El ser masculino: algo más que no llorar

El concepto de las nuevas masculinidades busca fragmentar las raíces profundas del machismo y el patriarcado, esas que establecen la “normalidad” del hombre

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El ser masculino: algo más que no llorar

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¿Qué es ser hombre? y ¿Cómo ser hombre? son algunos cuestionamientos que van surgiendo en la infancia y la adolescencia. Sea por parte del padre o la madre, los conceptos iniciales al respecto definirán la conceptualización que cada niño y adolescente tenga frente a la sociedad, una cada vez más violenta, egoísta, machista e inhumana.

“Los niños no lloran”, “pórtese como hombrecito”, “los niños no juegan con muñecas y esas joterías”, “si le pegan en la escuela, pégueles más fuerte”, “usted no se cuide, ella es la mujer”, “los hombres sexualizan, no hablan de sentimientos”, toda esa verborrea proveniente del machismo y patriarcado ha dejado un “Frankenstein” en miles de residentes potosinos, que en los peores casos ha dejado víctimas mortales y demás atrocidades evidenciadas en la prensa.

El diccionario de la Real Academia Española es simple es su definición, pues lo conceptualiza en varias acepciones tales como: “Dicho de un ser: dotado de órganos para fecundar”, “perteneciente o relativo al varón” o “propio del varón o que posee características atribuidas a él”.

Ricardo Humberto Preciado Jiménez, abogado especialista en Derechos Humanos, sentencia que expresar a los infantes “los niños no lloran” es una forma de violencia del patriarcado hacia los mismos varones desde su infancia.

Ejemplifica que cuando se instituye como necesidad el “ser el más fuerte” o el “más rápido” del salón entre los niños, actitudes de competencia atribuidas por la sociedad para ser “el macho alfa”, es una institución del patriarcado.

“Lo que se busca con las nuevas masculinidades, es visibilizar lo que no se había visualizado y junto con el feminismo, y digo junto, porque es a la par de estos, tratar de rehacer o tratar de entendernos en este nuevo mundo en que las mujeres han sido empoderadas, pero a los hombres nunca nos dijeron como ser frente a estas mujeres empoderadas”, describe.

¿Patriarcado inhibe denuncias?

Hasta el 6 de junio pasado, San Luis Potosí registraba cinco casos de violencia familiar en contra de hombres, según información del reporte semanal 23 de la Dirección General de Epidemiologia (DGE).

En contraste, las mujeres son las más afectadas por ese delito, pues hasta la citada fecha se contabilizan 123 potosinas afectadas, precisó el organismo dependiente de la Secretaría de Salud federal (Ssa). 

Para el legista, desde la perspectiva de las nuevas masculinidades, se trata de quitar la dualidad de género hombre-mujer en cuanto a la violencia. Hay mujeres que ejercen un poder de violencia desde un enfoque patriarcal contra hombres y mujeres, así como varones que aplican la misma práctica.

Cita que según la académica argentina Rita Segato, el feminismo no puede instituir al hombre como su enemigo natural, sino el patriarcado y machismo. Es decir, no todos los hombres son machistas y no todas las mujeres no lo son.

“No solo la violencia familiar, sino de género. Digamos que la violencia machista-patriarcal contra los hombres, se da en proporciones que la verdad hemos normalizado y no nos hemos puesto a analizar”, lamenta. 

El también activista argumenta que la violencia contra las mujeres ha incrementado de forma exponencial, y dichas prácticas entre los hombres también ha aumentado, porque buscan “otro objeto” que violentar.

Por ende, plantea que en la actualidad existe una lucha de varones contra lo femenino. Por ejemplo, en los últimos años se han recrudecidos los hechos violentos contra la comunidad LGBTTTI+, porque representan lo femenino. 

“La violencia es patriarcal. No significa que sea una violencia de hombre a mujer necesariamente, sino de aquello que representa la feminidad y ese es el punto de la violencia familiar. Crece porque nadie nos dio las herramientas psicoemocionales para poder ser hombres frente a esta nueva realidad de mujeres empoderadas”, advierte.

Paternidades responsables 

Preciado Jiménez asume que las nuevas paternidades deben sustentarse desde la corresponsabilidad, pues aunque anteriormente se veía “como ayuda” que el varón apoyara a su pareja en labores del hogar, realmente es ejercer con responsabilidad una paternidad.

Matiza que, aunque hay aspectos biológicos imposibles de cubrir como amamantar al bebé, porque el infante está cómodo con ella, no significa que no se puedan compartir momentos de convivencia y crianza.

“Se está visibilizando una nueva manera de ser hombres, a partir de reconocer los estereotipos que el patriarcado nos ha impuesto y luchar contra ellos. No hay nadie que nos diga cómo ser hombres. Las nuevas masculinidades no dicen cómo hacerlo, pero lo que dicen es: ‘no seas esto’”, sustenta. 

Desde el feminismo 

La feminista Arely Torres Miranda, refiere que desde el feminismo se observan los fenómenos en las crianzas, las responsabilidades de los padres con los hijos e hijas y cómo el patriarcado ha impedido que los hombres tengan la libertad para denunciar o contar sus historias de vida.

De acuerdo con la activista, los círculos de renunciar a la violencia y promover nuevas masculinidades son responsabilidad de los varones, pues las feministas no pueden seguir con una actitud maternal de pretender subsanar las deficiencias emocionales de los hombres. 

“Se sigue perpetuando ese modelo de que al hombre no le duele nada, que el hombre no sufre e inclusive tenemos toda una cultura de Pedro Infante, Jorge Negrete y muchas cosas que cobijan esta incapacidad afectiva o de demostrar las emociones”, concluye.