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Gobiernos y Movimientos Líquidos

Por Jorge Andrés López Espinosa

Noviembre 17, 2025 03:00 a.m.

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En su obra Modernidad Líquida, Zygmunt Bauman, define la vida de la humanidad en el actual siglo XXI, como la de un tiempo sin certezas, donde los proyectos a largo plazo definitivamente ya no existen. La familia nuclear, heredera directa de la antigüa tradición romana judeo cristiana, pasó de ser el pilar fundacional de las sociedades liberales burguesas, a un modelo en franca decadencia, sustituido por relaciones libres donde el amor es flotante y cambiante.  

Escuelas y Templos, lucen cada vez más vacíos, los viejos paradigmas cayeron uno a uno ante el avance de la ciencia, las verdades corren a velocidades medidas en megas por una red que nos mantiene conectados a lo impersonal. 

Muchos románticos añoran, suspiran por el regreso de los “valores”, de la “familia”, de lo de “antaño”, y lo hacen porque aún no se han percatado que aquellos esquemas tradicionalistas en que muchos crecimos, lisa y llanamente se han ido desvaneciendo, entender ese cambio quizá sea lo más duro de procesar; sería una premisa falsa sostener que ese modelo en donde todo era más “duradero” fue mejor, al igual que condenar per se al modelo líquido vigente en nuestras sociedades actuales. 

Y mire Usted, si trasladamos este análisis a lo que ocurre en la vida política, no sólo en México sino en prácticamente todo el mundo, podremos encontrar señales de que el modelo de Estado Democrático consolidado al culminar la segunda guerra mundial, enfrenta su más serio desafío teleológico, me atrevería a decir que comienza a agotarse. 

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En este modelo, las elecciones libres permiten legitimar el ascenso al poder de quien tuviera en la urnas mayorías que le respaldaran, pero la disrupción en nuestra realidad de las redes sociales, aceleraron de un modo vertiginoso los cambios estructurales que antes solían demorar décadas, le pongo varios ejemplos: La Primavera de Praga de 1968 fue un movimiento que buscaba modificar progresivamente el régimen soviético, fue sofocado con una invasión, pero esa semilla dio sus frutos hasta 1989 con la llamada revolución de terciopelo, es decir tuvieron que pasar 21 años. 

Otro ejemplo se dio a finales de los años sesentas cuando aparecía un jovial Lech Walesa, intentando desafiar el régimen monolítico polaco, su lucha vería frutos hasta 1988 cuando su partido “Solidaridad” obtendría escaños en el órgano deliberativo de su país, nuevemente tres décadas de espera entre la semilla y el fruto. México, no sería la excepción, desde la fundación del PNR en 1929, los movimientos estudiantiles de 1968 y 1971, lograron una mínima apertura democrática y cosecharían esa lucha hasta la primera transición, ocurrida en el año 2000, practicamente 70 setenta años después. 

Ejemplos los anteriores que denotan dos verdades, la primera que los sistemas políticos engendrados en el siglo XX, tuvieron una larga duración, segunda que los movimientos sociales que permitieron su movilidad demoraron décadas en cimbrarlos, no por la falta de razón, sino por la ausencia de conductores de información que permitieran su rápida expansión. 

Y entonces, apareció la era de las comunicaciones digitales y mire Usted lo que ocurrió: La Primavera Árabe, iniciada en Túnez en diciembre 2010, por la muerte de un comerciante, a ese movimiento le bastaron sólo diez días para derrocar al presidente Ben Ali; de Túnez la fiebre de libertad pasó a Egipto, millones salieron a las calles y Hosni Mubarak quien llevaba 30 años en el poder fue derrocado; en Libia Muamar El Gadafi  con 42 años en el poder cayó, siguió Siria con el fin de Bashar al-Ásad, Yemen con Ali Abdullah Saleh, culminando en Argelia con Abdelaziz Buteflika; un movimiento digital de gran expansión movido a través de las redes sociales, que cambió en días lo que en antes demoraba décadas. 

Por ende sostengo que hoy, en 2025 gobiernos y movimientos son tan líquidos, como la modernidad que describe Bauman en su obra, lo visto el sábado en nuestro país es prueba de ello, un movimiento poderoso alentado desde los medios digitales, capaz de organizar en horas a millones de individuos, realidad líquida que ya padece el neoficialismo mexicano, que tuvo el sábado su primer gran descalabro, (el PRI resistió 70 años, MORENA lleva 7 años, muchos “chipotes” en tan poco tiempo); la primavera árabe tuvo un mártir, el otoño mexicano tiene al suyo en Carlos Manzo. 

La perspectiva desde la óptica líquida de Bauman, es que el siglo XXI no es ni será de gobiernos ni liderazgos duraderos, pues no hay movimiento que resista la marea líquida de la modernidad, no sé si esto sea un alivio o una calamidad, pero estimado lector algo le puedo garantizar, los movimientos políticos actuales nacionales o locales, por más fuertes que parezcan no estarán vigentes por mucho tiempo. 

AL MARGEN. Abrazo solidario al extraordinario caricaturista Pingo, víctima de infames ataques a su honor por ejercer la libre expresión, quienes los hemos resentido, sabemos que cada golpe no dobla, fortalece.

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