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ENTREVISTA: "Sin valor agregado, el periodismo se muere"

Por Martín Rodríguez

Mayo 21, 2023 03:00 a.m.

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De periodismo, sus porqués y sus cómos, de la lectura como fórmula principal para hacer periodismo, y de la tenacidad para lograr la mejor información, José Esquivel Juárez advierte que hay que evolucionar en la era de las plataformas, y para ello, la dinámica exige entregarse al periodismo, como lo hacían reporteros y editores para generar información importante, o como le sucedió a él, elaborar la última edición extra de la historia de un periódico impreso en Pulso, antes de que las plataformas pudieran devorar la noticia en segundos, es decir, con horas de anticipación al periódico.

Exjefe de redacciones, por año identificados en la radiocomunicación de Pulso con sus fotógrafos como “Castigo”, Esquivel advierte que hoy todo se cuenta más rápido, la retención es fugaz, y la tarea es perdurar en la memoria de los receptores. De los diarios impresos, el anecdotario lo traslada al mismo reto: encontrar la fórmula para que no muera en el intento.

Nacido el 14 de enero de 1956, muy joven le inspiró el periodismo porque algo aprendió de su hermano Abel Esquivel, un periodista de larga carrera que inició en el periódico El Heraldo, trabajó en El Sol de San Luis y fue director de Comunicación Social en el sexenio de Guillermo Fonseca Álvarez.

Sus primeras lecciones se deben a la lectura constante y completa de los diarios de la época. Muy joven. acudió a El Sol de San Luis a pedir trabajo como cartonista, porque siempre le gustó hacer caricatura, como en los tiempos de estudiante de secundaria “en la gloriosa Torres Bodet”. En aquel entonces, estaba en el cargo editorial el señor Mario Almazán, quien le pidió ir la semana siguiente… y ahí quedó todo.

En 1976 acudió al periódico Momento, en el que había un amigo que trabajaba como corrector de pruebas, y al salirse de trabajar lo invitó, apoyado en el hecho de que era un hombre lector, y fue así como en 1977 comenzó a trabajar ya de manera directa.

Eran los tiempos de una técnica de corrección entendida como lo que es, una pieza del engranaje de hacer periódico, que desafortunadamente se ha ido erradicando de los medios de comunicación.

“Es muy necesario corregir... Nadie sabe todo, y en los periódicos había un corrector de estilo que corregía las notas que se hacían en papel... Y luego eso se hacía en papel fotográfico, y salía en unas galeras enormes, y esas galeras eran fotografías sobre las que había que corregir y una vez rayadas las galeras se volvían a pasar en limpio, y a veces también ahí se nos iban errores, y una vez corregidos se cortaba todo para unirlo en lo que sería después la página del rompecabezas, y ahí también había que corregir ya editado y todo, incluso la cabeza, y esa era mi tarea como corrector de pruebas”.

De la corrección pasó a la edición. Fue jefe de sección internacional y después pasó por todas las secciones: sociales, deportes y policía, con maestros exigentes del oficio como don Juan Mireles Calderón, quien después sería subdirector fundador de Pulso, y el profesor Aurelio Ventura Escobar.

En el periódico Momento duró casi 11 años, y fue como se involucró en el proyecto para la fundación de Pulso, en 1987, porque desde entonces comenzaron a capacitarse y empezaron por diseñar Pulso del Zacatecas, lugar en el que empezó la gran aventura de hacer un nuevo periódico.

EL CAMBIO TECNOLÓGICO

El arranque de Pulso para él fue un cambio profesional, porque el periódico nació con equipo de cómputo, puesta en página y fotomecánica que no tenían ni Momento, ni El Sol ni El Heraldo. Involucrarse en las tecnologías los obligó a reeducarse, para hacer el periódico de otra forma.

Sin embargo él se especializó en el área de redacción, y el envío, la transmisión y recepción de información, incluso por lo que se refiere a las agencias informativas tales como El Universal, Notimex, AP y EFE. Así, desde el principio fueron totalmente diferentes y superaron a la competencia. Pulso a color y con un diseño innovador, fue consiguiendo su propio público de lectores y se reforzó con la reingeniería por la que apostaron los señores Valladares, propietarios.

EL RETO DE LA RAPIDEZ

Ahora, explica que los medios impresos se enfrentan el uso de plataformas de consumo inmediato de información tales como reels, tiktoks y demás.

“Al periodismo de fondo y la narrativa, si no lo rescata el periodista se va a acabar, porque en la inmediatez y los medios electrónicos nuevos no hay competencia, y la noticia lo es en su instante, pero después es historia, y puede ser en 20 minutos media hora una hora la noticia es inmediata y ya después de eso es historia”.

Explica que entonces se tiene que entender lo que ha sucedido con la narrativa en historias en cuentos en novelas y todo aquello que nunca va a dejar de interesar a la gente y puede salvar el periodismo, aunque también se debe considerar que vive de la publicidad.

Advierte que todo depende del periodista y de la gente que hace el periódico, sobre todo para cuidar que la versión impresa no traiga lo que ya manejaron las plataformas y además se debe considerar que es muy diferente hacer periódico que hacer periodismo.

Ejemplificar el hecho de que el periodismo no es nada más contar que ya hay un choque, un accidente o un homicidio, sino explotar todos los ángulos posibles de la narrativa, es como descubrir a las personas los hechos a detalle y también saber quién es el propietario del carro, es decir explotar todo aquello que no puede aparecer en lo inmediato.

Hoy los medios uniforman sus contenidos, pero no se debe permitir que la agenda propia de un diario se pierda porque sus reporteros trabajen en manada. 

DE LA CORRECCIÓN 

DE FOTO AL INTERNET

Han pasado 46 años desde que comenzó a hacer periodismo y lo sigue haciendo, ahora en un pequeño portal de internet.

