Morena toca a la puerta

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Apostar a la novatez de la mayoritaria bancada morenista en el Congreso puede conducir a más de un equívoco: sus integrantes no tienen trayectoria ni experiencia, pero hay un proyecto de expansión al 2021. La tarea ya empezó, quien sea el candidato es lo de menos.

Se supone que la saliente LXI Legislatura, dispuestísima a que se haga la voluntad de Dios en la boyada ajena, realizó reformas para terminar con los privilegios, el abuso y la robadera de los diputados. Límites no para sí, para los que vienen. Y ni hablar de quitarse lo bailado con alguna orden para que devuelvan lo que sustrajeron a nombre de ciudadanos a quienes falsificaron peticiones, identidades, firmas y cartas de agradecimiento.

Bienvenidas las reformas, si en verdad cumplen el objetivo de acabar con las bolsas inagotables de dinero público “para gestión”, que han servido solo de fondo de regalo para los legisladores. Tramposo que lo hagan una vez que el escandaloso nivel de sus raterías deja en los potosinos la confianza rota.

Con todo y sus pretensiones de dejar un legado de restricciones para que sus sucesores no hagan lo que nuestros diputados en proceso de despedida han hecho, el bucle que los llevó al más profundo de los desafectos públicos no tiene escalera de regreso. Combaten la corrupción una vez que se han bañado en ella a su gusto.

Quiso la voluntad popular que el mapa de fuerzas políticas en el Congreso cambiara de manera radical. Buena parte de los votos que pavimentaron el camino a la mayoría de Morena y el PT tuvieron como propulsor ese hartazgo de los potosinos con los mayoritarios tradicionales PRI, PAN y PRD, todos voraces.

La oleada de Andrés Manuel López Obrador incluso dejó fuera de la evaluación de los potosinos que los diputados del PT y Morena en la LXI Legislatura, uno de cada uno, son personajes grises, sin aporte y que muy poco o nada resistieron por el plato de lentejas.

Condimentan el arribo de la novedosa mayoría de Morena diputados de otras fuerzas políticas e historiales propios, en tonos drásticos, de negros muy negros a blancos clorados. No son personajes de quienes se espere que lleguen a la curul y se despatarren en ella a ver pasar el trienio. La ex candidata a gobernadora Sonia Mendoza Díaz, del PAN, no es de las que guste pasar desapercibida en su profesión política. Desde la curul, buscará recuperar espacio en la directiva estatal de su partido con claras metas a tres años.

Cándido Ocho Rojas, llegado por registro del Verde, ex secretario general de Gobierno, tampoco llega a disfrutar de la vista. Durante el sexenio torancista, acrecentó y consolidó un poder que aplicó por nota en el proceso de sucesión de su jefe. Eugenio Govea Arcos, de Movimiento Ciudadano, es otro de los que saben para qué es el poder y los beneficios de esa palanca.

Emanuel Ramos, ex tesorero de Ricardo Gallardo Juárez en la alcaldía, encabeza el interés de los Gallardo, dueños locales del PRD. Sus jefes esperaban que liderara una bancada más nutrida, de una docena de legisladores. El voto redujo las pretensiones de los Gallardo, pero el PRD no desaparece y también cuenta a la hora de construir una mayoría numérica. Su tarea es cuidar “el cuarto año” del alcalde capitalino y su hoy cuestionada gestión, al costo que sea.

El partido del gobernador, el PRI, llega con una bancada pequeña, sin contar que hay recursos pendientes de definir en tribunales electorales. La coordinación ha recaído en Mauricio Ramírez Konishi, hijo del dirigente estatal cetemista Emilio de Jesús Ramírez. Mauricio gana su distrito por el más amplio margen, lo que sirve de argumento legitimador para encargarle la jefatura de los diputados tricolores.

No la va a tener fácil: Morena sigue un plan nacional de expansión, el que en San Luis empieza por convertirse en duro contrapeso al gobierno estatal priista. No buscarán ser adversos, sino demoledores.

Sin figuras locales relevantes en su historial previo a esta elección, ni dirigencia con una trayectoria destacada, da la impresión que los morenistas en San Luis han empezado a construir por el tejado la casa de su nueva condición de poder. No mal se asentó el polvo de la victoria, las discordias entre ellos se desataron. Van más de dos meses de poses y consignas, dispensadas gracias al bono democrático de ganadores amplios.

La presentación de un joven dirigente de bancada parece haber disuelto la disputa por el mando en la fracción del partido que gobernará este país con dos de tres poderes. Nuevos en la cuadra, los morenistas lo son, pero si alguien apuesta a sacar ventaja de la novatez, a lo mejor no le salen las cuentas, más por fallas propias que por las de ellos. Sin trayectoria, sin formas, pero son el futuro.

