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Victoria, al fin

Por Sergio Sarmiento

Junio 12, 2026 03:00 a.m.

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      "Si no importa quién gana o pierde, ¿entonces para qué tienen el marcador?". 

      Vince Lombardi

      La victoria importa. Con la derrota se aprende, pero el objetivo en el deporte es el triunfo. Por eso a los mexicanos nos han dolido los "Ratoncitos verdes", el "Jugamos como nunca para perder como siempre" o el "No fue penal". La medalla de oro en los Olímpicos de Londres de 2012 nos hizo probar el sabor del triunfo, pero en la Copa del Mundo las derrotas han sido lo habitual. 

      Ayer la escuadra mexicana fue claramente superior a Sudáfrica, pero no sorprende. México se encuentra en el puesto 13 de la clasificación mundial de la FIFA; Sudáfrica, en el 61. En otro 11 de junio, pero de 2010, cuando los dos equipos se enfrentaron en Johannesburgo, Sudáfrica, México rescató el empate a uno con un gol en el minuto 79 de Rafa Márquez. Ayer hubo un triunfo claro.  

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      El gol de Julián Quiñones, nacido en Colombia, fue magistral, como lo fue también un tiro suyo que pegó en el poste; pero el dominio de México solo se tradujo en otro gol, de Raúl Jiménez, en el minuto 67. Al final fue un triunfo, quizá no brillante, pero triunfo al fin. 

      Las victorias tienen una magia extraña que infunde alegría y optimismo. Generan aumentos de la dopamina y la testosterona en los deportistas, y producen festejos entusiastas entre los espectadores y seguidores del equipo ganador. Algunos dicen que promueven mayor confianza económica, inversiones y crecimiento, aunque no hay estudios serios que lo comprueben. 

      La victoria atenúa las dificultades del momento político del país, pero no las borra. Ayer se registraron protestas que trataban de frenar la inauguración, pero sin lograrlo. Aun así, hubo enfrentamientos violentos, como el del puente de Huipulco entre grupos que apoyan a las familias buscadoras --aunque estas se deslindaron de los violentos-- y la policía. Otro grupo, este de estudiantes, se enfrentó a la policía en la avenida del IMAN; los estudiantes vandalizaron y saquearon una farmacia. Los maestros de la CNTE bloquearon, por enésima vez, el Paseo de la Reforma. Los normalistas de Ayotzinapa tomaron la caseta de pago de Tlalpan de la autopista México- Cuernavaca. 

      La presidenta Claudia Sheinbaum no se presentó a la inauguración, a pesar de que es la tradición entre los mandatarios de países anfitriones; al parecer quería evitar silbidos y abucheos como los que se dirigieron a Gustavo Díaz Ordaz en 1970 y Miguel de la Madrid en 1986. El papel de representar a México en una ceremonia que se calcula tuvo un público de 1,100 millones de personas en el mundo recayó en la actriz Salma Hayek, quien dio "la bienvenida al mundo entero" y presentó las banderas de los países participantes. "¡Qué viva México y que viva el futbol!", exclamó. 

      El espectáculo artístico inaugural fue, en mi opinión, de una ínfima calidad. No es que faltaran artistas importantes. Participaron Maná, Los Ángeles Azules, Belinda, Danny Ocean, J. Balvin, Shakira, Andrea Bocelli y varios más; pero llegaban, cantaban una canción y desaparecían. La producción fue de una lastimosa pobreza. Poner a bailarinas en vestidos típicos mexicanos a perrear al son de un reggaetón pareció una burla. En contraste, la interpretación del Himno Nacional a capella por Alejandro Fernández fue emotiva, aunque la transmisión oficial casi no lo mostró a cuadro. 

      Apenas ha empezado la Copa del Mundo. Poco a poco se irán tejiendo las historias que hacen del deporte una manifestación tan fascinante del ser humano. Pero no nos engañemos. Lo importante no es competir, como decía el barón Pierre de Coubertin. En el deporte hay que buscar siempre la victoria. 

      Fracaso

      La CNTE no logró su objetivo de impedir que rodara el balón. Ya con la Copa del Mundo en curso, y después de una victoria mexicana, le será cada vez más difícil chantajear al gobierno. La pregunta es cuánto tiempo obligará a su carne de cañón a mantener el plantón en medio de las lluvias de la Ciudad de México. 

      www.sergiosarmiento.com