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Residente de la calle Primera en la colonia San Luis, ubicada a unos metros del Centro Histórico capitalino, Efraín González Ávila, ciudadano que hace casi dos décadas sufrió la amputación de una parte de su pierna derecha, parte a diario de su casa, a fin de obtener unas monedas para sobrevivir y ahora en una situación más compleja por la contingencia sanitaria.
Hasta este sábado, la capital potosina contabiliza 59 personas contagiadas. Con dicha cantidad de confirmaciones, la urbe capitalina concentra el 71.95 por ciento de la totalidad de casos del estado, según datos de la Secretaría de Salud estatal (Ssa).
Sin importar cómo crece el virus en la ciudad, con una camisa color blanca manchada de lodo e insignias del Gobierno del Estado; zapatos aterrados, unas muletas hechizas con dos extensiones, una de madera y otra de metal; una gorra para el intenso calor y una gran sonrisa, don Efraín estira con una rafia atada a su cintura un carrito improvisado a punto de destartalarse, pero resistente a los baches y los topes, en el cual carga material de construcción, cartón, plástico y demás chacharas.
No tiene un empleo definido en la actualidad, pues desde hace cuatro años, tanto puede recolectar y separar basura, lavar coches o realizar trabajos de plomería o albañilería, actividades productivas que en promedio le generan un ingreso de 60 a 100 pesos al día…si bien le va.
Antes de eso, laboraba en la limpieza y lavado de automóviles en el estacionamiento, así como de obrero en una fábrica productora de mecates, pero ante el cierre de la misma, quedó desempleado.
Recuerda que hace 18 años, cuando circulaba en una bicicleta a su trabajo como velador de una empresa ubicada en la carretera hacia Matehuala, fue atropellado por un automovilista, dejándolo gravemente herido, pues al momento de la colisión la estrella del biciclo le cercenó parte de su extremidad.
Don Efraín, quien tiene 49 años de edad, relata que en su trajín rutinario no porta cubrebocas ni gel antibacterial, pero al llegar a su hogar, donde vive con sus hermanos y sus padres, se baña y cambia su ropa.
Precisa que los puntos de pepenar basura se localizan en diversos sectores de la ciudad, en los cuales recolecta residuos de aluminio, plástico, periódico y cartón, sobre todo éste último que le genera más ganancia.
“Ahorita mi estado de salud es normal, a veces un poco de fiebre cuando hace un chorro de solazo sí tienes que tomar agua con hielos, una limonada o un Tang. Solo tengo tos y así –comienza a toser para ejemplificar la intensidad con que se presenta-. A veces me dan limosna, una coquilla o un taquito”, concluye el andante de la colonia San Luis.







