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El impacto de la pandemia de COVID-19 en la actividad turística del pasado abril, mes en que debía celebrarse la Procesión del Silencio, fue una pérdida de 90.2 por ciento de cuartos ocupados, de acuerdo al sistema de información gubernamental DataTur.
Según el reporte de ocupación hotelera en los 70 destinos turísticos más importantes del país, el pasado abril sólo se ocuparon 374 habitaciones en todos los hoteles de la entidad. En abril del año anterior, el indicador fue de tres mil 800, es decir, diez veces más.
El desastre hotelero que generó la pandemia al afectar uno de los meses más productivos para el sector en la entidad, la Semana Santa, se refleja en que se dejaron de ocupar tres mil 425 habitaciones.
Desde marzo, cuando ya se avizoraba el golpe de la epidemia de coronavirus, el ayuntamiento capitalino anunció que se cancelaba la Procesión del Silencio. Además, otras alcaldías y el gobierno del estado también acordaron los cierres de los parajes turísticos de la Huasteca y de Real de Catorce, destinos populares entre turistas nacionales y extranjeros.
El mecanismo estadístico de la Secretaría de Turismo muestra también que mientras la ocupación hotelera en abril de 2019 fue del 66.9 por ciento, en el mismo mes de este año, el indicador se desplomó al 6.2 por ciento, una caída de poco más del 60 por ciento.
Lo anterior pese a que en este año, la infraestructura hotelera creció un seis por ciento, pues mientras que el año pasado había disponibles cinco mil 677 habitaciones, este año había seis mil 17 cuartos más, es decir, un incremento de 340 habitaciones.








