Viejo verde
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"Creo que es tiempo ya de que hablemos de sexo". Eso le dijo el padre de familia a su hijo adolescente. "Cómo no, papá -replicó el muchacho-. ¿Qué quieres saber?"... "Desearía pedirle algo, pero no me atrevo". Con tono vacilante la guapa señora de la casa se dirigió al apuesto plomero que trabajaba en la cocina. "Dígame, señora" -respondió él. "Mi marido es mucho mayor que yo -empezó la mujer-, y tiene ciertas limitaciones, ¿me entiende? En cambio usted es joven y fuerte. Quisiera que...". "¡Dígame, señora! ¡Dígame!" -exclamó con ansiedad el ya excitado tipo. Completó la señora: "Quisiera que me cambiara de lugar el refrigerador"... Wordsworth, poeta inglés, está en el Cielo. Ahí van todos los poetas, incluso los que merecen el infierno. No se disgustará, entonces, por la desmañada traducción que hago de unos hermosos versos suyos: "Aunque nada puede traer de regreso el tiempo del esplendor en la hierba, de la gloria en la flor, no habremos de lamentarnos, pues nos vivificará el recuerdo de las cosas idas". La frase "esplendor en la hierba" sirvió de título a una película dirigida en 1961 por Elia Kazan, de triste fama por su indigna conducta durante el "tiempo de canallas" que presidió el infame senador McCarthy, autor de una lista persecutoria semejante a la que hace unos días esgrimió la 4T para hostilizar a sus críticos. En ese film hizo su presentación un muy joven Warren Beatty, quien luego alcanzaría notoriedad por su intensa actividad de cogelón, si me es permitido el uso de ese término plebeo. Se dijo que más de mil mujeres estuvieron en su cama, y no precisamente para dormir en la noche o echarse una siestecita. Famoso también en el renglón del sexo fue otro actor, John Barrymore, de cuya extraordinaria dotación de másculo todas las actrices de Hollywood se hacían lenguas, dicho sea sin intención segunda. A él le molestaba ser citado por esa longura. Decía: "No quiero ser conocido por algo en que muchos hombres me igualan y cualquier asno me supera". Ahora bien: ¿a qué esta larga divagación tanto poética como cinematográfica y erótica? Me sirve de campanudo prolegómeno para decir simple y sencillamente que don Algón era un viejo verde. ¿De dónde proviene la expresión "viejo verde"? En su clásico "Tesoro de la Lengua Castellana o Española" don Sebastián de Covarrubias dice que ese color, el verde, es "epíteto de la primavera". En efecto, el vocablo latino viridis, verde, significa también lozanía, fortaleza. Por eso desde el siglo diecisiete al hombre de muchos años que conservaba, o creía conservar, el vigor primaveral, y corría por eso tras las damas, se le empezó a llamar "viejo verde". Don Algón pertenece a ese gremio, aunque al correr se cansa tanto que luego no tiene fuerzas para lo demás. La otra noche fue con cierta damisela al Motel Kamawa, y en la habitación número 210 del dicho establecimiento no pudo ponerse en aptitud de realizar lo que ahí había ido a realizar. Su acompañante hizo ímprobos esfuerzos para ayudarlo a izar su grímpola. (Un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de "grímpola". Define el diccionario: "Grímpola: gallardete de forma triangular que los caballeros solían llevar al campo de batalla"). Tras mucho batallar la experta ninfa consiguió por fin capacitar al veterano caballero para hacer obra de varón. Al terminar el trance, y luego de cobrar sus honorarios, la madamisela le preguntó a don Algón: "¿Cuándo lo haremos otra vez?". Respondió con feble voz el viejo verde, que con el empeño se había puesto colorado: "Tú di el día y la hora, linda, y yo te diré el año". FIN.
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