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La contingencia sanitaria afectó a todos los giros comerciales y entre ellos los establecimientos pequeños de comida, los cuales también presentan una baja en sus ventas.
Claudia Marisol Martínez Betancourt, quien desde hace más de quince años vende tamales y gorditas en la avenida Hidalgo, a escasos metros de la Plaza Principal de Soledad, indicó que a raíz de la pandemia el consumo de sus alimentos disminuyó hasta en un 60 por ciento.
Mientras antes compraba 10 kilos de masa para gorditas, actualmente sólo procesa cuatro, de igual manera la materia prima para los guisados ahora la compra en menor cantidad e incluso hay días que no se le termina todo por la poca asistencia de la gente.
Comentó que gran parte de sus clientes, los que a diario le consumían ya sea tamales o gorditas, laboraban en la oficina de la Secretaría de Finanzas y tras los meses que permaneció cerrado se vio afectada su venta.
“Los tamales sí se me han vendido, pero las gorditas no tanto, porque hago muchos guisos y hay días que se me quedan”, expresó.
Además de la pandemia la temporada de calor también es un factor para que baje la afluencia de personas.
Dijo que al principio se le dificultó el poder brindar el servicio con cubrebocas, pues para ella era muy incómodo, sin embargo, al día de hoy ya se acostumbró y utiliza una careta al momento de vender, para su seguridad y la de sus clientes.
Ella no permite que consuman en su local, ya que todo es para llevar debido a que el lugar es muy pequeño.








