Dictadorzuelo
Resumen
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Preguntas y respuestas
"El médico me dijo que debo renunciar a la mitad de mi vida sexual". Eso le contó, sombrío, don Inepcio a su mujer. Preguntó la señora: "¿Y a cuál mitad vas a renunciar? ¿A la mitad de que hablas o a la mitad en que piensas?"... El pretendiente de Glafira, la hija de don Poseidón, habló con el señor a fin de pedirle su permiso para tener relaciones de noviazgo con la chica. El genitor lo interrogó, severo: "Sus intenciones, joven, ¿son buenas o son malas?". "¡Ah! -exclamó el mozalbete-. ¿Qué puedo escoger?"... Pirulina, muchacha pizpireta, le comentó a su amiga Susiflor: "Mi novio Pitorrango cree en la autogestión. Él pone el auto y yo pongo la gestión"... Entre todos los seres que en el planeta existen el hombre es el único que tiene un don precioso, pero que en ocasiones se vuelve maldición: la libertad. Los demás vivientes, vegetales o animales, cumplen un programa fijo del cual no pueden apartarse. El humano, en cambio, carece de programa, para bien y para mal. Es libre; posee propio arbitrio, voluntad soberana. No soy dado a hacer definiciones. Para eso están los diccionarios. Pero si se me pidiera una definición de libertad yo diría que es la posibilidad de elegir, ya sea entre el bien y el mal o entre dos marcas de jabón. Si alguien le quita al hombre esa posibilidad, la de escoger, le está arrebatando su ser humano, su humanidad. Eso es lo que ha hecho Daniel Ortega en Nicaragua. Al anular las elecciones les está quitando a los nicaragüenses la posibilidad de escoger, y por tanto los está deshumanizando. Algo que parece un mero acto político, una torpe acción de dictadorzuelo decidido a perpetuarse en el poder, es en verdad un crimen de lesa humanidad. Aquí debo hacer una confesión que en alguna forma me avergüenza: Yo di apoyo -en la corta medida de mis posibilidades, claro- a la revolución sandinista que llevó a Ortega al poder. Quienes son como él, tiranos en potencia, encuentran siempre tontos útiles que los apoyan. Seguramente esos demagogos aplican el dicho popular: "Pide a Dios por los pendejos, para que nunca se acaben". Yo fui uno de esos tontos útiles. Junto con amigos nicaragüenses que vivían en mi ciudad colecté víveres y medicinas para enviarlos a quienes luchaban contra la dictadura somocista. Y sucede que el tal Ortega instauró un régimen aún más dictatorial, y ejerce ahora un esperpéntico proconsulado a perpetuidad con su mujer, gobierno que sería cómico si no fuera, como es, trágico. En diversas formas la 4T ha apoyado a esa dictadura. "Pide a Dios."... Era la hora del café en la oficina. Don Poseidón entró en el cuarto del archivo y vio a su asistente Rosibel en plena refocilación con el archivista. Antes de que el ejecutivo pudiera articular palabra le dijo Rosibel: "Perdone, jefe. Él no tenía nada que archivar, y a mí no me gusta el café"... En el Bar Ahúnda un parroquiano creyó entender que otro había aludido a él desfavorablemente. En tono desafiante lo encaró: "¿Busca usted pleito?". "Amigo -respondió el otro-. Si buscara pleito me iría a mi casa"... El médico le preguntó a Babalucas: "¿Practica usted el sexo seguro?". "Sí, doctor -respondió el badulaque-. A todas les doy un nombre falso"... Tres jóvenes esposas se hallaban enfermitas de gustos pasados, o sea embarazadas, y se reunieron para merendar y cambiar impresiones. Dijo una: "Creo que voy a tener niño, porque cuando lo encargamos yo estaba abajo y mi marido arriba". Opinó la segunda: "De ser así yo voy a tener niña, porque yo estaba arriba y mi marido abajo". "¡Santo Cielo! -exclamó la tercera, consternada-. ¡Entonces yo voy a tener un cachorrito!". (No le entendí). FIN.




