Lo que nos toca ver

Compartir:

Esta semana que concluye nos enterábamos que las fosas para sepulturas en el cementerio de Milpillas se encontraban inundadas por el agua de las recientes lluvias. El director municipal de Panteones señalaba que  aunque fueron drenadas, quedaba algo de agua en el fondo de las fosas que no se podría sacar sino por evaporación, ya que la bomba que tienen se podía dañar. Es decir, una dirección del Ayuntamiento acostumbrada a estos problemas no tiene una bomba sumergible. 

Ignoro cuántos cementerios de la capital están a cargo del Ayuntamiento, conozco sólo los del Saucito, Españita, y el nuevo de Milpillas, supongo que también estarán bajo su administración los de Bocas, Escalerillas, Peñasco y Villa de Pozos. Siete panteones al menos, para los que no se cuenta con el material indispensable. Sólo falta que digan, y lo peor es que no lo dudaríamos en absoluto, que las pocas herramientas que había (incluida una bomba sumergible), fueron saqueadas durante la administración anterior.  

Quizá lo ocurrido no es nada fuera de lo común y se repite de manera constante; para el director de Panteones es algo normal según su dicho, pero será que no imagino en estos días que alguien cargue con el dolor de perder a un familiar en estas circunstancias, y encima se le agregue el peso de un doloroso trajín con el difunto a cuestas, mientras se decide dónde sepultarlo o incinerarlo –aunque esto no estuviera en los planes iniciales– porque el Ayuntamiento no le puede ofrecer este servicio.

***

Resulta curioso y un poco increíble para estos tiempos, que los Ayuntamientos potosinos de 1762 y 1833, tuvieran una respuesta mucho más rápida frente a la peste y el cólera que en aquellos años atacaron la ciudad. En muy breve tiempo fueron habilitados camposantos en los barrios del Montecillo, durante el siglo XVIII, y Tequisquiapan, en la cuarta década del siglo XIX. Así, todos los muertos durante aquellas epidemias, encontraron acomodo inmediato en los respectivos cementerios. 

Fallas también las tuvieron, desde luego, no son éstas exclusivas del presente ni del Ayuntamiento. En 1820 el párroco de la ciudad señalaba, al referirse al cementerio del Montecillo, “que el cementerio no estaba en buenas condiciones, pues que además de lo bajo de las bardas, donde desde fuera arrojaban os cadáveres de los niños; por ser tepetate no se podían ahondar a más de una vara [83.8 cm.] las sepulturas por lo que casi quedaban descubiertos y eran alimentos de pájaros…”; pensando en esas fallas, sobre los aranceles del panteón el presbítero De la Lama (sin parentesco con el actual alcalde) agregó: “lo justo es que cese la pensión que hasta ahora se ha estado cobrando en beneficio del mismo Campo Santo.”

***

Finalmente, gracias a la secretaria de Salud el uso del cubreboca es obligatorio en todos los espacios públicos –abiertos y cerrados– de todos los municipios, de todo el estado; finalmente. Si por las indecisiones gubernamentales ya habíamos esperado tanto tiempo, daba lo mismo empatarlo con el uso de disfraces funerarios el dos de noviembre.  A ver cuando cierran antros.

De cualquier forma no debemos olvidar que la Secretaría de Salud es ante todo es una delegación federal, entonces a quién debemos señalar y pedir cuentas ¿al gobierno federal, o al gobierno estatal? 

En este rubro de servicios de salud pública, los que la están y seguirán pasando mal son los trabajadores de Salud que se encuentran en la primera línea de fuego; la cantidad de contagiados y muertos entre ellos incrementa, y el gobierno parece no preocuparse por ellos. Pareciera que no existen, o fingen que no los ven.  

Finalmente rebasamos la tasa nacional de contagios, mientras tanto el alcalde Navita –ya en franca campaña– se dedica a hacer proselitismo masivo convocando a los lustradores de calzado a la entrega –con su respectiva foto propagandística– de sillones para aseo de zapatos. ¿Quién en estos momentos de angustia piensa en esas frivolidades?, ¿cómo estarán las cosas que ya hasta la iglesia criticó el estado en que tiene la ciudad?

***

Quien logró un punto a su favor esta semana fue el rector de la UASLP, salió a atender a los estudiantes que se manifestaban por el incremento de las cuotas de las inscripciones universitarias. No debería de sorprendernos, ni merecer comentario, pero para como estuvieron las cosas en la institución, éste al menos sale. 

Esperemos que así nos sorprenda el grupo de gobernadores que le hizo el feo a López-Gatell, y confronten en realidad, con  fundamentos y valentía a López Obrador en la reunión de la Conago que se realizará en esta ciudad. Nada nos gustaría más que verlos diciendo: “Nada hay que hablar, señor presidente; el diálogo se reanudará después de que usted designe sustituto para el doctor López-Gatell.”    

Por cierto, los frenéticos desenfrenados del Frenaa serían una buena opción como oposición si no se encontraran vinculados con la derecha radical; personajes como Juan Bosco Abascal o el cavernal Juan Sandoval lo único que hacen es enfatizar el carácter ultracatólico del movimiento. Pero ya que andan tan giritos, que vayan y se manifiesten ahora que el presidente haga la visita; imaginemos a alguno de sus líderes en la ciudad, de manera muy educada entregarle un oficio en el que con la misma amabilidad, cortesía y educación que se conducen, le soliciten la renuncia.  

Gracias por la lectura; aíslese, cuídese, desinféctese, y use el cubreboca.