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Arte y artesanía

Devorará a la muerte para siempre; el Señor omnipotente enjugará las lágrimas de todo rostro, y quitará de toda la tierra el oprobio de su pueblo. El Señor mismo lo ha dicho. Isaías 25:8

Por Alexandro Roque

Julio 26, 2026 03:00 a.m.

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      El Festival Internacional de Danza Contemporánea Lila López, uno de los más representativos del país y el primero de su tipo en "provincia" dio inicio el pasado viernes en el Teatro de la Paz a su edición 46. 

      Si bien dura solo una semana, el recobrar las becas para bailarines y bailarinas, una mayor descentralización y el anuncio de que se buscará declarar oficialmente al FIDC-LL como patrimonio cultural inmaterial de San Luis Potosí (ya lo es) han cambiado el panorama sobre el apoyo que recibe este arte fugaz del cuerpo en movimiento.

      En la función inaugural se rindió homenaje a la maestra Carmen Alvarado, directora del Ballet Provincial del Instituto Potosino de Bellas Artes. En 1981, cuando se dio la primera función del Festival —que en ese entonces ostentaba el apellido Nacional—, yo tenía 10 años. Como alumno de Emma Báez iba a tomar apuntes a los ensayos, y de ahí salieron muchas pinturas y dibujos que deben estar en alguna bodega del IPBA. Recuerdo a la maestra Carmen bailando mambo.

      Entre otros textos imprescindibles para comprender el fenómeno que creó la maestra Lila al sacar un festival de este tipo e irlo creciendo, están Memoria de una utopía. El festival Internacional de Danza de San Luis Potosí (1981-2000), de Carlos Ocampo, y el Diccionario de la Danza en México, de César Delgado Martínez.

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      Alguna vez escribí para una ponencia de una edición de aquellos añorados encuentros de Cítricos de Danza: «Lila López llegó a San Luis a hacer lo que algunos llamaban labor de maestra rural, cuando todo estaba por hacer, como le contó al periodista Óscar Flores. Líder del tipo carismático, Lila buscaba apoyo y colaboración pero, aunque delegaba tareas, todo lo que se hacía en el festival regularmente pasaba por sus manos. Francisco Illescas, de Barro Rojo, por ejemplo, reconoce su "trato justo" y su "paciencia de misionero" hacia los bailarines, "esta especie rara, insólita, extraña y caprichosa", y menciona que entre los pecados menores del festival pudo estar no incluir a todos los grupos locales. 

      »Alguna vez el divo potosino José Rivera fue más allá y acusó al festival de ser "un encuentro en el que se juntan los amigos de Lila" y dijo que no volvería, lo cual, para bien del público, no cumplió». Me acordé mucho de José estos días mundialistas, pues una de las coreografías de su grupo La Cebra Danza Gay se titula «Yo no soy Pancho Villa ni me gusta el futbol».

      En ese mismo texto de hace 16 años tomé una cita de Ocampo a Miguel Mancilla: «Aquí la medida no es el tamaño del aplauso sino la reacción que percibes cuando la gente te habla de tu obra en la calle [...] La asistencia debería estar creciendo y obligando al municipio a construir otro teatro para poder hacer más funciones, generar más bailarines y grupos».

      Leo también estos días el libro Guía de buenas prácticas para la recuperación y protección de saberes de origen textil del pueblo tének (hay otro del pueblo nahua), coordinado por Claudia Rocha y editado por el Consejo Potosino de Ciencia y Tecnología (Copocyt). Habla de los bordados de la Madre Tierra, de acciones comunitarias para compartir saberes de las abuelas. Ahí dice: «es fundamental emprender acciones que propicien conciencia y conocimientos sobre la relevancia de la cultura como la dimensión simbólica de la vida humana en relación cercanísima con el entorno natural».

      Arte y artesanía son necesarios, en sus modalidades tangible e intangible. Y aromáticos o bailables. Urgen estrategias permanentes y a fondo para apoyar estas modalidades de creación que, a contrapelo de las urgencias actuales, van más allá de lo utilitario o de lo económico.

      En la página ethic.es escriben Paco Pardo y Carli Lora: «Hemos elegido este camino monacal porque la recompensa no está solo en el escaparate. [...] Que nadie se equivoque: cobramos por lo que hacemos, pero lo que hacemos, el alma que le ponemos, eso es un regalo que nos hacemos a nosotros mismos. Y mientras existan románticos que valoren eso, aquí seguiremos, dándole a la vida su verdadero valor».

      http://alexandroroque.blogspot.com

      Correo: debajodelagua@gmail.com

      Posdata: ya están abiertas las inscripciones para el segundo semestre escolar del Centro de las Artes, les invito a conocer la oferta educativa. Si les late escribir y quieren darle una "chaineadita" a los textos y conocer algunas lecturas interesantes, ahí nos vemos los sábados.