BOLA DE INÚTILES
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Preguntas y respuestas
Puede ser torpeza extrema o rendición ante la ira. ¿Realmente nadie del entorno político de la senadora, ninguno de los encargados de cuidarla y evitarle tropiezos o desgastes fue capaz de prever que al permitirle, o, peor aún, inducirla a ser el detonador de la dura jornada de represión e intimidación de comunicadores, era obvio que cualquier consecuencia adversa la afectaría de manera directa y severa?
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Si la iniciativa para estrenar con saña la Ley Serrano fue suya, alguien debió habérselo desaconsejado por riesgoso; porque se aproximaba al despeñadero. ¿Dónde estaban, en el momento de concebir y emprender la acción, Ricardo Gallardo Cardona, Héctor Serrano, Juan Ignacio Segura Morquecho, José Guadalupe Torres Sánchez, Gerardo Zapata y el propio Antonio Sola? ¿En serio nadie advirtió los peligros?
En la secuencia iniciada en noviembre pasado cuando el Congreso aprobó las reformas al Código Penal del Estado para poder encarcelar a comunicadores críticos, incómodos, con el pretexto de mal uso de la Inteligencia Artificial, lo que llevó de las posibilidades a los hechos fue la denuncia presentada el pasado 8 de mayo por la senadora Ruth Miriam González Silva, ante la Fiscalía General del Estado.
Mientras se logró mantener en reserva la identidad de la denunciante, el costo político y mediático de la desastrada acción represiva e intimidatoria lo venían pagando, principalmente, Gallardo y Serrano. La señora, convertida en la joya de la corona del proyecto sucesorio del gallardismo, quedaba a buen resguardo. Ahora, que recién se ha confirmado que la Ley Serrano se activó por su denuncia, inevitablemente los reflectores han comenzado a enfocarla a ella, en términos que nada favorecen sus planes electorales.
Mantengo la duda de si ese osado paso lo dio por su cuenta, por propia iniciativa, por las razones que hayan sido, sin que nadie intentara o pudiera contenerla, o si lo hizo motivada e impulsada por alguien. Lo primero, resultaría ser una mezcla de descuido, torpeza y cortedad de miras de sus asesores y cuidadores políticos. Lo segundo, un coctel a partes iguales de ira y soberbia.
¿Nadie en el círculo cercano de doña Ruth recordó el triste caso de la diputada sonorense Diana Karina Barreras Samaniego bautizada irónicamente como Dato Protegido? Síntesis extrema: doña Diana Karina enfureció porque una ciudadana de a pie dijo en sus redes sociales que la diputación que ocupaba se la debía a su marido, el también legislador Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la mesa directiva de la Cámara baja. Hubo denuncia, ante órganos electorales y por la vía civil (hay que recordar que los delitos contra el honor y la dignidad de las personas fueron sacados de los códigos penales hace casi 20 años), donde a la acusada le impusieron, entre otras, la sanción de disculparse públicamente durante treinta días seguidos.
La reacción de la opinión pública fue tal, que al segundo día la diputada, Dato Protegido en la documentación oficial, se dio por bien servida y pidió a la autoridad se liberara de cualquier penalidad a la ciudadana. Durante largas semanas, doña Diana Karina fue acosada por los medios, al grado de exhibir sus costosas vestimentas, relojes de alta gama y bolsas de no se diga. Incluso, su marido tuvo que dejar de usar sus relojes de cientos de miles de pesos. Ambos han dejado de ser acosados por los medios, pero perdieron relevancia política.
¿Nadie cercano a doña Ruth conocía esta historia? ¡Por favor! En ratos parece una celada, pero de eso hablaremos cuando haya más elementos de juicio.
Por ahora, lo cierto es que varios años cuidadosamente dedicados a construir una candidatura creíble para la sucesión del 2027, están comenzando a sufrir adversidades tales que amenazan con anular tanto esfuerzo.
El gesto de prepotencia vengativa entrañado en el encarcelamiento de tres comunicadores o creadores de contenido ya pasó costos muy elevados, que seguirán. Hasta ahora, principalmente para Héctor Serrano como autor de la iniciativa, y para el gobernador Gallardo, por la aplicación sesgada de la nueva legislación ad-hoc. Con la aparición en el escenario de la senadora, bien puede ser que las consecuencias vayan a empeorar.
En el boletín de la FGE donde se dio a conocer la liberación de las dos mujeres detenidas, se alude a un compromiso de reparación del daño. El documento respectivo no aparece por ningún lado. Del flanco de las acusadas me llega la versión de que no les entregaron ninguna copia y que firmaron sin conocer el contenido; por los rumbos de la Fiscalía primero muertos que transparentar las cosas. Obvio que en este punto en particular aparece el morbo, pues se alientan las suposiciones de que hasta un dinerito le va a tocar a la senadora.
Lo que también resulta atroz es el sentido del timing de los cerebros gallardistas (o de quien haya sido). Justo cuando inician las etapas más difíciles de negociaciones electorales, sufres "daño reputacional" que te merma poder negociador. Por cierto, a poco no es de llamar la atención el sepulcral silencio de la dirigencia nacional del PVEM desde que comenzó este affaire potosino. Como que les da toques.
