Caso penal contra Raúl Castro por derribo de avionetas en Miami
Los cargos incluyen asesinato y destrucción de aeronave en un incidente que causó cuatro muertes.

MIAMI (AP) — El Departamento de Justicia de Estados Unidos tenía previsto anunciar un caso penal el miércoles contra el expresidente cubano Raúl Castro, cuando el gobierno de Donald Trump intensifica la presión sobre el gobierno socialista, según dos personas familiarizadas con el asunto.
Caso penal contra Raúl Castro por derribo de avionetas en 1996
Los fiscales federales en Miami se preparaban para presentar una acusación formal relacionada con el presunto papel de Castro en el derribo en 1996 de dos aviones operados por el grupo de exiliados Hermanos al Rescate, con sede en Miami. Castro, que ahora tiene 94 años, era entonces ministro de Defensa de Cuba.
Los cargos previstos incluyen asesinato y destrucción de una aeronave, indicó una de las personas familiarizadas con el asunto. Hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizadas a comentar públicamente el caso antes del anuncio.
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Se esperaba que el secretario de Justicia interino Todd Blanche y otros altos funcionarios del Departamento de Justicia estuvieran en Miami el miércoles para una ceremonia en honor a quienes murieron en el derribo.
Presión política y reacciones oficiales
Trump ha estado amenazando con una acción militar en Cuba desde que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro, quien por mucho tiempo ha protegido al gobierno cubano. Tras derrocar a Maduro, la Casa Blanca ordenó un bloqueo que frenó los envíos de combustible a Cuba, lo que provocó en toda la isla apagones severos, escasez de alimentos y un colapso económico.
Desde la captura de Maduro, Trump ha intensificado el discurso sobre un cambio de régimen en Cuba, tras prometer a principios de este año llevar a cabo una "toma amistosa" del país si su dirigencia no abre la economía a la inversión estadounidense y expulsa a adversarios de Estados Unidos.
El secretario de Estado estadounidense Marco Rubio instó el miércoles al pueblo cubano a exigir una economía de libre mercado con un nuevo liderazgo que, afirmó, trazará un nuevo rumbo en las relaciones con Estados Unidos.
"En Estados Unidos, estamos listos para abrir un nuevo capítulo en la relación entre nuestra gente", afirmó Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, en un mensaje en video en español. "Y actualmente, lo único que se interpone en el camino hacia un mejor futuro son quienes controlan su país".
El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos F. de Cossío, arremetió contra Rubio en X y sostuvo que "repite su libreto mendaz e intenta culpar al gobierno de Cuba por el daño despiadado que provoca el gobierno de EEUU al pueblo cubano".
Rubio muestra un "cinismo" que resulta "evidente para cualquiera ante el efecto devastador del bloqueo económico y el cerco energético".
Raúl Castro, considerado como quien ejerce el poder tras bambalinas
No hay indicios de que Castro vaya a quedar bajo custodia de Estados Unidos en el corto plazo.
Asumió la presidencia en 2006 tras su hermano mayor enfermo, Fidel Castro, antes de entregar el poder en 2018 a un leal de confianza, Díaz-Canel.
Aunque se retiró en 2021 como jefe del Partido Comunista de Cuba, se cree ampliamente que ejerce poder tras bambalinas, algo subrayado por la prominencia de su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien anteriormente se reunió en secreto con Rubio.
La semana pasada, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó a La Habana para reuniones con funcionarios cubanos, incluido el nieto de Castro. Otros dos altos funcionarios del Departamento de Estado se reunieron con el nieto en abril.
"La naturaleza simbólica es absolutamente crucial", señaló Lindsey Lazopoulos Friedman, exfiscal de la fiscalía federal en Miami que llevó casos de seguridad nacional y delitos relacionados con cubanos.
"Aunque es probable que Raúl Castro se quede y muera en Cuba, se puede usar la acusación formal como un punto de presión, una ventaja táctica, para obtener otras concesiones como la liberación de presos o para mantener a Rusia fuera", añadió.
Investigación y antecedentes del caso
A partir de 1995, avionetas piloteadas por miembros de Hermanos al Rescate, un grupo fundado por exiliados cubanos, sobrevolaron La Habana y arrojaron panfletos en los que instaban a los cubanos a levantarse contra el gobierno de Castro.
Los cubanos protestaron ante el gobierno de Estados Unidos y advirtieron que defenderían su espacio aéreo. Funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA) también abrieron una investigación y se reunieron con los líderes del grupo para instarlos a suspender los vuelos, según registros gubernamentales desclasificados obtenidos por el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.
"Este último sobrevuelo sólo puede verse como una provocación adicional al gobierno cubano", escribió una funcionaria de la FAA en un correo electrónico a sus superiores luego de una incursión en enero de 1996. "El peor escenario es que uno de estos días los cubanos derriben una de estas avionetas".
Pero esos llamados no fueron atendidos y el 24 de febrero de 1996 misiles disparados por cazas MiG-29 de fabricación rusa derribaron dos avionetas civiles Cessna desarmadas a poca distancia al norte de La Habana, justo más allá del espacio aéreo de Cuba. Murieron los cuatro hombres a bordo.
Raúl Castro enfrentó una acusación anterior
Guy Lewis, quien era fiscal federal, descubrió pruebas que vinculaban a altos mandos militares cubanos con el tráfico de cocaína del cártel de Medellín, de Colombia. Tras el derribo, la investigación se amplió y los fiscales impulsaron cargos contra Raúl Castro por encabezar una vasta conspiración de crimen organizado por parte de las fuerzas armadas de Cuba.
"Las pruebas eran sólidas", dijo Lewis en una entrevista.
Al final, el gobierno de Bill Clinton acusó a cuatro personas, incluidos los pilotos de los MiG, el jefe de la fuerza aérea cubana y el jefe de una red de espionaje cubana en Miami —el único que llegó a estar dentro de una prisión de Estados Unidos— por proporcionar información valiosa sobre los vuelos.
El incidente llevó a Estados Unidos a endurecer su postura contra Cuba, aunque la Guerra Fría había terminado y el apoyo de los Castro a la revolución en toda Latinoamérica era un recuerdo que se desvanecía.
Pero el propio Castro se libró, ya que el gobierno de Clinton —que antes del incidente había buscado discretamente ampliar las relaciones con Cuba— planteó preocupaciones de política exterior sobre una acusación tan mediática.
"Raúl fue definitivamente uno de los que se escapó del lazo", expresó Lewis. "El crimen es notorio. Tres ciudadanos de Estados Unidos y un residente permanente legal fueron asesinados en un homicidio premeditado y orquestado. Eso nunca debe olvidarse".
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