gente que la cosa es seria y que hay que quedarse en casa y hacer un sacrificio para evitar contagios. Una naranja y un limón no les van a salvar la vida”.

ELEGIR A QUIÉN CONECTAN 

A UN RESPIRADOR

“Ahora en España, ni siquiera se sabe si la gente está contagiada o no, y los servicios de salud pública ya no están haciendo pruebas, porque no hay material ni personal suficiente para enfrentar la situación, pero el viernes determinaron dar prioridad a gente con mayor esperanza de vida es decir le darían prioridad a los más saludables”, explica Gabriela.

A la persona más sana le van a dar oportunidad de conectarse con un respirador; el ejército montó hospitales en pabellones de la Feria de Madrid, sin muros entre las camas, y habilitan hoteles para la atención de los enfermos.

“Dios mío, que yo no caiga ahí..., que lo pueda contar, porque hasta ahora no se sabe cuántos están contagiados y tampoco si todavía nos podemos contagiar”, suplica.

SOFÍA: MÉXICO VA LENTO

Por necesidades laborales y la promoción a un cargo directivo, Sofía Padrón Quijano llegó en junio del año pasado a Madrid y a distancia se ha percatado de que el gobierno de México se ha tardado mucho en reaccionar ante la pandemia. 

Explica que ya ni siquiera tiene que ver con la tasa de mortalidad o de contagio, sino que a mayor índice de contagio, mayores posibilidades hay de necesitar asistencia médica y por lo tanto, mayor probabilidad de comenzar a saturar los sistemas sanitarios y los sistemas de Protección Civil.

Asegura que México no está preparado para atender un caso de esa naturaleza con una cantidad de población como los millones de la Ciudad de México, y desde ahora se puede decir que el número oficial de contagios que está reportando el gobierno mexicano es inverosímil.

“Sencillamente yo cuando vivía en la Ciudad de México más o menos en un desplazamiento de una hora y media por donde encontrar a las personas que trabajan en la Ciudad de México tanto en transporte público como en la calle, y todas las posibilidades de contacto, por ejemplo en la tiendita, en un lugar donde te tomas el café o donde desayunar, ahí nada más se hace un contacto cuando menos con más de 60 personas solamente en un desplazamiento”, calcula.

En la empresa en la que ella labora, desde principios de febrero que comenzaron a ver cómo se venía la epidemia y cómo pudiera llegar a impactar en España, decidieron trasladar a home office diversas áreas de desempeño.

Cree que la variable en España con respecto de la epidemia en la Comunidad Europea es que tiene una población de adultos mayores mucho más grande y los jóvenes tienen muy alta capacidad de desplazamiento, pueden viajar de Italia a Londres por un vuelo de 20 euros, y entonces es de imaginarse la posibilidad de ser contagiado de coronavirus

A pesar de la llamada para mantenerse confinado, mucha gente no hizo caso y ha sido un tema de responsabilidad social que no se ha cumplido, observa.

Para Sofía Padrón, repartir limones y naranjas o ponerse a besar niños, son de las peores imprudencias políticas, puesto que en principio representan el riesgo por la falta de conciencia de guardar distancia social, y eso es completamente irresponsable

Explicó que el confinamiento social es lo único que puede permitir aplanar la curva de contagio, y entonces es muy grave que no se tenga esa conciencia.

“El objetivo no es buscar una vacuna y buscar una cura, ni atender a los viejitos enfermos, sino que el objetivo es aplanar la curva de contagio”, advierte. Si el propio sistema no permite reducir la curva de contagio cuando se llega a un punto crítico, en el que las áreas de protección a la ciudadanía no se dan abasto, entonces estamos en problemas.

Explica que los restaurantes y el turismo ya empiezan a sufrir una altísima tasa de desempleo y empiezan a padecer las consecuencias de 300 mil empleos para julio de 2020.

Asegura que todavía viene el fuerte impacto en los sectores de consumo, sobre todo de supermercados e incluso baja en el transporte de mercancías.

La primera alarma es la sanitaria y la segunda es la económica, por lo que se refiere al deterioro social del COVID-19, pérdida de empleos y de ingresos. 

 “No se podrá evitar el choque económico y por ejemplo sólo sobrevivirán las empresas o modelos de negocio que estén preparados para disminuir presencialidad de las personas”.