Xantolo y represión
Por más vueltas que se le den al asunto cuesta trabajo comprender cómo o por qué el gobernador se ha obsesionado con la festividad llamada Xantolo y que no es otra cosa que una de tantas variantes del Día de Muertos en las regiones nahuas de la huasteca. Cabe recordar que la huasteca es una región que abarca los estados de Querétaro, Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz; de ahí que sea válido afirmar que no es una festividad exclusiva de la huasteca potosina.
En lengua tének el Día de Todos los Santos es Zaquil y Día de Muertos o de Fieles Difuntos es Caylem; mientras que la palabra Xantolo es una adaptación fonética del náhuatl Xantolon que a su vez deriva de la palabra latina ya castellanizada Sanctorum, tomada del griego hagion derivada del hebreo kodashim: santo o santísimo. Es decir, hablamos de una festividad a la que le atribuyen una raigambre prehispánica pasando por alto que su denominación parte de la religiosidad judía. SanctoSanctorum: espacio donde se manifiesta el Santísimo; lugar de su morada.
No hay pureza en las tradiciones, se entiende; éstas se adaptan y evolucionan según las necesidades y el gusto de los colectivos en los que surgen y se desarrollan. Pensemos en el Día de Muertos, que con todo y ser una tradición del catolicismo medieval se ha pretendido vincular, a partir de la intervención del aparato cardenista en la década de 1930, con manifestaciones funerarias prehispánicas.
Es tarea de antropólogos el análisis, comprensión y explicación de estas fiestas, de las que se encuentran muy alejados el gobernador, su gabinete, su aparato de comunicación, y su ignorante secretario de Cultura, quienes más allá del auténtico significado cultural y sin mayor entendimiento de éste, se dedican a mediatizarlo buscando la aberrante comercialización de procesos que en realidad no comprenden por desconocerlos en absoluto. Y me gustaría que me desmintieran.
La idea del “Xantolo en tu ciudad” se entiende y hasta cierto punto se justifica. En el actual gobierno estatal no existe un verdadero proyecto de política cultural con propuestas sólidas; nada vaya más allá de la de los espectáculos de sonido y luces que prodigan un entretenimiento masivo y sin mayor necesidad de comprensión o de los encuentros ecuestres comprados como proyecto personal del gobernador. De ahí que algo que les suena autóctono, extraño y sofisticado, los deslumbre y maraville.
Con todo y eso, al tratarse de una tradición identativa es válida su difusión siempre y cuando se mantenga dentro de los parámetros de la realidad en que surge, ha sido mantenida, y así mismo se dé a conocer como un elemento característico del entorno en el que se realiza, enfatizando la transculturación que experimenta, precisamente para lograr esta difusión. Premisa de cualquier acto es la comprensión y ésta siempre partirá del conocimiento.
Lo que no es válido es arrojarla sin mayor sustento, como un espectáculo masivo que obligue a paralizar las actividades educativas del estado, llegando al extremo de decretar –en otra de las múltiples y absurdas ocurrencias del gobernador– descanso obligatorio en todas las escuelas y sancionando a aquellas que consideran ocioso que sus estudiantes se ausenten de las aulas. Menos mal que no se dio continuidad a aquella locura de incluir a todas las escuelas, sindicatos, asociaciones, secretarías de estado, parroquias ayuntamientos y hasta clubes en la Procesión del Silencio.
Se vuelve a lo de siempre, el gobernador confunde lo monumental con lo masivo y lo popular o folclórico con lo multitudinario; para él, toda institución o ser viviente que radique en estado debe acatar sus caprichos y ocurrencias; la disensión, la crítica, y el razonamiento opuesto a sus absurdos no se permiten, se castiga incluso por cumplir con el elemental derecho a la educación. ¿Ya salieron a apoyarlas los integrantes de la Comisiones de Educación y Cultura del Congreso o una vez más servirán de trapeadores al igual que la Comisión Estatal de Derechos Humanos?
Deseable es que las instituciones educativas desobedientes que decidieron no observar la haraganería decretada por disposición gubernamental y que serán sancionadas ¡por la Secretaría de Educación! promuevan algún recurso que las proteja contra las rabietas del señor gobernador.
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