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MATERNIDAD, FE E IDENTIDAD

EL MURAL ESPINA MATERNA DE MAKO TORRES ABRE UN DIÁLOGO ENTRE LO SAGRADO Y LO ANCESTRAL

Por Estrella Govea PULSO

Abril 06, 2026 03:00 a.m.

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Galeria

Espina materna, es el mural de la artista potosina María José Torres Medina, conocida artísticamente como Mako Torres, propone una reinterpretación visual y simbólica de la maternidad a partir del encuentro entre la Virgen de Guadalupe y Coatlicue.

La obra, instalada en el Museo de Arte Contemporáneo, plantea una reflexión sobre la identidad mestiza, entendida como un proceso en constante construcción donde convergen distintas creencias, historias y formas de entender el mundo.

EL ORIGEN DE UNA BÚSQUEDA PERSONAL

La pieza surge de una inquietud personal y artística que comenzó con la representación de figuras religiosas. A partir de esa experiencia, la artista profundizó en el origen de estas imágenes y en su papel dentro de los procesos de colonización. En ese camino, encontró en la Virgen de Guadalupe una figura que, más allá de su dimensión religiosa, funciona como símbolo de identificación cultural, en contraste con otras representaciones más alejadas de la realidad del contexto mexicano.

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Desde esta exploración, Torres construye un diálogo con Coatlicue, deidad mexica asociada a la fertilidad y la fuerza creadora, para ampliar la noción de maternidad. En su mural, esta no se limita a la idea de protección, sino que se presenta también como potencia, resistencia y capacidad de transformación. "No venimos de una sola cosa, somos una mezcla de todo", plantea la artista al referirse a la manera en que distintas tradiciones conviven en la identidad contemporánea.

LA ESPINA COMO MEMORIA Y HERIDA

El título de la obra introduce otro eje fundamental: la "espina" como símbolo. Lejos de ser únicamente una referencia al dolor, la artista la entiende como una metáfora de las experiencias que marcan y construyen a las personas. En el mural, estas espinas remiten tanto a las heridas individuales como a las colectivas, vinculadas con la historia, la cultura y las imposiciones sociales en torno a la maternidad y el papel de la mujer.

Este enfoque también atraviesa una reflexión personal. Durante el proceso creativo, Torres cuestionó las ideas tradicionales sobre ser madre y los mandatos asociados a este rol. A partir de ello, plantea la maternidad como una posibilidad y no como una obligación, reconociendo tanto su dimensión afectiva como los retos que implica, especialmente en contextos donde las mujeres deben conciliar múltiples responsabilidades.

CONSTRUCCIÓN DEL LENGUAJE PROPIO

En el plano visual, el mural integra elementos simbólicos que refuerzan este discurso. Las múltiples manos de la figura central aluden a la posibilidad de transitar entre distintas creencias, mientras que la corona de espinas remite a las cargas y juicios que históricamente han recaído sobre las mujeres. A esto se suma el uso de una paleta cromática vibrante, con predominio de colores como el amarillo, que busca alejarse de las representaciones solemnes y oscuras de lo religioso para proponer una estética más cercana, vital y contemporánea.

Más allá de su construcción simbólica, la obra dialoga con el espacio público y con quienes la observan. Para la artista, uno de los principales objetivos fue generar preguntas en las y los espectadores: desde el reconocimiento de rasgos e identidades hasta la posibilidad de cuestionar las narrativas dominantes en torno a la religión, la historia y la cultura.

Con Espina materna, Mako Torres no solo presenta una pieza visual, sino un ejercicio de resignificación que invita a pensar la identidad como un territorio en disputa, donde lo ancestral y lo contemporáneo no se oponen, sino que se entrelazan para dar forma a nuevas maneras de entender lo que somos.