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Cepillar a gatos mejora salud y reduce problemas digestivos, indican expertos

Una técnica adecuada de cepillado fortalece el vínculo entre el gato y su dueño.

Por El Universal

Marzo 22, 2026 07:01 p.m.

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Cepillar a gatos mejora salud y reduce problemas digestivos, indican expertos

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 22 (EL UNIVERSAL).- Cepillar a tu gato no es solo una cuestión de estética, sino una práctica fundamental para su salud y bienestar. Aunque muchos dueños creen que los felinos se acicalan lo suficiente por sí solos, los especialistas recomiendan complementar ese hábito natural con el cepillado regular, ya que ayuda a eliminar el pelo suelto, prevenir nudos y reducir problemas digestivos causados por la ingestión excesiva de pelo.

Beneficios del cepillado para la salud del gato

Además de mantener el pelaje limpio y brillante, el cepillado frecuente permite detectar a tiempo posibles problemas en la piel, como irritaciones, parásitos o heridas; así como reducir la cantidad de pelo que suelta tu michi alrededor de la casa.

Este momento de cuidado también fortalece el vínculo entre el gato y su dueño, ya que, si se realiza correctamente, puede convertirse en una experiencia relajante y agradable para ambos. Por ello, aprender la técnica adecuada es clave para evitar molestias o estrés en tu mascota.

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Recomendaciones para el cepillado según tipo de pelaje

El tipo de cepillado que necesite tu gato dependerá mucho de su pelaje, no obstante, sin importar la raza o el tipo de pelo, es recomendable que acostumbres a tu michi al cepillado desde que es pequeño, así la rutina será mucho más fácil e incluso se puede convertir en una actividad que disfrute.

De acuerdo con el blog veterinario de Purina, un gato de pelo corto puede solo necesitar que se realice el cepillado una vez a la semana; mientras que, para uno de pelo largo, como la raza persa, se necesitarán cuidados diarios para evitar nudos o suciedad. Puedes pedir consejos a su peluquero.

- Escoge el cepillo adecuado para su tipo de pelo, ya sea largo o corto.

- Ponlo sobre tus rodillas o en el piso, cerca de ti.

- Ofrécele un par de caricias, para que se relaje y se sienta cómodo.

- Comienza a pasar el cepillo por su pelo. No ejerzas demasiada fuerza o presión, pues podrías incomodarlo o lastimar su piel.

- Procura hacer movimientos largos por su cuerpo, por ejemplo, desde el cuello hacia el lomo y hasta su espalda baja. Esto ayuda a evitar frotes excesivos por la misma zona e irritaciones.

- Repite la secuencia un par de veces y luego ofrécele otra caricia o un premio para reafirmar el buen comportamiento.

Si tu gato es nuevo a este procedimiento, solo hazlo por un corto periodo de tiempo y repítelo frecuentemente, para que vaya acostumbrándose al cepillo y a la rutina de cepillado. Conforme vaya tolerando más el paso de la herramienta, comienza a cubrir otras zonas, como pecho, panza y cola.

Evita a toda costa regañarlo o gritarle, pues puedes convertir el cepillado en una experiencia desagradable.

Si tu gato suele ser gruñón o agresivo, procura darle caricias a la primera señal de molestia, en caso de que el enojo persista, es mejor que lo sueltes, pues obligarlo podría resultar en heridas a tus manos o brazos.

Mientras tu gato esté tranquilo, aprovecha para revisarle las orejas, las uñas, las patas, y otras partes del cuerpo. Intenta abrir su boca con delicadeza para echar un vistazo. Estas revisiones periódicas te ayudarán a detectar anomalías o problemas en la piel de manera oportuna.