“Proregress”

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El viento trae voces, sonido de juego entre niños, transportes de diferente peso en variadas direcciones. Parece que el mundo no padece, que las estrellas tempraneras cobijan y participan en los juegos que están finalizar a esta hora de la tarde. Pronto las nanas, las abuelas, las hermanas o alguno de los dos padres, llamara a sus hijos a la cama. 

El clima permite jugar afuera de casa, aunque el sonido del silbato me dice que no son niños en el jardín de casa sino en alguna cancha deportiva de alguna escuela cercana.

El tiempo avanza y nosotros con él. La Bienal de Shanghái 2018-19 plantea el problema de regresar el tiempo con los recuerdos y adelantarlo mediante el progreso. Curada principalmente por el mexicano Cuauhtémoc Medina y tres curadoras, dos asiáticas y otra latinoamérica, este gran aparador internacional se concibió como un intento poético a través del cual explorar la combinación de progreso y regresión en el ámbito global.

La curaduría recopiló prácticas y obras de artes consideradas por su potencial para mejorar la sensibilidad de los visitantes y así absorber la inestabilidad de la economía, la cultura y la política.

Como muchos saben, el curador es aquel profesional que funge como el mediador que permite conformar mensajes y discursos de tal forma que se establezca un diálogo entre el autor y el receptor. Y en esta ocasión Medina se encargó de estructurar una reflexión en presente sobre el pasado y el efecto del progreso, utilizando una palabra hecha de la condensación del progreso y la regresión: Proregresión. 

El término recién creado llevó a artistas, curadores y críticos a diseñar sus proyectos en base a preguntas de corte filosófico o pragmático provenientes del nuevo vocablo: Qué había en el pasado, cuál era nuestra forma de vida, qué hemos ganado, que hemos olvidado, cómo hemos cambiado, cómo nos comunicamos, nos relacionamos, nos miramos, cómo miramos a los otros, al mundo, al universo, al arte, a la ciencia, a los gobiernos y un largo etcétera que dio rienda suelta al engranaje de la creatividad de los participantes.

Todos i quizá solo una mayoría, llevamos dentro estas preguntas que a veces nos hacen más ruido y otras se mantienen en silencio. Sin embargo, en los artistas no es posible callarlas o ignorarlas; son un poco la voz de todos, la voz interna que nos quiere dar una pista sobre lo que somos o sobre quiénes somos.

El arte es así, no sólo son formas distinguibles, entendibles, que dan gusto a la vista porque replican las formas de la belleza humana o la belleza natural. El arte lleva consigo esa porción que puede sentirse oscura e incómoda porque funciona como espejo en donde evitamos mirarnos y mirar al mundo.