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Al celebrar el tercer informe de labores ante un auditorio casi vacío, ocupado sólo por guardias de seguridad y sin ningún ciudadano presente, los diputados de la LXI Legislatura dieron fin a un trienio turbulento, en donde la sombra de la corrupción y el escándalo los persiguió desde el principio.
En lo que es un verdadero recuento de daños, el repaso a lo que fue esta edición del Congreso del Estado es un rosario de sainetes, desaguisados, enfrentamientos, ridículos, críticas, omisiones y sospechas, marcadas por dos sombras inocultables: la corrupción y el escándalo.
Pulso hace ese amplio recorrido en un texto que recuerda la larga lista de hechos polémicos, desde la Ecuación Corrupta, tan clara como impune; las ocasiones en el que el Pleno se volvió un ring en el que los diputados se enfrentaron entre sí y con la ciudadanía; los viajes sin sentido; el desvío de millones de pesos del erario a través de falsas ayudas y la pantomima de reducir el sueldo y prestaciones del Legislativo para disfrazar un grosero incremento a sus ingresos.
Todos estos escándalos no sólo le generaron una mala imagen a nivel local. Los medios nacionales hicieron del Congreso potosino foco frecuente de sus críticas, difundiendo sus excesos y corruptelas.
Ayer, el último informe de actividades de esta legislatura fue un evento sólo de diputados para diputados. Su auditorio fue un grupo de agentes que estaban más interesados en que el evento acabara pronto.
Así fue la última sesión de este Congreso: solos y desacreditados. Como lo estuvieron en casi todo este tramo de tres años.
En lo que es un verdadero recuento de daños, el repaso a lo que fue esta edición del Congreso del Estado es un rosario de sainetes, desaguisados, enfrentamientos, ridículos, críticas, omisiones y sospechas, marcadas por dos sombras inocultables: la corrupción y el escándalo.
Pulso hace ese amplio recorrido en un texto que recuerda la larga lista de hechos polémicos, desde la Ecuación Corrupta, tan clara como impune; las ocasiones en el que el Pleno se volvió un ring en el que los diputados se enfrentaron entre sí y con la ciudadanía; los viajes sin sentido; el desvío de millones de pesos del erario a través de falsas ayudas y la pantomima de reducir el sueldo y prestaciones del Legislativo para disfrazar un grosero incremento a sus ingresos.
Todos estos escándalos no sólo le generaron una mala imagen a nivel local. Los medios nacionales hicieron del Congreso potosino foco frecuente de sus críticas, difundiendo sus excesos y corruptelas.
Ayer, el último informe de actividades de esta legislatura fue un evento sólo de diputados para diputados. Su auditorio fue un grupo de agentes que estaban más interesados en que el evento acabara pronto.
Así fue la última sesión de este Congreso: solos y desacreditados. Como lo estuvieron en casi todo este tramo de tres años.








