Juan Ramiro, el político incurable (VIDEO)

Para Juan Ramiro Robledo Ruiz, no hay ambages: la alternativa para solucionar los problemas de San Luis Potosí es que de la elección de 2021, salga un gobernador totalmente afín al régimen de Andrés Manuel López Obrador, que implante en la administración pública del estado el modelo de la 4T que promueve el tabasqueño a través del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
De entrada al definir lo que es la 4T, Robledo Ruiz hace una diferencia: “Es una visión de gobierno, no es el gobierno exactamente”.
Y abunda: es el conjunto de políticas públicas instauradas por López Obrador en su administración que configuran un modelo distinto al que se ha estado implementando en los últimos 40 años.
Es decir, opuestas al modelo neoliberal, y que ponen como prioridad la garantía de derechos básicos de educación, salud, seguridad social y seguridad pública.
Las herramientas de la 4T, señaló, ahí están, en los programas sociales que atienden directamente a sectores de la población marginados de la acción gubernamental, y que en muchos casos, se traduce en apoyos directos a la ciudadanía.
“¿Qué es lo que pretendo? Qué llegue y se profundice aquí en San Luis Potosí”, señaló el político.
Y es que, para Robledo Ruiz, un gobierno estatal afín al federal hará posible que se profundice el efecto de los programas sociales focalizados en los sectores vulnerables de la sociedad.
El aspirante a gobernador enfatiza que la implantación en San Luis de un gobierno afín a la administración de AMLO se haría “con todo cuidado, con todo respeto” a los diversos sectores de la sociedad potosina.
Y advierte sobre los efectos que tendría no elegir una opción afín a la 4T: una administración “muy pugnaz, muy diferente, con un partido contrario. A ver cómo le va a San Luis Potosí”.
Defensa al centralismo
Para Robledo Ruiz, algunas posturas y actitudes del gobierno lopezobradorista que han sido señaladas como nocivas al país son, por el contrario, virtudes.
“No conozco a ningún país en el mundo que haya progresado, sin tener un líder fuerte”, responde cuando se le sugiere que la administración federal acapara facultades que le dejarían poco margen a los gobernadores.
“No conozco ningún gobernante que no quiere tener por ejemplo al Congreso con él, respaldándolo. Ninguno” alega en torno a la posibilidad de que intervenga para “diseñar” el próximo Legislativo estatal: “desde luego que buscaría tener candidatos afines”.
Más aún, justifica esa concentración de facultades por parte del Centro que caracteriza a la 4T: “a veces conviene muchos centralizar las cosas para el control, para el cuidado, para vigilar”.
Agilidad
vs corrupción
Como presidente del TEJA, Robledo Ruiz tenía un asiento en el Sistema Estatal Anticorrupción, lo que le dé una visión de primera mano sobre el tema.
Y lo que se ve no es halagüeño. Acepta que desde el Sistema Nacional, la tarea no ha funcionado.
Revela que durante su gestión en el Tribunal, sólo conoció de siete casos para ser sancionados.
El atorón de la lucha contra la corrupción, dijo, está en los procedimientos, pues la investigación se realiza bajo criterios penalistas para investigar una responsabilidad administrativa.
“El Sistema Nacional Anticorrupción no funciona. Yo le propondría el presidente y a todos los gobernadores modificar este sistema, hacerlo mucho más sencillo”.
El PRI
y la otra mejilla
Robledo Ruiz relató también las circunstancias de sus fallidos intentos por ser candidato a gobernador por su ex partido, el Revolucionario Institucional, al que le aguanto dos decepciones.
La primera ocasión, afirma, se disciplinó ante una decisión centralista, del gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León.
“La primera me aguanté y respeté la decisión vertical del presidente Zedillo y apoyé a Silva Nieto”.
En la segunda ocasión, “con una mala práctica interna, me metieron el pie”.
Y ahí acabó la tolerancia: “nada más tenemos dos mejillas”.
Identidades
Pero si bien se alejó formalmente del partido, el entrevistado dijo que mantuvo los principios de lo que ahora se define como “el viejo PRI”: “me formé en el PRI socialdemócrata, en el PRI del estado de bienestar. En el PRI estatista que asumía la rectoría económica del Estado. Es lo mismo que propone ahora el Presidente López Obrador. Sustancialmente es lo mismo”.
En ese sentido, indicó que no hubo cambios en su modo de pensar cuando abandonó al Tricolor. “El que se movió hacia la derecha es el PRI”, apuntó.
Ese cambio se reflejó a nivel de gobierno, pues indicó que las medidas neoliberales impuestas por las administraciones priistas desde Salinas hasta Peña Nieto, “las postulan los partidos de la derecha”.
Ahora, la coalición entre los antiguos adversarios “solamente es una confirmación de la identidad ideológica y programática que han tenido en las últimas décadas PRI y PAN”.
Los Macabeos:
una anécdota
Sobre “Los Macabeos” ese grupo que inicialmente fue de jóvenes universitarios que en tiempos de Carlos Jonguitud Barrios intentó romper la “magistocracia” impuesta por el Profesor en el quehacer político y administrativo del estado y con el tiempo, para la opinión pública potosina se convirtió en una cofradía de políticos incrustada desde hace años en posiciones de poder en el estado.
El supuesto jefe de esa cofradía desestima el mito: “Esa fue una anécdota periodística. Éramos jóvenes universitarios que queríamos participar en la política. Entonces había una “magistocracia”. Le planteamos al gobernador Jonguitud, la posibilidad de que se abriera a profesionistas universitarios. Dijo que sí, pero al final no pasó nada”.
Define a “Los Macabeos” como un grupode personas “que éramos amigos, nos hicimos más amigos, y seguimos siendo muy amigos”. Con el secretario General de Gobierno, Alejandro Leal Tovías, reslata, “la amistad es entrañable”.
La pertenencia a ese grupo, sentencia, no da el pase automático a un cargo en su gobierno, si gana la elección.
Pero no cierra la puerta del todo: “Lo ideal es nombrar a una persona que se conozca el área, que tenga el perfil adecuado para la función que va a desempeñar. Si además, es amigo y es afín, qué bueno. Pero no será condición de ninguna manera”.
Los otros planes
El aspirante Robledo Ruiz se manifestó confiado en el trabajo que hará Morena para definir al candidato a la gubernatura.
Relata que esperó a la emisión de la convocatoria para definir su participación, la que confirmó cuando supo que el método de selección sería una encuesta que no se cerraría sólo a la militancia.
También adelanta los escenarios en razón a los resultados de ese sondeo: “Si el resultado me favorece, invitaré a todos a participar. A todos que levantaron la mano, a todos que quieren colaborar”.
Pero, “si no me favorece, voy a apoyar al que esté, en la medida de que yo pueda hacerlo. Sin regateo”.
Confiesa que no tiene un plan B “político” si no es elegido. En otros ámbitos, señala, las opciones son amplias: “No tengo ningún plan B. La universidad Es un plan B, el TEJA es un plan B. Mi vida particular es un plan B. Mi esposa y mi nieto son un plan B”.
Sobre los motivos para romper 12 años de ausencia en la política partidista, desde aquella participación en la elección de gobernador de 2009, en la que abanderó al PRD, Robledo Ruiz señaló que la política es un “virus que no se cura nunca”.

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