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Por qué muchos mexicanos están buscando alternativas de ahorro innovadoras en 2026

El envío de remesas en criptomonedas reduce costos y gana aceptación en familias mexicanas.

Por Redacción

Mayo 07, 2026 02:52 p.m.

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Por qué muchos mexicanos están buscando alternativas de ahorro innovadoras en 2026

Guardar dinero en el banco siempre fue lo correcto. Eso decían los padres, los maestros, los carteles del IMSS pegados en las paredes de las clínicas. Y durante décadas funcionó más o menos bien, o al menos nadie preguntaba demasiado. Hoy la pregunta se hace sola: ¿para qué sirve una cuenta de ahorro que genera el 4% anual cuando la inflación se come el 5%? Esa aritmética simple, que cualquier persona puede hacer en diez segundos con el celular, está cambiando hábitos que parecían inamovibles.

No es solo desconfianza. Es también que las opciones aparecieron. Y llegaron desde donde nadie esperaba. Una de las novedades más recientes de sitios como Binance es la conversión de UMA a pesos mexicanos, una alternativa interesante para los que buscan activos de este tipo sin pasar por ventanilla bancaria ni pagar las comisiones que las instituciones cobran por operaciones que antes no tenían competencia. El ecosistema digital creció y el ahorrista promedio lo notó.

El peso no alcanza y eso ya nadie lo discute

Hay una frase que se repite en mercados, en grupos de WhatsApp, en conversaciones de domingo: 'el dinero ya no rinde.' No es percepción. Es matemática. Durante 2025, el peso mexicano acumuló presiones de varios frentes al mismo tiempo: incertidumbre comercial con Estados Unidos, política monetaria en proceso de ajuste y una inflación que desaceleró pero no desapareció. Meter ese dinero en una cuenta de ahorro tradicional en ese contexto no es prudencia. Es resignación. Los criptoactivos denominados en dólares o indexados a mercados internacionales empezaron a funcionar como cobertura informal para una clase media que no tiene acceso a los instrumentos que sí tienen las empresas grandes. Sin fondos de cobertura, sin gestores patrimoniales. Solo una app y algo de información.

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Cripto para el negocio del futuro o el viaje que todavía no llegó

Acá hay algo que los medios financieros tradicionales tardaron en captar. Una parte importante de los mexicanos que entraron a activos digitales en los últimos dos años no llegaron a especular. Llegaron con un Excel en la cabeza. Quieren poner una taquería en tres años. O hacer el viaje a Japón que postergaron desde 2019. O simplemente salir del ciclo de quincena a quincena sin acumular nada. Son trabajadores independientes, empleados informales, freelancers que facturan en dólares y cobran en pesos. Gente que no entra en el molde de los productos bancarios diseñados para otra época. La lógica es simple: comprar pequeñas cantidades de manera periódica, sostener la posición y no vender con el primer susto. No le dicen 'dollar-cost averaging.' Lo llaman 'ir metiendo de a poco.' El resultado puede ser el mismo.

Las remesas y el cambio que nadie anunció

Los números de 2025 fueron duros. México recibió 61.791 millones de dólares en remesas durante el año, una caída de 4.6% respecto a 2024, la primera baja en once años. El contexto explica bastante: la política migratoria desde Estados Unidos generó incertidumbre y México fue el único país de América Latina y el Caribe donde las remesas cayeron significativamente en el primer semestre, mientras Honduras creció 25.3% y El Salvador 17.9%. Pero dentro de ese número global hay una historia diferente. Muchos mexicanos en el exterior ya no mandan el dinero por ese sitio de remesas. Lo mandan en cripto. Stablecoins atadas al dólar que llegan en minutos y cuestan centavos de comisión, frente a los 5 u 8 dólares que cobra cualquier operadora tradicional por transacción. Para una familia que recibe 400 dólares al mes, esa diferencia son casi 100 dólares al año. No es menor. El 99.1% de las remesas llegó por transferencias electrónicas y dentro de ese canal digital, la participación cripto crece sin que Banxico todavía la mida con precisión.

El perfil real del que ya entró

No es el muchacho con tres pantallas y gráficas en tiempo real. Eso existe pero es minoría. El perfil más común hoy es otro: tiene entre 25 y 42 años, vive en Monterrey, Puebla o en alguna ciudad mediana del Bajío, y llegó al mundo cripto después de que alguien de confianza le explicó cómo funciona. Investiga. Pregunta. Empieza con 200 pesos. En los hogares mexicanos que reciben remesas, ese ingreso representa en promedio el 30.5% del total familiar, lo que da una idea de cuánto peso tiene ese flujo en la economía real de millones de casas. Cuando una parte de ese dinero se canaliza hacia activos digitales en vez de gastarse de inmediato, el efecto sobre el patrimonio a mediano plazo puede ser considerable. Nadie se hace rico. Pero se construye algo.

Los riesgos existen y conviene decirlos sin rodeos

La educación financiera es un tema. Hay gente que entra con criterio y gente que entra porque vio un video de 90 segundos en TikTok. Las stablecoins reducen la volatilidad pero no la eliminan. Y las implicaciones fiscales de operar con frecuencia entre activos y pesos son algo que pocos consideran antes de empezar. Buscar alternativas al ahorro tradicional tiene todo el sentido en el contexto actual. Hacerlo sin entender lo que se firma no es innovación financiera. Es otro tipo de riesgo.