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LA DANZA DE LAS VARITAS

Ritual huasteco que vincula fertilidad, combate simbólico y tradición comunitaria, pervive como expresión cultural cuya indumentaria puede apreciarse en el Museo de la Máscara

Por Estrella Govea

Enero 11, 2026 03:00 a.m.

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LA DANZA DE LAS VARITAS

La Danza de las Varitas es una de las expresiones rituales propias de la región huasteca potosina y se articula en torno a la fertilidad, entendida como un cruce entre creencias religiosas y prácticas de origen pagano. 

Un ejemplar de la indumentaria puede apreciarse en el Museo Nacional de la Máscara. Su ejecución suele comenzar al anochecer y extenderse hasta el amanecer, un ciclo que alude al tránsito de la noche al día y a los momentos clave del trabajo agrícola.

La danza se construye a partir de varios sones y la participación de personajes definidos. Los tlaloques representan a jóvenes guerreros; las cihuateteo encarnan figuras femeninas que bailan en círculo de forma separada; y el ma´m, un anciano simbólico, aparece solo durante el Son de la Chachalaca. Cada uno cumple una función dentro de una narrativa que remite a la siembra y al cuidado de la tierra.

El origen del ritual se vincula con prácticas prehispánicas en las que los guerreros danzaban antes del combate para solicitar victoria. En este caso, el enfrentamiento simbólico se traslada al terreno agrícola: la lucha busca evitar el fracaso de la siembra y asegurar la cosecha. La danza se convierte así en una representación del esfuerzo en comunidad frente a las fuerzas naturales.

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La indumentaria muestra este sentido simbólico. Los tlaloques portan vestimenta tradicional con paliacates cruzados en el pecho y la cintura, gorro cónico negro con remate rojo o tricolor, además de varas de carrizo o madera y puñales decorados con listones. Cascabeles en tobillos o rodillas marcan el ritmo del movimiento. 

Las cihuateteo visten atuendo tradicional, mientras que el ma´m se distingue por una máscara con nariz larga y caída, algodón en cejas, barba y cabeza. Este último personaje se asocia con Chac, deidad maya de la lluvia, figura ligada a la dualidad entre sequía y abundancia.