Escribo cuando están por comenzar las comparecencias ante el Ministerio Público, en calidad de investigados, de los periodistas Juan Pablo Moreno Rodríguez y Juan Pablo Moreno Guzmán. Lo más probable es que lo que de ahí resulte sea material para mi siguiente colaboración.
Si alguien sabe dónde y cómo se encuentra el tercer detenido en este asunto, el joven huasteco Christian Herrera, ojalá puedan compartirme el dato. Entiendo que sigue detenido, pero prácticamente en secreto.
LINEA DE TIEMPO
Todo ocurre el 8 de mayo reciente.
13.22 horas, el Ministerio Público tiene por recibida la denuncia que presenta la senadora Ruth Miriam González Silva.
14:00 horas, el fiscal a cargo, José Rubén González Ramos, radica la denuncia y formula una Constancia de Inicio y Derivación. El caso recibe la clave CDI/FGE/I/DO1/15401/26. Poco después, sin precisión documentada de la hora, el propio agente del Ministerio Público remite un comunicado a la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Victimas (Oficio FGE/DO1/282037/05/26) solicitándole designe un asesor jurídico que asista a la denunciante.
13:06 horas, el mismo fiscal González Ramos remite un oficio (numero FGE/DO1/275056/05/26) al comandante Juan Alejandro Menchaca Sustaita, encargado de la Dirección General de Métodos de Investigación del Estado, para que inicie las investigaciones correspondientes. OJO: la hora de recibido de este comunicado, anotada a mano junto al sello correspondiente, indica que se entregó 16 minutos antes de que fuera presentada la denuncia.
15:45 horas, es recibido el oficio FGE/DO1/275052/05/26, remitido por González Ramos al Lic. Daniel Vargas Lara, titular de la Unidad de Inteligencia de la Dirección de Métodos de Investigación, solicitándole investigue tres páginas de Facebook en fuentes abiertas de internet.
Sin hora visible de recepción, aparece luego un Informe Policial dirigido al mismo agente del Ministerio Público (634/PDI/SUBDIR/IR/2026) por una mujer policía cuyo nombre creo que debo reservarme, en el que se da cuenta de que se localizó a una persona, vecina de las luego encarceladas, quien en esencia dice que ellas le han platicado que se dedican a gestionar páginas de redes sociales. El acta de la entrevista, con más detalles, tiene marcada la hora 15:30. O sea, que la mujer policía entrevistó a la testigo a esa hora y quince minutos después ya estaba rindiendo informe por escrito.
15:50 horas, se entrega al fiscal un Acta de Identificación-Individualización, de una de las acusadas. La otra aparece luego en la carpeta, pero no trae hora visible de recibida.
17:40 horas, la Unidad de Inteligencia, mediante oficio 708/PDI/UI/2026, remite al MP los resultados de su investigación en videos en fuentes abiertas (ese trabajo se solicitó 1 hora 55 minutos antes).
Lo que esta línea de tiempo nos indica es que entre la presentación de la denuncia (no hay constancia, o al menos no la tengo, de que haya sido debidamente ratificada), las investigaciones y los informes policiales que dan cuenta de la localización y entrevista con una posible testigo; la identificación de las presuntas infractoras y la decisión de continuar el caso, transcurrieron 4 horas y 18 minutos. ¡Qué maravilla de fiscalía tenemos!
Por cierto, como suele suceder en todo asunto complejo de imputaciones, disputas, litigios y reparto de culpas, ya apareció la primera víctima colateral. Se le conoce como Manuelita.
COMPRIMIDOS
Si no hubo cambios de última hora, ayer en algún momento del día el pleno de la Suprema Corte de Justicia Nación debió aprobar o rechazar el proyecto de resolución del ministro Irving Espinosa Betanzo, relativo a la controversia constitucional que interpusieron los exconcejales de Villa de Pozos, por su arbitraria destitución. La propuesta conocida desde días antes era en el sentido de negarles la razón jurídica, no porque no la tuvieran sino porque incurrieron en fallos de procedimiento. Los famosos tecnicismos. Queda viva la impugnación específica al nombramiento de Patricia Aradillas como Concejal Presidenta, ya que aparentemente estaba legalmente impedida.
La semana pasada, en defensa de sus últimos nombramientos en las titularidades de la Secretaría de Educación y de la Coordinación Estatal de Protección Civil, el gobernador Gallardo incurrió en un dislate. Las críticas fueron porque carecen de experiencia en los temas que les encomendó, porque sus formaciones académicas nada tienen que ver con sus nuevas responsabilidades, y porque ya no hay tiempo para largas curvas de aprendizaje. El mandatario las defendió por ser mujeres y con el argumento de la equidad de género. Le preguntaron la hora y respondió que va a llover.
Hasta donde mis conocimientos alcanzan, la licenciada Estela Arriaga, presidenta del DIF municipal y esposa del alcalde Enrique Galindo, no será candidata a ningún cargo de elección popular el año próximo. Todos los esfuerzos
político-electorales están enfocados en la precandidatura de su marido al gobierno del estado.
Con cinco minutos al día que dedicaran Sara Rocha y Rojo Zavaleta para platicar y ponerse de acuerdo en lo que van a declarar a la prensa, se ahorrarían estos bochornos de principiantes. Como luego dicen, tantos años de marquesas y no saber mover el abanico. Lo que pasa es que Sara anda empanicada.
Hasta el próximo jueves.




