Nunca más, nadie en el clóset

En la vida hay temas en que no deberían ser motivo de discusión, análisis, pregunta ni mucho menos que generaran cualquier clase de señalamientos. Si es que verdaderamente el ser humano nace y permanece libre tal como se enuncia en la Declaración Universal de los Derechos Humanos desde 1948, ninguna persona tendría que dar explicaciones a la "sociedad" respecto a quien ha decidido amar, ni tampoco de la forma que ejerce su sexualidad. 

Sin embargo, de un modo lamentable la vida de las personas con una preferencia sexual distinta a la heterosexual, a lo largo de la historia han sido víctimas de una sistemática discriminación. 

Pero hubo un despertar en el siglo XX, que inició la madrugada del 28 de junio de 1969 en Greenwich Village, Nueva York, donde la comunidad LGBT de aquella cosmopolita Ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos, gobernado por Richard Nixon, surgió un movimiento que marcaría el parteaguas de la lucha por el reconocimiento de los derechos de la comunidad gay.  

Los también llamados "disturbios de Stonewall", con la consigna: Soy homosexual por eso estoy aquí!!!, iniciaron una lucha por el reconocimiento de sus derechos, que a lo largo del tiempo pasó por derribar la criminalización en el vecino país, otro de los grandes logros del movimiento ocurrió en 1990 cuando la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar a la homosexualidad como una enfermedad psiquiátrica, que requería tratamiento retirándola del listado de enfermedades; sin embargo la lucha por el reconocimiento de los derechos de la hoy amplísima comunidad LGBTTTIQ, incluye el verdadero acceso a derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales; es una lucha inacabada en un mundo donde en pleno siglo XXI hay aún más de 70 países donde ser homosexual es contrario a la ley e incluso un delito, o tenemos contradicciones como las que ocurren en México, donde puedes contraer matrimonio civil en algunos Estados pero en otros no (afortunadamente en San Luis Potosí ya se puede hacer). 

Así, cada 28 de junio, aún en circunstancias como las actuales se conmemora en prácticamente todo el mundo, el "Día del Orgullo", nombre tan significativo justamente porque nadie debería sentirse discriminado por su preferencia sexual, para guardarse en un clóset. 

En nuestro San Luis de la Patria el movimiento es también muy amplio, hemos sido testigos como año con año se suman más y mas personas en el acompañamiento a una comunidad sólida, una comunidad a la que nadie le ha regalado nada, todos los logros obtenidos han sido suyos y sólo suyos, el matrimonio igualitario, el cambio de identidad sexo genérica mediante trámite administrativo, pero también permanecen temas en la agenda que deben ser prioritarios, como el acceso a la justicia en tratándose de crímenes de odio, la adopción para parejas del mismo sexo, la inclusión laboral a personas trans, el pleno acceso a la salud sexual, derechos laborales para el trabajo sexual, tópicos que nos dan para pensar en que finalmente los partidos políticos se atrevan a postular aspirantes a cargos de elección popular, que asuman abiertamente su preferencia sexual.  

Hay mucho por hacer en materia de inclusión, diversidad y no discriminación, por eso desde este espacio donde creemos en la libertad en serio, va todo nuestro apoyo y máximo reconocimiento a la comunidad LGBTTTIQ. 

jorgeandres.manoizquierda@gmail.com