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Barba larga, suciedad en el rostro y en las manos, pelo desaliñado, playera color verde despintada y con algunos desgarres, así como una altura imponente, es como a diario “Chencho”, “Biyik” o “Juanito” deambula por los pasillos del área de comida y verduras del mercado República desde hace más de 15 años.
Ya sea por la calle de Moctezuma o 16 de Septiembre, diario se alcanza a apreciar el ingreso de una silueta de más de 1.80 metros, entre más camina, la figura toma forma y puede identificarse; es “Chencho”, como se le conoce en algunos puestos de gorditas y otros platillos.
Así lo bautizaron en este sector del República, pues no habla “nadita”, comentan los cocineras y despachadores, por lo cual, tal nombre sirve para identificarlo, saludarlo e invitarle un ‘taquito’.
¿Por qué no “Juanito o “Biyik”?
Metros más adelante, en el área de frutas y verduras se escucha: “¡Hey, Juanito!”, es el llamado de alguno de los fruteros que le comparten un pan, una manzana o por ser domingo, un menudo acompañado con refresco.
Sin embargo, matizan que los microempresarios de antaño lo nombraron “Biyik”, en alusión a François Omam-Biyik, delantero camerunés del América a mediados de los 90’s, debido a su estatura, pero con el paso de los años “mutó” a otros calificativos.
Algunos entrevistados refieren que, si bien “Juanito” acepta cualquier alimento que le aportan los comerciantes, también es gustoso de recibir un cigarrillo, pues para quien gusta de ese vicio, es un manjar el sabor de la nicotina.
Un pesito
Lázaro Esparza, vendedor de fresas, informa que en enero pasado su amigo, pues es al único al que medio le habla o se comunica, porque al parecer tiene una discapacidad, no acudió al República durante cinco días, lo cual generó preocupación por su integridad, sin embargo, al sexto apareció y actualmente siempre está presente.
Reconoce que él lo nombró “Juanito” porque en una ocasión se disponía a entregarle un alimento, pero estaba a lo lejos, entonces decidió llamarle así, para su sorpresa volteó, y desde ese momento lo llama así.
Estima que el “icono del República” tiene una edad de alrededor de 62 años “pero se ve macizo”. Sumado a ello, supone que “Juanito” guarda algo, porque cuando se le presta atención, su mirada denota como si estuviera muy pensante.
Como dato curioso, indica que solo le pide “un pesito”, es decir, si le da cinco pesos u otra denominación les repite que solo un peso; ha recibido atención del DIF en varias ocasiones, pero al parecer ya no, añadió.
“A veces viene bien arreglado y bañado. No sé quién se lo lleve y lo bañe, pero es de vez en cuando. Ahora que hubo mucho frío mi hermana le ponía las sudaderas, los calcetines, los tenis”, precisa en tanto cobra un kilogramo de fresa.
¿Médico O policía?
Comerciantes informan que nadie conoce su origen, si tiene familia o alguien que vele por él, sin embargo, cual leyenda urbana, existen versiones de que antes de ser una persona que reside en la calle, “Juanito” era policía en alguna corporación de seguridad, pero otros lo ubican como un médico.
La última morada de la que se tiene conocimiento, era un inmueble abandonado, ubicado en la esquina de las avenidas De la Paz y Damián Carmona, que ahora es una farmacia, por lo cual, se desconoce dónde pernocta.








