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EEUU anuncia cargos contra expresidente cubano Raúl Castro por derribo de aeronaves en 1996

El gobierno cubano califica la acusación como acción política sin base jurídica.

Por AP

Mayo 20, 2026 03:45 p.m.

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EEUU anuncia cargos contra expresidente cubano Raúl Castro por derribo de aeronaves en 1996

MIAMI (AP) — Fiscales federales de Estados Unidos anunciaron el miércoles cargos contra el expresidente cubano Raúl Castro por el derribo en 1996 de aeronaves civiles operadas por exiliados asentados en Miami, con lo que el gobierno estadounidense intensifica la presión sobre el gobierno socialista de Cuba.

Raúl Castro enfrenta cargos por derribo de avionetas en 1996

La acusación formal estaba relacionada con el presunto papel de Castro en el derribo de dos avionetas operadas por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro, que ahora tiene 94 años, era entonces ministro de Defensa de Cuba. Los cargos incluyen asesinato y destrucción de una aeronave.

"Durante casi 30 años, las familias de cuatro estadounidenses asesinados han esperado justicia", dijo el secretario de Justicia interino Todd Blanche en Miami durante una ceremonia en honor a quienes murieron en el derribo. "Eran civiles desarmados y estaban volando misiones humanitarias para el rescate y la protección de personas que huían de la opresión a través del estrecho de Florida".

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Ante la pregunta sobre hasta dónde llegarán las autoridades estadounidenses para que Castro a enfrente cargos en Estados Unidos, Blanche respondió que "se emitió una orden de arresto. Así que esperamos que se presente aquí, por su propia voluntad o de otra manera".

El gobierno federal —dijo— acusa a personas fuera de Estados Unidos "todo el tiempo" y utiliza una variedad de métodos para llevarlas ante la justicia.

Un jurado investigador en Miami presentó la acusación formal a finales de abril antes de que se hiciera pública el miércoles, indicó Blanche. Otras cinco personas también fueron acusadas, incluidos tres pilotos militares cubanos.

Cuando se le preguntó qué ocurrirá después para Cuba, el presidente estadounidense Donald Trump dijo: "Vamos a ver". Agregó que Estados Unidos está listo para proporcionar asistencia humanitaria a una "nación en quiebra".

Los cargos representan una amenaza real, dijeron observadores, porque el expresidente venezolano Nicolás Maduro fue acusado formalmente por cargos relacionados con drogas antes de que él y su esposa fueran capturados por fuerzas especiales estadounidenses durante una incursión militar en la capital venezolana en enero.

"Va a tener que andar con mucho cuidado a partir de ahora", dijo Peter Kornbluh, analista sénior y especialista en la relación Estados Unidos-Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional. "No van a tener más opción que tomarse esta amenaza extremadamente en serio".

Reacciones oficiales y familiares tras la acusación

Aunque sigue sin estar claro si Castro alguna vez pisará una sala de audiencias en Estados Unidos, los cargos de asesinato y conspiración conllevan la posibilidad de cadena perpetua o la pena de muerte en caso de condena.

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel condenó la acusación formal y acusó a Estados Unidos de mentir y manipular los hechos de 1996. La calificó como "una acción política, sin ningún basamento jurídico, que sólo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba".

Díaz-Canel escribió en X que "Cuba actuó en legítima defensa, dentro de sus aguas jurisdiccionales, tras sucesivas y peligrosas violaciones de nuestro espacio aéreo por connotados terroristas".

Señaló que funcionarios estadounidenses de la época habían sido advertidos sobre las violaciones, pero permitieron que continuaran.

Marlene Alejandre-Triana, cuyo padre, Armando Alejandre Jr, estuvo entre los que murieron, dijo que los cargos "deberían haberse presentado hace mucho tiempo". Dijo que su padre sólo quería llevar la libertad a su patria cubana.

A lo largo de los años, habló con múltiples investigadores federales sobre presentar cargos contra Castro. Se refirió a él como "uno de los principales arquitectos del crimen".

En el barrio de la Pequeña Habana de Miami, Peter Hernandez, cuya familia es dueña de un mercado de frutas y verduras, dijo que recibiría con agrado que Estados Unidos enviara a su ejército para arrestar a Castro.

