Familia y escuela Capítulo 318: De la escritura simbólica a la fonética y de regreso a la simbólica
Esto no es una queja, ni un grito desgarrador y desesperado ante la desaparición de elementos particularmente humanos con la irrupción de las nuevas formas y modelos de escritura, fruto de los avances tecnológicos y cibernéticos y las maneras de adaptarnos inevitablemente a ellos.
Esto es una manera de manifestar la nostalgia de ir dejando en el camino formas de comunicarse por escrito de "puño y letra", que se manifestaban a través de diferentes estilos representando la personalidad de cada individuo con la intensidad y desborde de sus ideas, plasmando sensaciones sobre una hoja de papel materializando mediante los rasgos de tinta o grafito, los pensamientos escabulléndose de la mente y hasta del corazón mismo.
La escritura, desde sus orígenes, obedeció a la necesidad social y cultural de comunicarse, no solamente de manera verbal, sino de otra forma que pudiera representar sobre algún tipo de material ideas y pensamientos completos mediante la impresión, utilizando diferentes herramientas, para plasmar glifos, símbolos, ideogramas, dibujos, íconos y toda forma de representación visual que tuviera la intención clara de comunicar algún mensaje.
Resulta clásico ubicar esta escritura simbólica en culturas ancestrales y originarias en diferentes partes del mundo: Los lenguajes cuneiformes mesopotámicos; diferentes escrituras asiáticas; los jeroglíficos griegos y egipcios; las escrituras prehispánicas de Mesoamérica como la olmeca y la maya.
¡Sigue nuestro canal de WhatsApp para más noticias! Únete aquí
Todas estas formas de escritura simbólica icónica son muestra de toda esa necesidad de comunicarse plasmando ideas en diferentes tipos de papel, papiros, pieles y hasta en cavernas, murales, piedras, pirámides y otras construcciones, pero todas ellas manifestando ideas que representaban vivencias, escenas de vida cotidiana, rasgos culturales, políticos y eventos memorables para su contexto.
La modernidad, cual ola gigantesca, hizo su aparición y con la invención del lenguaje escrito silábico fonético, en el cual se le asignan sonidos a cada grafía y sílabas, se inicia con el crear, con la unión de estas sílabas y su correspondiente sonido, el nombre de todas las cosas conocidas y su faceta visual y sonora de cada palabra.
Es así como logramos escribir cualquier cosa que queramos expresar, liberando nuestras ideas y pensamientos, ahora nombrando cada cosa, hilvanando palabras y frases, llevándolas hasta donde nuestra imaginación desee crear y construir con tan solo escribir y escribir.
Dentro de los tipos de escritura fonética surge la "palmer" como esa forma natural de trazos extendidos y elegantes que unían sus letras al construir palabras y que dejaban, además de líneas suaves, amplias y curvas, la sensación de que quien la escribe, es una persona culta y refinada, dejando en cada palabra la muestra de su tranquilidad al escribir.
Actualmente esta forma está literalmente desaparecida, siendo substituida por la denominada escritura "Script", como esa manera de utilizar trazos que se encuentran "encerrados" en un cuadro, con notaciones a base de líneas y círculos (palitos y bolitas), rompiendo de inicio con toda la estética de la escritura palmer, pero estando acorde con las formas de vida acelerada y de elementos cotidianos de movilidad vertiginosa y entrampada en los ritmos marcados por un reloj.
Ambas formas técnicas de escritura, si bien muy diferentes una de otra, servían para comunicar, preferentemente sobre un papel, en una hoja suelta o un cuaderno, lo que cada persona quería anotar, resaltar o simplemente comunicar a alguien más; la maravilla de recibir un mensaje o una carta elaborada de manera manuscrita daba la sensación indescriptible de estar frente a esa persona, al reconocer que de su propio puño y letra emitió ese mensaje.
Pero nuevamente, la ola gigantesca de la modernidad y ahora también la posmodernidad hizo su aparición, trayendo consigo nuevas formas escritas de comunicación, primeramente, basadas en aparatos como computadoras y teléfonos celulares, los cuales todavía con la utilización de teclados se construían mensajes escritos fonéticos, los cuales eran enviados de manera virtual hacia todos aquellos con quien quisiéramos comunicarnos.
Sin embargo, hay teorías y formas de interpretación del posmodernismo que asumen a este periodo como un retroceso enmarcado en la duda y negación de que todo modernismo traerá elementos siempre positivos.
Es entonces que, en estos aparatos, aparece una forma de comunicación escrita que lenta e inexorablemente va suplantando las letras, sílabas y oraciones con sus correspondientes sonidos, para dar paso al uso de signos, imágenes, símbolos, íconos, dibujos y fotografías que no tienen lectura directa sino una interpretación de ideas y mensajes completos.
El uso de emoticones, emojis, perfiles, avatar, abreviaturas o siglas en forma de iniciales, acrósticos y acrónimos, lo mismo que el significado que contienen por sí mismas algunas teclas o la combinación de éstas, han dado el inicio (retroceso para algunos) del retorno al origen del lenguaje escrito ideográfico simbólico, tal como lo hacían nuestros antepasados, pero ahora con aparatos modernos en lugar de una piedra, cuero o muro de caverna.
Ya una figura representa toda la idea de estar triste, alegre, enojado, furioso, enamorado y así con múltiples significados sin necesidad de escribir detalladamente toda la idea, incluso usando imágenes en movimiento en forma de "reels", "stories" y otras producciones audiovisuales para comunicar ideas completas.
Ya se perdieron esas formas escritas reflejadas en cartas, diarios, cuadernos o papeletas iniciadas con la fecha en que se elaboraban, anotadas en desorden o hasta con imágenes, dibujos o adornos en los márgenes; o la carta de amor hacia la pareja con el clásico final de unos labios impresos o una palabra cursi, incluso, había quienes, alcanzaban a advertir algún perfume o aroma; tenemos también el diario personal en donde se compartían todos los sucesos acontecidos cotidianamente.
En efecto, no, no es una queja ni un grito desgarrador y desesperado; es más bien un dejo de tristeza y nostalgia de ir abandonando por el camino el escribir de "puño y letra" a cambio de adaptarse a la fría posmodernidad.
Comentarios: gibarra@uaslp.mx



