"El crack eres tú"
Con un camino lleno de obstáculos, de decisiones no tomadas por miedo y de temor para superar profundas crisis, "Oso Trava" sugiere aprender lecciones para innovar, emprender y triunfar

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Preguntas y respuestas
"Si he podido llegar más lejos es porque me he parado en los hombros de gigantes". De esta manera, el empresario y productor Osvaldo Trava Albarrán "Oso Trava", sugiere que ninguna empresa crece de manera aislada, y mucho menos cuando los miembros de una organización no planean como asumir riesgos para emprender un negocio y asegurarse de que sea exitoso.
Su mensaje para emprendedores o propietarios de empresas de todos los tamaños, es que en ocasiones no ven la salida para crecer o desarrollar la industria, se concentra en que no es necesario buscar otros cracks para ser un crack.
Para "Oso", los cracks están en cada persona y cada quien enfrenta adversidades diferentes, pero también cada uno es una llave distinta para entrar al plan de emprendimiento, estudiando los problemas, resolviendo y creando para enfrentar el mundo y el mercado.
EL PRECIO MUY CARO
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DE PROCRASTINAR
El Oso Oswaldo sugiere no esperar. De hecho, se dirigió a los miembros de Business Network International (BNI), pero también a los cientos de potosinos que lo escucharon el jueves.
Precisa que es más frecuente que los tomadores de decisiones se queden paralizados por el miedo, antes que planear una reacción valiente, porque no solo se necesita demostrar valentía ciega, sino aceptar los problemas y decidir qué hacer con ellos. Es justo ahí donde se atoran las empresas o los emprendedores, cuando están a tiempo de dar un golpe de timón.
En ocasiones, la indecisión para tomar acciones, cita Trava, no solo tiene su origen en el miedo, sino en el desconocimiento de lo que se tiene que hacer.
LAZAR EL CABALLO
El empresario compara los errores comunes con el acto de lazar un caballo. Hay algunos que saben que está mal y de todos modos lo hacen y otros que no estaban enterados del procedimiento incorrecto, el uso de la mano incorrecta y el método inadecuado para alcanzar al animal.
Es así como compara los errores recurrentes para los que siempre se necesita el mismo jinete y no sustituirlo, sino mostrarle cómo se hacen las cosas. Para ello, dijo que son los dueños del criadero de los caballos quienes tienen que enseñar el camino a los que van a lazar a los animales.
"A veces delegamos sin capacitar, pero nos olvidamos de que no podemos obligar a resolver problemas a alguien que no está preparado para esa tarea".
LAS PAUSAS CARÍSIMAS
Justo en el arte de hacer la pausa para resolver, es donde "Oso Trava" define a un crack. Les atribuye virtudes de ser personas con mente veloz, adictos a la innovación, rediseñadores de planes "a" y "b" un minuto sí y el otro también, usuarios empedernidos de la tecnología, eternos aprendices de herramientas y aplicaciones y correctores permanentes de rutas para hallar nuevos mercados, estudiando necesidades e inventando productos.
Esas pausas del crack de las conferencias y de los cursos de capacitación para despertar emprendedores, contrastan con su reloj de vida. A veces procrastinar sale caro y Oso Trava lo vivió en carne propia.
Justo cuando se le invitaba a entrevistar a su mamá, cayó en pánico, pausó la entrevista una y otra vez y algo lo hizo brincar del asiento. El día en que su madre se infartó, entendió la importancia de darle vida al encuentro periodístico con la autora de sus días, la que conoce sus aciertos y errores, sus fortalezas y sus debilidades más que nadie.
Fue así como finalmente, a dos semanas de que su mamá abandonó el hospital, finalmente la entrevistó y venció sus miedos, aquellos por los que inventaba agendas y daba prioridad a otros asuntos.
Así fue como la crisis tocó a su puerta y lo llevó a tomar una decisión que postergó por meses y años.
Lo dijo el propio Oswaldo: ninguna otra entrevista, ni aquella con el empresario más adinerado del mundo, valía tanto como correr a entrevistar a su mamá, escuchar su voz y abrazar su testimonio antes de que sea demasiado tarde.
Así, precisamente, es como sugiere que los emprendedores hagan su tarea antes de que la realidad los atropelle, asumiendo una valentía que no sea ciega, sino como medio de aceptación de un riesgo, vencer la zona de confort del aplazamiento y buscar productos nuevos y canales de distribución.
Pide vencer la soberbia de creer que sabemos lo que el cliente quiere, con el agregado de la negativa a bajar al nivel del dolor y la ansiedad, el deseo de satisfacer y la necesidad de traer a las manos lo que se necesita para vivir. Es justo ahí donde pide "no hacer el oso" y destrabar los negocios.
Su fórmula contundente es entender que el crack no es el que está al lado, y tampoco el que está del otro lado del teléfono. Cada crack es diferente y "el crack eres tú".
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