Hacia San Juan

Mientras escribo esto hay niños jugando afuera, un viento que menea el aire caliente de la tarde y el sonido distante de vehículos que llega por el ventanal abierto.

La gente se ocupa de su vacación y su tiempo libre, o bien de un impass que oscila entre el asueto y los días hábiles.

Venimos de los días santos que cada vez pierden más su significado pero que se mantienen firmes ya como un recurso de mercadotecnia o bien un factor turístico. Pues familias e individuos solos o acompañados marcan sus calendarios en estas fechas para distintos propósitos; por ejemplo, para caminar hasta San Juan.

No es asunto menor. A mí me parece un acto de valentía que alguna vez quiero experimentar. La resistencia de horas nocturnas y, pasos acompasados con el fin de agradecer, prometer o mantener la esperanza en algo muy particular de cada quien.

Cada año cientos de personas se dan cita, se agrupan, planean, se organizan y parten de noche, madrugada o al rayo del sol a ver a la virgen que reside en aquella población vecina.

La fe que mueve a los peregrinos es admirable: los hace recorrer kilómetros en condiciones extremas, o bien llevar a cabo esfuerzos de diferente índole con tal de "cumplirle" a la virgen.

Lo cierto es que aquellos que eligen pasar sus días de descanso en tan difícil actividad encuentran una satisfacción que no tienen que revelarla con palabras rebuscadas o adjetivos y superlativos. Sus rostros reflejan una alegría que permanece y les da una cualidad especial. Hay una transferencia de entendimiento en su rostro y la forma como se conducen, nos dice que han experimentado una transformación muy particular.

En algún momento he pensado en unirme a estas peregrinaciones. Me gustaría hacerlo y experimentar de primera mano ese camino que, independientemente de su objetivo produce su efecto en cada uno de los peregrinos.

Caminar así, es para mí, casi un heroísmo más que el resultado de quien lo ve como fanatismo religioso. 

Creo que muchos requerimos ciertas pruebas de resistencia para recordar o acercarnos a saber quiénes somos y de qué estamos hechos.