En privado, los altares de Dolores

Vecinos de la calle Altamirano y el callejón del Buche publicaron en redes sus creaciones

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En privado, los altares de Dolores

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Por primera vez en más de un siglo, vecinos del Barrio de Santiago, y en particular de la calle Ignacio Manuel Altamirano, suspendieron los eventos públicos conmemorativos al Viernes de Dolores.

En la era de las tecnologías de comunicación, los vecinos tanto de Altamirano como de Callejón del Buche, difundieron en redes los creativos altares de Dolores para colocar en el interior de sus viviendas, y hacerlos públicos entre ellos y con vecinos y conocidos, para mantener viva la tradición quedándose en casa.

A diferencia de los años anteriores, cuando la generosidad de los vecinos obsequiaba aguas frescas y nieves a los visitantes de toda la ciudad, este año organizaron la tradición en forma privada para evitar la aglomeración de personas.

Es la primera suspensión, porque en 2009, el brote de la nueva influenza tipo A/H1-N1, ocurrió justo después de la Semana de Pascua, y el epicentro no fue ninguna ciudad china, sino San Luis Potosí.

Apenas este jueves, aproximadamente a las 6 de la tarde, es decir cuando los vecinos más apegados a la tradición ya tenían casi la totalidad de lo organizado para la fiesta pública, la Coordinación Municipal de Protección Civil de la capital entregó notificaciones de suspensión. Las encuadran en las medidas extraordinarias que entraron en vigor el 30 de marzo.

Por fuentes extraoficiales, algunos vecinos ya estaban avisados de que tenían que suspender, pero esperaban la notificación.

Los vecinos colocaron su altar dentro la casa. Un año atrás conmemoraron como desde hace más en la calle, regalando reliquias.

Los vecinos tenían la inquietud, sobre todo los abuelos de si se podía realizar el festejo o no, pero no había una notificación de la Alcaldía capitalina, así que algunos siguieron con sus planes.