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La contingencia provocada por la propagación de COVID-19 en San Luis Potosí ha dejado a muchas familias sin el sustento para sus familias, sin embargo, existen sectores de la población que, pese a estar catalogados como de “alto riesgo” se niegan a dejar sus calles, por el temor de no tener ni que comer al día siguiente.
Un ejemplo de esto son las vendedoras de verdura que desde hace varios años trabajan en las cercanías al mercado República, las cuales no pueden darse lujos ni encerrarse en cuatro paredes para protegerse, ya que su necesidad y su hambre es más que el temor a contagiarse del virus de “moda”.
En entrevista, algunas de las mujeres, de avanzada edad que aún se dedican a la venta de sus productos señalaron “nosotros tenemos que comer, necesitamos llevarnos un pan a la boca y no podemos estar encerradas, sabemos que corremos riesgo, nos da miedo, pero es más nuestra hambre, no estamos para darnos lujos y mucho menos para sacrificar el sustento diario de nuestras familias”, señaló una de las mujeres que vende verdura en las cercanías al mercado.
Así como ella, también hay personas de la tercera edad que aún trabajan fuera de su vivienda como músicos, pepenadores, albañiles, barrenderos y encargados de negocios que pese a estar dentro de los grupos de riesgo no han podido dejar las calles y resguardarse, pues no hay quién los apoye ni les dé las garantías para mínimo “comer” durante la contingencia.








