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Lo grotesco y lo cómico

Por Miguel Ángel Hernández Calvillo

Octubre 28, 2025 03:00 a.m.

A

Jorge Ibargüengoitia, el reconocido escritor guanajuatense, advirtió sobre la necesidad de distinguir entre lo grotesco y lo cómico, estableciendo que lo cómico puede ser grotesco, pero lo grotesco no siempre es cómico y, más bien, suele ser trágico. Para ilustrar la diferencia, Ibargüengoitia recordaba que en una entrevista que le hiciera otro Jorge, de apellido Saldaña (que tenía cada sábado, en la década de los setenta, un programa de televisión con cantantes de boleros), éste le comentó que le daba mucha risa que en la novela “Las muertas” se relatara el caso de una mujer a la que plancharon pensando que de esa forma sería curada de una enfermedad; por supuesto que para el escritor no era de dar risa porque se trataba de acabar con la vida de una persona y el hecho, aunque grotesco, terminaba por presentarse como una terrible tragedia.

     Sirva lo anterior para tratar de entender situaciones grotescas que se han presentado recientemente en diversos ámbitos de la vida pública mexicana y, por supuesto, especialmente en el medio de la política práctica que se cocina diariamente en algunos frentes que pretenden cuestionar, como se pueda, el derrotero de la transformación institucional que sigue el actual gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. Allí está el caso, por ejemplo, del villano reventón en que se ha convertido el inefable magnate Ricardo Salinas Pliego, usurero más que profesionalizado en el arte de cobrar abonos chiquitos, pero bien cargados de intereses leoninos, a los usuarios de sus tiendas y banca comercial. El caso es que, cual candil de la calle y oscuridad de la casa, el Salinas Pliego se resiste a pagar lo que debe al fisco mexicano (lo cómico) y, mejor, de plano, desliza la especie de que podría lanzarse (al vacío, lo trágico) a disputar la presidencia de México en el 2030. Nos puede ganar la risa con tanto desfiguro de este sujeto, pero llama la atención que le sigan el juego algunos personajes de la clase política, en la peregrina idea de que podrían descarrilar una transformación institucional que, inexorable, sigue su curso.

Y como en todas partes se cuecen habas, pues qué mejor que traer a cuento el caso del presidente estadounidense Donald Trump, empeñado en consolidar un camino de incertidumbre para la política económica internacional con los más grotescos argumentos para intervenir en favor de intereses oligárquicos de su círculo político y empresarial, pero que no abonan a minar las tragedias que se siguen presentando en diversas partes del mundo donde el viejo imperialismo estadounidense sigue actuando como siempre acostumbra. Por fortuna, la política exterior y de desarrollo económico del actual gobierno mexicano ha sorteado las provocaciones de Trump y, a pesar de la incertidumbre que a todos alcanza, se ha logrado mantener al país con amplias expectativas de continuar con éxito la atracción de inversiones, como lo observa en una reciente entrevista el director de la sede subregional de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), Mario Martínez Piva, en una interesante y reciente entrevista (“La Jornada”, 19 de octubre de 2025) que, en otra ocasión desmenuzaremos.