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QUE NO ES DE FIAR

Por Juan José Rodríguez

Enero 08, 2026 03:00 a.m.

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QUE NO ES DE FIAR

Despunta el año y entre los conocedores de la manta se fortalece la convicción de que en las elecciones del 2027, aquí en San Luis Potosí, Morena y PVEM irán por separado. Esto quiere decir que irán confrontados. En el caso más relevante, la elección de gobernador(a), cada quien llevará su propio candidato(a).

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La competencia por separado hace tiempo que es una posibilidad presente en el escenario, pero no era la más destacada. Todavía hace unas semanas se consideraba -y así lo consignamos en nuestra columna del 18 de diciembre- como factible un acuerdo entre Morena y el gallardismo para definir quién pondría el candidato(a) a la gubernatura y cómo se repartirían el resto de las posiciones.

A reserva de que lleguen más datos, por ahora lo más sobresaliente es que la gota que derramó el vaso y volvió inviable la alianza fue el asunto de la llamada Ley Esposa, y la acelerada velocidad con que se procesó en el Congreso y luego en los ayuntamientos.

En esa misma columna de diciembre pasado, apuntamos que al parecer el afán gallardista de impulsar y acelerar la también llamada Ley Gobernadora, era para aumentar su capital político hacía el momento de negociar los términos de la alianza con Morena y PT, pero las informaciones más recientes y confiables, apuntan a que en el partido guinda llegaron a la conclusión de que no había manera de entenderse decentemente con Ricardo Gallardo Cardona y que lo mejor era olvidarse de ir juntos en ninguna elección.

En las deliberaciones del caso salieron a relucir temas como la oposición gallardista que frustró la aplicación inmediata de las normas antinepotismo impulsadas por la presidenta Sheinbaum, y el "pirateo" para el Verde de los alcaldes morenistas más importantes que ganaron las elecciones del 2024, en un acto que contradijo flagrantemente cualquier mínimo de respeto entre aliados.

A mayor abundamiento, se recordó estos días que en las elecciones del nuevo Poder Judicial también el gallardismo hizo de las suyas y avasalló a sus compañeros guindas de viaje. A manera de cereza del pastel, cuando RGC se sacó de la manga la iniciativa de la Ley Gobernadora y de Morena le advirtieron que no acompañarían su aprobación en el Congreso, lejos de sentarse a platicar, dar sus argumentos y buscar consensos, se preocupó de amarrar los votos de MC y Nueva Alianza (con los cuales alcanzaba la mayoría calificada). Conseguidos los sufragios suficientes, se aceleró el proceso legislativo y se despreciaron los seis de Morena y dos del PAN.

La conclusión en las altas instancias morenistas es que el Verde Ecologista en su versión Gallardo Cardona simple y sencillamente no es de fiar; que no cumple sus compromisos políticos y que su única obsesión -motor de todas sus maniobras políticas- es dejar a su esposa como sucesora, para reducir las probabilidades de que su séptimo año sea infernal.

Desde esta perspectiva, de la participación electoral el 2027 de Morena y Verde como adversarios y no aliados, es obvio que se modifica radicalmente el escenario que consideraba que ambas formaciones políticas irían asociadas a las urnas, y que el gran acuerdo pendiente era quién pondría el candidato(a) a gobernador(a).

Si la decisión morenista de ir a las elecciones sin alianza con el Verde se concreta, eso no quiere decir que rechace cualquier otra posibilidad de coaligarse. Este es un asunto del que nos ocuparemos en el siguiente apartado de esta columna.

En estas últimas semanas de largas conversaciones sobre esta clase de temas, salieron a relucir un par de teorías sobre el origen de la Ley Gobernadora en el ámbito del gallardismo. Visto que en estricto sentido no era necesaria para poder postular a la senadora Ruth González, hay quienes consideran que en realidad se trató de "una demostración de poder" de parte de Gallardo Cardona, ya que sacar adelante una iniciativa de reformas constitucionales en un par de semanas, incluida su aprobación en la mayoría de los ayuntamientos, no cualquiera.

El mensaje a las alturas sería algo así como "vean, aquí nomás mis chicharrones truenan; tengo bien controlado el legislativo, el judicial, el Ceepac, los alcaldes y sígale usted". El riesgo que siempre enfrentó y que ahora parecería estar en vías de concretarse, es que desde esas mismas cúspides le respondan con otra demostración de poder, por ejemplo diciéndole "arréglatelas solo (y sin chapuzas)". Interesante.

La otra teoría sobre el mismo tema, es que Gallardo siempre tuvo claro que para poder postular a su esposa lo único que realmente necesita es el sellito nacional del PVEM para registrar candidaturas, y que por lo mismo la Ley Esposa tiene un objetivo distinto pero claro: cerrar el paso a Enrique Galindo Ceballos, cuyas posibilidades le quitan el sueño; a Juan Carlos Valladares Eichelman, que va creciendo pero más con el apoyo del Niño Verde y del Güero Velasco que con el del gallardato; a Sánchez Zumaya que tiene escasas o nulas posibilidades pero ha metido ruido y a base de mucho dinero ha avanzado en las encuestas, y a su propio padre el diputado Gallardo Juárez. Hasta macbethiano se puede poner esto.

