7 de diciembre del 2024: Inauguración de la Catedral Notre Dame de París
Resiliencia y conexión humana en la restauración de Notre Dame

El pasado 7 de diciembre volvieron a abrir las puertas de Notre Dame, viendo el video de la inauguración, sentí felicidad y también nostalgia.
Desde pequeña, siempre vi a la Catedral Notre-Dame de París como algo inmenso, imponente y lleno de solemnidad. Cómo católica, recuerdo que mi familia me llevó a misa un par de veces, y en esas ocasiones sentí una profunda conexión con lo divino. En mi mente infantil, la majestuosa nave, los vitrales que dejaban pasar la luz en mil colores y el eco de los cantos del coro me hacía sentir que Notre-Dame era más que un edificio; era un mundo lleno de misterios y secretos por descubrir.
En mi adolescencia, mi admiración por Notre-Dame creció a través de la literatura y el cine. El jorobado de Notre-Dame de Victor Hugo me sumergió en una historia cargada de emociones y tragedia. Las imágenes de la catedral en películas y libros la hicieron aún más sagrada, un lugar no solo de belleza, sino también de símbolos de pasión, amor y paz. Me sentía conectada con esas historias, como si la catedral misma fuera testigo de todas las emociones y las luchas humanas.
Para muchos, París es la Torre Eiffel y el Louvre, para mí es Notre Dame y les comparto este poema de Théophile Gautier que representa mi sentir: « Y sin embargo, por hermoso que sea, oh Nuestra Señora, / París así vestido con su manto de llama, / solo lo es desde lo alto de tus torres. / Cuando se baja, todo se metamorfosea, / todo se hunde y se apaga, ya no queda nada grandioso, / nada, excepto tú, a quien siempre se admira.»
Cuando estudiaba en la Sorbona, pasaba todos los días al lado de Notre-Dame. Cada vez que la veía, un sentimiento de protección me envolvía. La catedral era más que un edificio; representaba la historia y la evolución de la sociedad francesa y mundial. Recordaba cómo San Luis, rey de Francia, trajo la corona de espinas, o cómo la catedral fue un refugio durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la resistencia francesa luchaba por la libertad.
Pero después del incendio de 2019, no pude entrar más. El dolor de ver la catedral dañada me acompañó. Sin embargo, ahora, con la reinauguración, siento una nueva esperanza. La catedral, restaurada, no solo vuelve a ser un testimonio de la historia y la humanidad, sino también un símbolo de resiliencia y de los lazos que unen a las personas, sin importar el tiempo ni las tragedias.
Agradezco profundamente a las 2,000 personas que trabajaron y a los 340,000 donantes que hicieron posible este renacimiento.
Claire-Noëlle Cordeau
TE PUEDE INTERESAR
no te pierdas estas noticias