Homo Sapiens Sapiens. Entendiéndonos (3ª parte)
Durante nuestro proceso EVOLUTIVO y sin tocar el tema ESPIRITUAL que nos distingue también de los demás animales, llegamos al actual HOMO SAPIENS SAPIENS que somos actualmente, un cuerpo con vida propia; es decir, con ese toque divino que nos permite vivir en toda la extensión de la palabra, con lo bueno y lo malo o lo peor que ello significa. Mas desde el punto de vista ECOLÓGICO, somos materia organizada como todos los demás seres del reino ANIMAL y VEGETAL. En nuestro caso somos 70% agua y para ser más precisos y definirnos como parte de la tabla periódica de los elementos químicos, estamos formados por: OXÍGENO 65%, CARBÓN 18%, HIDRÓGENO 10%, NITRÓGENO 3%, CALCIO 1.4%, FÓSFORO 1.1%, POTASIO 0.25%, AZUFRE 0.25% y otros elementos como Níquel, Magnesio, Titanio etc. 1%. Así de sencillo se resumen nuestros componentes, y por separado su valor es de 100 dólares aproximadamente, aunque con vida nuestro valor es NO MEDIBLE al igual que el de los demás seres animales, vegetales etc. que nos acompañan en nuestro lapso de vida y que no estamos valorando y respetando adecuadamente.
Los elementos mencionados anteriormente forman las células que a su vez forman los órganos, que a su vez nos forman corporalmente a nosotros, Homo Sapiens Sapiens, y ya en este caso son muy grandes y complejos a pesar de estar envasados en nuestro cuerpo. Por ejemplo, tenemos cada uno de nosotros 165,000 kilómetros de NERVIOS CEREBRALES, 73 km de NERVIOS DÉRMICOS, 95,000 km de VENAS y ARTERIAS, 7 metros de INTESTINO DELGADO, 1.5 metros de INTESTINO GRUESO y así una cantidad enorme de componentes, siendo el CEREBRO el que tiene los números y funciones más extraordinarias que tenemos, ya que poseemos 86,000 millones de neuronas interconectadas que controlan todos nuestros movimientos, nuestras funciones orgánicas y lo más importante, producen PENSAMIENTOS, EMOCIONES Y RAZONAMIENTOS. Es decir, algo MATERIAL Y TANGIBLE como lo es el nuestro cerebro, produce algo INTANGIBLE como nuestros pensamientos, emociones y razonamientos. Ahí es donde radica la diferencia principal entre nosotros y el resto de la vida conocida, con los conocimientos actuales.
Como vemos, somos elementos químicos universales y cósmicos susceptibles a todas las leyes y fenómenos FÍSICOS Y QUÍMICOS interrelacionados con el resto de nuestro ambiente, planeta, sistema solar, galaxia y resto del Universo. Si realmente llegáramos como especie y en lo personal a comprender esto, entenderíamos cabalmente lo que apenas empezamos a intuir y es que al lastimar a nuestro MEDIO AMBIENTE o ECOSISTEMA, nos estamos dañando a nosotros mismos.
Además de que, al ser la especie dominante en nuestro planeta, estamos dañando a los demás seres y por lo tanto a la propia vida y su permanencia en la TIERRA, incluyéndonos a nosotros mismos. De esta manera llegamos a el punto de que nuestra relación con los demás seres vivos, empezando por los que habitan dentro de nuestro cuerpo y después los que conviven con nosotros en el exterior nuestro, está siendo seriamente afectada ECOLÓGICAMENTE por nuestros actos de CONSUMISMO DESMEDIDO y por nuestra EXPLOSIÓN DEMOGRÁFICA que nos lleva a ser actualmente 8,200 millones de HOMO SAPIENS SAPIENS, y que no acabamos de entender nuestra función y responsabilidad dentro de nuestro ECOSISTEMA CERRADO llamado TIERRA.
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