“Ahí (en la página web) no hay una seriedad como tal de verlo, pero no tengo los medios, y sí en cambio sigo haciendo el periodismo, y hago corajes cuando algo no sale bien, y me esfuerzo por una buena foto y una buena nota, y si surge algo ahí va... Si hay fútbol hago la nota y la subo, y sale con todo y sus fotos y sigo, pero ya es un proceso muy diferente”.

Su experiencia como jefe al servicio del medio impreso, le lleva a recordar que tenía bajo su cargo a reporteros y fotógrafos, choferes y todo el proceso de producción.

“En aquellos tiempos, había que manejar la gente y con la responsabilidad que tuve, primero en Momento y luego ya en Pulso. En el proceso de producción tenía un jefe, Juan Mireles Calderón, una autoridad total como no conocí a nadie más”.

Para José Esquivel, es gratificante tener la facilidad para trabajar, en aspectos donde inmediatamente si hay una foto o un texto, y si ocurre algo, la redacción es inmediata, y ya están listos, la foto la nota y los datos.

Explica que esa parte frustrante de la comunicación inmediata, es el hecho de que con frecuencia los lectores se quedan a medias, y antes se trabajaba mucho más técnico y más avanzado.

ENFLACANDO LOS IMPRESOS

“Antes había una buena foto, una buena nota y una buena cabeza y ahora ya no porque ya te la ganaron, y ahora tienes que ofrecer algo diferente y con valor agregado”.

Advierte que por consecuencia, espera mucho más trabajo para enriquecer el contenido, si es que se quiere sobrevivir.

Explica que si los periodistas no se adaptan, lo único que van a conseguir es enflacar aún más las versiones impresas de los diarios, y por eso la tendencia es a trabajar más y movilizar fotógrafos y reporteros, editores, correctores de estilo y redacción, y en este caso el que tiene responsabilidad y tiene la cabeza, es el que tiene que ordenar.

EL GUSTO POR LEER

Los medios impresos, dice, viven de la lectura, y si no se tiene el gusto por leer, difícilmente se podrá pensar en la supervivencia, en una época en la que no nos gusta leer o se dificulta en la familia, la costumbre de enriquecer la cultura.

Considera que aunque sea tarde, también es una responsabilidad de la familia trabajar por reforzar la lectura, “y ojalá, porque las generaciones van mejorando, y ojalá esa mejoría vaya dando sus puntos de fuerza a la educación”.

Para José Esquivel, sería ideal que los periodistas de nueva cuña fueran mejores lectores, y con eso es más que suficiente para ejercer 

el periodismo.

“Es leer, leer, leer... ¿y qué vas a leer, pues a leer textos, libros, periódicos, y también revistas, y buena lectura, quizás de todo, y ya tú sabrás discernir y formarte criterios, pero lo más importante es leer y leer y ser responsable”.

DE LO EDITORIAL AL REPORTEO

Confiesa que su inquietud en la que a veces se brincó las reglas y fue regañado por dejar el lugar de la edición y lanzarse a la calle a verificar por sí mismo.  La verdad es una y hay que buscarla, dice, conseguirla y disminuir el riesgo de que un reportero tuerza la información o ponga su punto de vista. Dijo estar convencido de que es imposible la objetividad, pero si un reportero no está en el lugar, tiene que conseguir la información de otros. 

“La verdad es una aquí y luego varía en otra fuente, y otra y en otra y va cambiando todo, y muchas veces es vergonzoso que alguien tenga que decir que no fueron las cosas como las cuentan”.

A veces no es posible estar en el lugar de los hechos y hay que ingeniárselas con lo que se tenga a mano. Cuando ocurrió el sismo del 19 de septiembre a las 7:19 horas, él salió inmediatamente de su casa rumbo a Momento; en el rotativo no había nadie, era muy temprano. El sismo afectó las telecomunicaciones no había señal de nada ni línea directa con la Ciudad de México, ni del periódico El Universal, ni de AP ni de ninguna otra agencia informativa, tampoco las fotos de télex. El periodista Miguel Mora Martínez, empezó a reportear la transmisión en vivo desde la capital del país con un radio de pilas. “A mí no se me ocurrió, a él sí... Un radio de pilas, para ver un reportaje en vivo que luego se hizo famoso de Jacobo Zabludovsky, cuando él andaba en su carro e incluso hubo un lapso en el que estaba llorando, porque vio el edificio de Televisa caído y andaba recorriendo las calles, y el señor Mora hizo la nota y esa es la que aparece en la extra de Momento de ese sismo”.

Luego recuerda que a lo largo de ese 19 de septiembre de 1985, viendo la posibilidad de buscar más información, buscaban la manera de irse en avión a México, en horas de que había más gente trabajando también con el señor Juan Mireles Calderón trabajando la edición extra, pero el Aeropuerto Internacional “Benito Juárez” estaba cerrado.

Esa mañana se tomó la decisión de que se hiciera el viaje a México por tierra, y acudieron el propio José Esquivel, un chofer (Enrique Pérez) y “una persona más que no recuerdo si era Juan Antonio de Santiago ‘Campana’ o alguien más, y al llegar a la Ciudad de México o Distrito Federal, y había un desorden para entrar, no se veía nada porque estaba cortada la energía eléctrica en gran parte de la zona urbana, y al llegar a las sedes del periódico El Universal, recibieron rollos de información y fotos en papel, y lo que hicieron fue proporcionar copias de las que ellos transmiten, y a las 2 o 3 de la mañana llegaron a San Luis Potosí para procesar todo y hacer posible la edición del día siguiente, porque todo se recibía por télex y no se podía, y fue de esa forma que se hizo el periódico”.