A-AA+
La última sesión plenaria del Congreso antes de la cuarentena se caracterizó por la aplicación de medidas de control sanitario en el acceso y por la presencia prácticamente nula de público en general y manifestantes.
Sin embargo, en el espacio destinado a las legisladoras y diputados, las medidas de prevención se olvidaron un poco, ya que hubo contacto cercano entre ellos y solo el congresista José Guadalupe Govea Arcos portó un cubrebocas, aunque fue criticado desde tribuna por sus compañeros por la poca efectividad de esta medida.
En el edificio de Jardín Hidalgo, frente a la Plaza de Armas, empleados legislativos usaron un escáner de temperatura con quienes ingresaban al recinto, además de que preguntar si la persona había detectado síntomas de algún padecimiento de las vías respiratorias.
También se aplicó gel antibacterial en las manos de los visitantes antes de permitirles la entrada a la sala de plenos “Ponciano Arriaga Leija”.
En el segundo nivel, el público estuvo formado prácticamente por trabajadores de medios noticiosos que debieron sentarse con al menos dos asientos de distancia entre sí.








