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11-S: EU lanzó una guerra contra el terrorismo. Y millones morirían...

El consenso de expertos es que "la ´guerra contra el terror´ nunca se pudo ganar"

Por SinEmbargo.mx

Septiembre 11, 2026 02:47 p.m.

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11-S: EU lanzó una guerra contra el terrorismo. Y millones morirían...
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      George W. Bush hizo la promesa: "Nuestra guerra contra el terrorismo comienza con Al Qaeda, pero no termina ahí. No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance global hayan sido localizados, detenidos y derrotados". Era una sesión conjunta del Congreso. Fue hace 25 años. Al Qaeda había protagonizado un ataque aéreo, matando casi tres mil personas de más de cien países en el World Trade Center, el Pentágono y en el estado de Pensilvania, el 11 de septiembre de 2001.

      Desde entonces –recuerda Robin Wright, colaboradora y columnista de The New Yorker desde 1988–, cerca de siete mil militares estadounidenses, más del doble de las víctimas del 11-S, han fallecido en "las campañas estadounidenses contra el extremismo". Y no sólo eso. Casi un millón de personas han muerto como consecuencia directa de los conflictos en Afganistán, Irak, Siria, Pakistán y Yemen, de las cuales aproximadamente la mitad eran civiles.

      Además, "millones más han muerto a causa de las consecuencias de esos conflictos, según el proyecto Costos de la Guerra de la Universidad de Brown, además de un número incalculable de heridos. A esto se suman los billones de dólares gastados en esos conflictos. Y este año, Estados Unidos, junto con Israel, ha lanzado otra guerra vagamente definida en Oriente Medio, esta vez contra Irán. Estados Unidos ha pasado casi todo el siglo XXI en conflicto con diversas —y ahora cada vez más numerosas— formas de extremismo. Sin embargo, el consenso entre los expertos que han dedicado su vida profesional a lidiar con las secuelas del 11-S es que la ´guerra contra el terror´ nunca se pudo ganar".

      Los estadounidenses conmemoran los eventos del 11-S con conmoción; por los muertos y las devastadoras consecuencias de los ataques de Al Qaeda contra los "símbolos del poderío y la prosperidad de Estados Unidos", como dice Associated Press (AP). El aniversario de este importante evento, que se conmemora el viernes, incluirá rituales conmemorativos, ofrendas florales, izado de banderas, momentos de silencio, vigilias y lectura de los nombres de las víctimas. "Para otros, es una ocasión para la reflexión privada —o, en muchas escuelas, para la educación— sobre el ataque que se desarrolló en una sola mañana pero que dejó casi tres mil muertos y un rastro de consecuencias que se prolongaron durante décadas, desde el dolor personal hasta guerras en lugares lejanos".

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      El odio racial

      Liam Stack y Maya King cuentan hoy en The New York Times que después del 11-S, la islamofobia marcó a una generación de neoyorquinos musulmanes. "Los ataques desataron una ola de odio, pero en los años transcurridos desde entonces la influencia política y cultural de los musulmanes estadounidenses ha crecido".

      Su texto inicia con una escena, tan estadounidense... sobre todo para cualquier mexicano en tiempos de Donald Trump: "Los vecinos, antes amigables, comenzaron a distanciarse. Agentes de policía encubiertos empezaron a vigilar los eventos de la comunidad. Y los transeúntes las miraban con desprecio en la calle, y a veces las acosaban, cuando salían de casa con hiyab u otra vestimenta religiosa. Muchos musulmanes estadounidenses se han enfrentado a un cuarto de siglo de sospecha y hostilidad desde los atentados del 11 de septiembre, que transformaron la vida de todos los estadounidenses".

      En Nueva York, dicen, una generación de neoyorquinos musulmanes respondió a la islamofobia organizando sus comunidades: "las mezquitas albergaron clínicas legales improvisadas. Los pequeños negocios se convirtieron en centros neurálgicos de una red de derechos civiles que abarcaba toda la ciudad. Musulmanes de diferentes orígenes raciales, étnicos y lingüísticos formaron alianzas nunca antes vistas en la ciudad. Su labor de organización política contribuyó, años después, a la elección del primer Alcalde musulmán de la ciudad, Zohran Mamdani. Sin embargo, el prejuicio antimusulmán persiste, haciéndose eco de la islamofobia que surgió en los primeros días posteriores al 11 de septiembre".

      Los atentados del 11 de septiembre "dejaron profundas cicatrices en muchas comunidades musulmanas estadounidenses debido a las tácticas represivas de las fuerzas del orden y a la desconfianza, cuando no a la abierta hostilidad, de compañeros de clase, colegas, funcionarios electos y comentaristas de televisión que culpaban a todos los musulmanes del terrorismo que ellos también habían sufrido ese día", narran Liam Stack y Maya King.

      Entre estos factores se incluyen la vigilancia policial histórica, las represalias que han sufrido musulmanes prominentes en la política o las artes, y los ataques contra la expresión religiosa islámica, como la construcción de mezquitas y el uso de vestimenta religiosa como el hiyab, dice el texto de The New York Times. "Estos prejuicios también han afectado a los seguidores de otras religiones, en particular a los hombres sijs practicantes, cuyos turbantes suelen confundirse con una forma de vestimenta islámica".

      Se perdió el fuelle

      Veinticinco años después, el aniversario pasará prácticamente desapercibido en el Capitolio, el centro político de Estados Unidos. Se celebrarán ceremonias conmemorativas en el Pentágono y en la Zona Cero de Nueva York, así como en el suroeste de Pensilvania, donde se estrelló un avión secuestrado. De hecho, la participación de Donald Trump no está clara o se ha desdibujado por sus propios pleitos con todos a todas horas.

      La Cámara de Representantes y el Senado están en receso de verano. Muchos republicanos se despiertan en Dallas tras una convención de partido inusual, previa a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, un evento sumamente partidista en el que los oradores compararon a los demócratas con el enemigo mortal. La Cámara de Representantes dedicó seis minutos a los discursos y un breve minuto de silencio el 3 de septiembre en honor al aniversario. Y ya.

      "Éramos un país diferente entonces. Nuestro país ha cambiado", declaró Jane Harman, quien se retiró en 2011 tras servir 16 años en la Cámara de Representantes como demócrata moderada. Se lo comentó al The Washington Sun, un diario que acaba de nacer con periodistas que fueron despedidos de The Washington Post. "No me imagino que digamos lo mismo ahora".

      Ceremonia 11 S

      "La única vez que nos unimos ahora mismo es cuando vemos una amenaza existencial", le dijo al mismo diario el representante Darrell Issa de California, quien era un republicano novato que se ubicaba tres filas detrás de los líderes del Congreso en 2001. "En este momento no hay una sola amenaza que haga que la gente ponga al país en primer lugar".

      Pero durante el último cuarto de siglo, el terrorismo se ha extendido, y no sólo en Oriente Medio, dice Robin Wright en The New Yorker.

      "No existe un único marcador, ya que Estados Unidos libra batallas paralelas contra diferentes ecosistemas terroristas". Cita a Magnus Ranstorp, asesor estratégico del Centro para la Seguridad Social de la Universidad de Defensa de Suecia y autor de Comprender la radicalización violenta: movimientos terroristas y yihadistas en Europa.

      "Cuatro presidentes estadounidenses, con el inmenso apoyo de la OTAN y coaliciones aliadas, han infligido importantes derrotas a los extremistas, pero ni los grupos ni las amenazas que representan han desaparecido. En cambio, se han adaptado, migrado, fragmentado y descentralizado, evolucionando hacia diferentes formas" concluye.