Disculpa atemporal

Admiro a todas esas personas que se entregan profundamente a sus intereses o sus pasiones. Reconozco en ellas (personas: mujeres + hombres) que no distinguen el paso del tiempo, el cambio del clima, el cansancio, o los otros deberes, por entregarse a lo suyo. Y aunque creo que en la limitación, del cuerpo, del tiempo y del espacio, las 24 horas del día no dan para todo y para todos, algunas veces quienes conviven con estos seres excepcionales sufren cierta indiferencia o abandono de parte de  los mismos.

En días pasados se otorgó el Premio Nobel de Física 2019 a Michel Mayor, Didier Queloz y James Peebles. La Real Academia de las Ciencias de Suecia reconoció con este premio a los responsables del descubrimiento de los primeros planetas fuera del sistema solar y a uno de los padres de las teorías cosmológicas que explican cómo surgió el universo y cuál ha sido su evolución. 

No puedo siquiera imaginar las horas dedicadas para tener estos resultados. Lo que sí imagino es que, comen, beben, sueñan y respiran, curiosidad, obsesión, ciencia y conocimiento.

Aún más que la mayoría de los descubrimientos científicos, el impacto de las teorías y los hallazgos aquí mencionados tienen una vertiente existencial a la vista. En 1600, el astrónomo Giordano Bruno fue quemado en la hoguera por defender, precisamente, que el sol era una estrella más y que en torno a los astros que se veían en el firmamento orbitaban planetas habitados por seres inteligentes. 

Esto último obviamente aún sin comprobar, aunque se sabe que hay planetas, infinidad al parecer,  y que no es tan disparatado pensar que alguno acoja a seres que piensan.

Leí que el "trabajo de Peebles se acerca al misterio por excelencia, al origen de todo. Pese a la confirmación de muchas de sus ideas, él mismo duda de que algún día ese misterio deje de serlo." Al menos, pienso, que no le alcanzará la vida para lograr ver esta confirmación o la negación de vida extraplanetaria.

Leer sobre este premio me llevó a pensar en la sociedad actual, en nuestra comunidad y en nuestros pequeños círculos de conocimiento ; las creencias a través de los cuales señalamos o condenamos lo que no nos es propio o "correcto".

Los casos de la antigüedad son de los lectores bien conocidos pero parece mentira que en la era del conocimiento no hallamos desarrollado un poco más eso que se llama empatía. La Iglesia, las Naciones o Países, las Instituciones y algunos Monarcas han tenido que dar una disculpa "histórica" por las decisiones de sus antecesores. Decisiones que enviaron inocentes a la mazmorra de por vida, o de quienes fueron condenados a muerte, al martirio o a la tortura.

Históricamente hemos juzgado de locos o pecadores a diestra y sinietra y el paso de la historia nos ha llevado a elaborar disculpas a destiempo.

Me pregunto "sobre qué" habrán de ofrecer disculpas las generaciones que nos sucederán y si habrá manera de evitárselas.