"Es un criminal", expresó Hernandez, cuyos padres se mudaron de Cuba al sur de Florida antes de que él naciera. "Creo que deberíamos hacer eso con todos los criminales, especialmente si se están escondiendo detrás de un país que de manera constante ha demostrado que está del lado equivocado de nuestros esfuerzos de seguridad nacional y de nuestra ideología".

Trump ha estado amenazando con una acción militar en Cuba desde que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro, quien por mucho tiempo ha protegido al gobierno cubano. Tras derrocar a Maduro, la Casa Blanca ordenó un bloqueo que frenó los envíos de combustible a Cuba, lo que provocó en toda la isla apagones severos, escasez de alimentos y un colapso económico.

Desde la captura de Maduro, Trump ha intensificado el discurso sobre un cambio de régimen en Cuba, tras prometer a principios de este año llevar a cabo una "toma amistosa" del país si su dirigencia no abre la economía a la inversión estadounidense y expulsa a adversarios de Estados Unidos.

El primer gobierno de Trump acusó a Maduro de narcotráfico y utilizó eso para justificar su captura para llevarlo a Nueva York, donde enfrenta un juicio.

El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio instó el miércoles al pueblo cubano a exigir una economía de libre mercado con un nuevo liderazgo que, afirmó, trazará un nuevo rumbo en las relaciones con Estados Unidos.

"En Estados Unidos, estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestra gente", afirmó Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, en un mensaje en video en español. "Y actualmente, lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país".

Raúl Castro, considerado como quien ejerce el poder tras bambalinas

Castro asumió la presidencia en 2006 en sustitución de su hermano mayor enfermo, Fidel Castro, antes de entregar el poder en 2018 a un leal de confianza, Díaz-Canel.

Aunque se retiró en 2021 como jefe del Partido Comunista de Cuba, se cree ampliamente que ejerce poder tras bambalinas, algo subrayado por la prominencia de su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien anteriormente se reunió en secreto con Rubio.

La semana pasada, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reuniones con funcionarios cubanos, incluido el nieto de Castro. Otros dos altos funcionarios del Departamento de Estado se reunieron con el nieto en abril.

Contexto histórico y antecedentes de la investigación

A partir de 1995, avionetas piloteadas por miembros de Hermanos al Rescate, un grupo fundado por exiliados cubanos, sobrevolaron La Habana y arrojaron panfletos en los que instaban a los cubanos a levantarse contra el gobierno de Castro.

Los cubanos protestaron ante el gobierno de Estados Unidos y advirtieron que defenderían su espacio aéreo. Funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA) también abrieron una investigación y se reunieron con los líderes del grupo para instarlos a suspender los vuelos, según registros gubernamentales desclasificados obtenidos por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.

Pero esos llamados no fueron atendidos y el 24 de febrero de 1996 misiles disparados por cazas MiG-29 de fabricación rusa derribaron dos avionetas civiles Cessna desarmadas a poca distancia al norte de La Habana, apenas más allá del espacio aéreo de Cuba. Murieron los cuatro hombres a bordo.

Raúl Castro enfrentó una acusación anterior

Guy Lewis, quien era fiscal federal, descubrió pruebas que vinculaban a altos mandos militares cubanos con el tráfico de cocaína del cártel de Medellín, de Colombia. Tras el derribo, la investigación se amplió y los fiscales impulsaron cargos contra Raúl Castro por encabezar una vasta conspiración de crimen organizado por parte de las fuerzas armadas de Cuba.

Al final, el gobierno de Bill Clinton acusó a cuatro personas, incluidos los pilotos de los MiG involucrados en el derribo de las avionetas. El incidente llevó a Estados Unidos a endurecer su postura contra Cuba, aunque la Guerra Fría había terminado y el apoyo de los Castro a la revolución en toda Latinoamérica era un recuerdo que se desvanecía.

Pero el propio Castro se libró, ya que el gobierno de Clinton planteó preocupaciones sobre una acusación tan mediática.

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Durkin Richer reportó desde Washington. Los periodistas de The Associated Press David Fischer en Miami; Dánica Coto en San Juan, Puerto Rico; Meg Kinnard en Houston; Will Weissert en Washington; Michael Weissenstein en Nueva York; y John Seewer en Toledo, Ohio, contribuyeron a este despacho.