Recuerdan en panteones a infantes fallecidos

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Miles de capitalinos acudieron este día a cementerios públicos y privados, a recordar, llorar, platicar y celebrar a sus seres amados infantiles que se les 'adelantaron en el camino'.

A diferencia de los camposantos particulares, los panteones públicos lucieron en condiciones desfavorables, pues decenas de montones de basura, entre hojarasca, bolsas de plástico y vidrio, así como escombro, observaron los ciudadanos.

Pese a la mala imagen, en el del Saucito las personas rezaron en silencio, charlaron con sus niños y niñas, lloraron mientras escuchaban música infantil y colmaron de colores las tumbas.

Las criptas se convirtieron en obras de arte, pues quedaron cubiertas de juguetes, peluches, globos, pétalos de flores de cempasúchil y otros elementos colocados por familiares y amigos de los niños difuntos.

Don Isidro Mendoza, músico dedicado a tocar el órgano, instalado en la avenida  principal del panteón, amenizó el ambiente lúgubre para los visitantes que se dieron cita.

De acuerdo con el artista, cada año acude al cementerio del Saucito por algo tan sencillo, porque "los muertos no oyen, pero bien que cooperan".