Con mayorías en el Senado y la Cámara de Diputados, los morenistas inauguran a nivel nacional una modalidad de control absoluto del poder en el marco de una legalidad democrática y con el aplauso de una buena parte de la población. Tienen maquinaria para cambiar lo que quieran. Tiene miga el temor de que Morena se encamine a una tiranía popular de última generación, diferenciable de otras por su origen irreprochablemente electoral.

Llevado el ánimo de rápida consolidación a nivel local, Morena también buscará aliados que consideren, como el partido Verde en San Lázaro, “baratísimo” hacer acuerdos concretos con ellos. Les ayuda que los operadores políticos del gobierno carrerista están desgastados y arrastran incumplimientos de anteriores compromisos.

La Secretaría General carrerista tiene interés en confluir, pero no en pactar; se dio sus habilidades para que actores políticos tengan una expectativa muy pobre de lo que ofrecen. Ya ni los partidillos que venden patria y conciencia a buen precio. La promiscuidad política se castiga poco, lamentablemente.

Le va a servir mucho al proyecto de Morena que la legislatura antecesora en el Congreso dejó huella como una casta política profesional que vivió de la política con privilegio y abuso. Son mayoría y la pauta es ir por el 2021 potosino, la cara que le pongan al proyecto igual sale de una tómbola tres días antes del registro, eso es lo de menos.

La condición de poderosa mayoría entraña también el riesgo de que se mareen y acaben por hacer las mismas corruptelas, frivolidades y tonterías que los salientes. Cada generación tiene su oportunidad de cambiar las cosas y entonces habrán perdido la suya de manera miserable.

Lo presente es una mayoría nueva golpeando a la puerta.

 

ROLLOS SUELTOS


REDISEÑOS. Desde Morena mismo, el partido revelación de la pasada cita en las urnas, los institutos políticos que se precien de cierta seriedad están en reconfiguración para preparar el juego a otra cosa en tres años. Morena, que será gobierno federal, es una incertidumbre. Los acomodos en cargos federales aquí irán primero.

AZULES FRACTURADOS. Los panistas estarán eligiendo dirigente estatal nuevo por ahí de fines de noviembre o en diciembre. Y esa elección tendrá mucho vínculo con una renovación en el nacional, de cuadros, caras e intereses.

VARIOS ASPIRANTES. Los panistas potosinos que ya andan moviéndose en pos de la dirigencia estatal son varios. Apoyado por el “guerracivilista” azul Héctor Mendizábal Pérez, hay un cabildeo inicial entre la militancia para el ex diputado local Manuel Aguilar Acuña “El Kippy”, con un historial de detenciones y cuestionamientos mediáticos que le atribuyen conexiones peligrosas.

MÁS SE APUNTAN. El senador Marco Gama Basarte, desde luego “con proyecto”, ha expresado sus simpatías por Joaquín Romero Abad. Y un grupo más considera que el perfil posible es Jorge Lozano Soto, el hijo del ex alcalde Jorge Lozano Armengol. Y el ex legislador federal y local Rubén Guajardo también busca espacio.

¿UNA PANISTA? Como no hay guerra civil que no deje secuelas en los dos bandos, también hay quien desea una candidatura única que sume el consenso de los otros grupos. Una panista de respeto y muy combativa, se lee el perfil.

EL PRI. Del partido del gobernador no se sabe si lo dejará descuajaringado o en cuarentena. También esperan una lucecita nacional. E ilusiona a los carreristas el esmero reciente porque el ascensor del PRI funcione, “no vaya a ser que lo necesite Elías Pecina”.


LA TIRA DE LAS NETAS


 

SI YA LLEGÓ, APRENDIÓ A LLEGAR
“Una vez que fuiste campeón, siempre serás un campeón”

Boris Becker, ex campeón alemán del tenis, señalando la capacidad de regreso a las grandes copas de otros tenistas cuando ya se conoce el camino y se tiene voluntad. El País (29/VIII).



 

RENCORES  QUE PETRIFICAN
“No sé si perdono. Pero la naturaleza nos puso los ojos hacia adelante y hay cuentas que nadie paga, ni se debe intentar cobrarlas”.

José Mujica, ex presidente del Uruguay, en rueda de prensa en el Festival de Cine de Venecia sobre la venganza. Mujica fue preso político por doce años, sometido a torturas y palizas que lo dejaron sin dientes. Emir Kusturica presentó el documental biográfico “El Pepe” (3/III).



 

EL TUCÁN, DE TOMA Y DACA
“Nos salió baratísimo”.

Arturo Escobar, el coordinador del Partido Verde Ecologista de México en la Cámara de Diputados, sobre la cesión de 5 legisladores verdes a la bancada de Morena para que alcanzaran mayoría absoluta (251), a cambio de la licencia en el Senado para que Manuel Velasco pudiera regresar a terminar su periodo como gobernador de Chiapas. Eje Central ( 5/IX).