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Sacaba, Bolivia.- El gobierno transitorio y el expresidente Evo Morales se acusan de alentar la convulsión en Bolivia, mientras se eleva a ocho el número de fallecidos en la jornada más violenta ocurrida el viernes cuando fuerzas de seguridad repelieron a cientos de manifestantes cocaleros que intentaron romper un cerco militar para ingresar a la ciudad de Cochabamba.
El número de fallecidos podría subir debido a la gravedad de algunos heridos. En 25 días de convulsión social, 20 personas han muerto y sólo el viernes hubo 114 heridos, según reporte del Defensor del Pueblo.
La violencia se desató inicialmente tras acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre, en que Morales buscaba un cuarto mandato. Ahora las protestas son de grupos que piden su regreso y rechazan la elección de Añez quien debe llamar a nuevas elecciones en tres meses.
“Morales está sacando gente armada del Chapare”, dijo la presidenta interina, Jeanine Áñez el sábado en un contacto por Skype con el líder opositor venezolano Juan Gaidó, quien manifestó su respaldo y anunció que en los “próximos días” nombrará un representante diplomático. La embajadora Cris González y otros diplomáticos afines al régimen de Nicolás Maduro, fueron expulsados la víspera.
Desde México donde se halla exiliado, Morales acusó a Añez de reprimir al pueblo con apoyo militar.
Áñez anunció, sin detallar, “medidas constitucionales” para frenar la convulsión. La mandataria no está logrando avances para pacificar el país. Mientras el conflicto se alarga, comienza a sentirse escasez de combustible, alimentos y suministros sobe todo en La Paz debido a los bloqueos que impiden el tránsito.
La Paz también es centro de violentas protestas a favor de Morales.








