Después de la crisis

Compartir:

No se tratará de una mera reacción ante una contingencia que no imaginábamos. El complejísimo conjunto de problemas que estamos enfrentando está orillando a los gobiernos, empresas y sociedad a actuar de manera distinta. Realmente distinta.

Pensemos en el ámbito electoral. Como Usted sabe, este año hay elecciones presidenciales en Estados Unidos. A estas alturas del proceso se deberían estar celebrando elecciones primarias para la designación de candidaturas. En los estados de Georgia, Kentucky, Louisiana, Maryland y Ohio se ha pospuesto la celebración de estas asambleas por la contingencia sanitaria. Comienzan las afectaciones a los calendarios electorales y a los distintos procesos que los componen. Vale decir que el sistema electoral de Estados Unidos es federado, por lo que cada uno de los 50 estados tiene reglas más o menos diferentes y esto les coloca en una situación interesante: tienen más flexibilidad para adaptarse a la situación que se está viviendo, pero no tienen una autoridad nacional integradora que pueda establecer estándares o que tenga la capacidad suficiente para responder de manera extraordinaria a retos complejos (an american version of the INE). 

Acá en México, en este año –concretamente el primer domingo de junio, unas 10 semanas desde ahora- se celebrarán elecciones locales en los estados de Hidalgo y Coahuila. Ya mismo se discute sobre la pertinencia de modificar el calendario electoral ya que el registro de candidaturas se estaría realizando en las mismas fechas en las que se espera la etapa más crítica en esta situación de salud pública. Y no hemos hablado de las campañas electorales, la insaculación y capacitación de las personas que formarán parte de las mesas directivas de casilla, y un largo etcétera. Esta modificación va a requerir por lo menos tres cosas: que los Congresos de cada uno de esos estados modifiquen de manera extraordinaria el calendario electoral; que el Instituto Nacional Electoral modifique también los calendarios y esquemas de coordinación; lo mismo con los Institutos Electorales de esos estados quienes son corresponsables en la organización de los comicios. Y no se debe perder de vista la fecha de conclusión del encargo de los Ayuntamientos en Hidalgo y del Congreso en Coahuila. No está fácil.

Regreso a la idea de inicio. Una cosa es realizar las adecuaciones necesarias para celebrar las elecciones cumpliendo con todas las disposiciones constitucionales, en un contexto en el que se garantice la seguridad de la ciudadanía, candidatas(os) y funcionarios; y otra es ir pensando en la manera en que deben funcionar las instituciones –en este caso, las políticas y electorales- en el mundo que encontraremos después de pasar esta crisis. Explico con un par de ejemplos que pueden parecer radicales, pero no lo son. Imagine que en lugar de tener un día de jornada electoral, tengamos un mes de recepción de votos (esto se lo leí a Lee Drutman). En los estados de Washington, Oregon y Utah se permite que las personas puedan votar desde su casa –con las correspondientes medidas que garantizan la seguridad del voto-. Esto no tiene nada de nuevo, la votación no presencial tiene funcionando en Estados Unidos, por lo menos unos veinte años. Me imagino que la tecnología con la que contamos actualmente nos alcanza para eso y más. 

Después de la crisis sanitaria del COVID-19, muchas cosas van a cambiar. La educación, el comercio, la economía, los hábitos personales, la tecnología, la salud pública. Ya se habla de algunas macrotendencias políticas del cambio: el regreso del Estado para retomar el control de la salud en los países, la virtualidad de las instituciones, una nueva forma de cooperación internacional para la salud y la economía, la restauración de la confianza en la ciencia y las(os) expertas(os) como orientadores de las decisiones de estado, un nuevo federalismo cívico donde el ámbito local se ha mostrado más ágil para proponer e implementar soluciones a problemas emergentes. ¿Será momento de repensar también sobre la manera en que organizamos las elecciones en México?.  

Después de la crisis, flexibilidad y sencillez serán criterios importantes. Los discutiremos en su momento. 

Twitter. @marcoivanvargas