EL NUEVO ESCENARIO

En el escenario de no alianza entre Morena y el Verde, quedan abiertas varias posibilidades de asociación electoral entre los partidos, unas más prometedoras que otras.

Si hacemos un promedio de lo que indican las encuestas serias a las que tuvimos acceso entre noviembre y diciembre -algunas de las cuales nos fueron mostradas a condición de no citarlas específicamente-, resulta razonable decir que en materia de intención de voto al concluir el año, Morena traía 40 puntos porcentuales; Verde y PAN, 20 puntos cada uno; el PRI y el MC, ocho cada cual; el PT, tres y el PANAL uno. En el entendido de que estamos a un año de que haya candidatos y a 16 meses de las elecciones, es obvio que estas cifras pueden cambiar sustancialmente, pero por lo pronto con algunas hay que hacer los cálculos.

De entrada, con toda su aleatoriedad, lo primero que salta a la vista es que juntos Morena y Verde, aquí en San Luis no hay manera de ganarles. Acumulan en estos números gruesos y promediados el 60 por ciento de la intención de voto, con la ventaja adicional de que el 40 por ciento restante seguramente iría dividido.

Por separado, estos dos partidos se distancian notablemente entre sí: Morena le aventaja dos a uno al Verde, con todo y el denuedo gallardista por mejorar sus momios. En el mejor de los casos, el Verde podría llegar a los mismos 40 puntos porcentuales que Morena, pero sólo si se alía con el PRI, el MC, el PT y el PANAL, lo que llevaría esa coalición a acumular los mismos 40 puntos que Morena sólo. Es tan frágil un arreglo de esa naturaleza, que bastaría que el PT se fuera con los guindas para romper los equilibrios.

Para mayor preocupación del Verde, existe la circunstancia de que recientemente el MC, a nivel nacional, se ha mostrado más cercano a Morena que a cualquier otra fuerza política. Eso, trasladado aquí, ubicaría por encima del 50 por ciento la coalición Morena-MC-PT. Con todo y sus magros resultados, un entendimiento también a nivel nacional entre los guindas y Nueva Alianza volvería cuatripartita la alianza, con mejores expectativas.

¿Qué pasa con el PRI? Sus ocho puntos son muy útiles en cualquier escenario de coaliciones, pero su control está dividido. Me atrevo a decir que tiene mayor ascendencia sobre esos votantes tricolores Enrique Galindo que Sara Rocha. Si finalmente su estrategia se lo aconseja y comienza pronto a recorrer municipios, Galindo podrá constatar este hecho.

El PAN muestra la misma intencionalidad electoral a su favor que el Verde, pero sus márgenes de alianza son menos prometedores, salvo que con intervención de las dirigencias nacionales se pudiera rehacer la asociación con el PRI y sumar al MC, lo cual ofrecería la expectativa de un sólido segundo sitial con el 36 por ciento de intención de voto. Ya en esos niveles de competencia, la figura del candidato o candidata, la campaña, el discurso, la propuesta de gobierno, los compromisos concretos y la propaganda, pueden hacer la diferencia e inclinar la balanza para cualquier lado.

Si efectivamente al final de cuentas Morena y Verde van por separado y en plan de adversarios duros, la clave del juego serán las alianzas.

En el bando gallardista se respira confianza por la solidez que muestra su estructura de promoción, movilización y defensa del voto. Observan con satisfacción su red de activistas a nivel de manzana en toda la zona conurbada; hacen cuentas muy reconfortantes de los alcaldes que les tienen jurada su entrega y lealtad; saben que por dinero no se detendrán y están convencidos de que su patrón trae de las orejas al Niño Verde y compañía.

Dirán los morenos, "Pos sí, pero nosotros tenemos a Ernestina".

COMPRIMIDOS

Por su naturaleza, el Interapas enfrenta problemas de diversos tipos: sociales, técnicos, administrativos y financieros. Si se revisa bien la situación en la que se encuentra actualmente el organismo, quizá lo más lúcido sea conseguirse un buen financiero, que no faltaran buenos técnicos, administradores y operadores de campo que lo acompañen. A ver si de aquí al lunes encuentran un buen prospecto. A Jorge Daniel, el sincero deseo de que todo vaya bien con su salud.

La casa encuestadora GobernArte difundió el martes un trabajo demoscópico sobre la percepción que tienen en todos los estados de la República acerca del desempeño de sus diputados presidentes de las Juntas de Coordinación Política. El de aquí, popularmente conocido como El Inutil, ocupa el lugar 30 de 32. O sea, solo hay dos peores que él. El primer sitial corresponde al diputado Carlos Alberto de la Fuente, de Nuevo León, con 38.4 por ciento de aprobación. Serrano alcanzó un penosísimo 10.40 por ciento. La peor de todas y todos, Tania Caballero Navarro, de Oaxaca, obtuvo el 9.3 por ciento.

La abogada Georgina González Cázares presenta las calificaciones necesarias para ser una buena directora de la facultad de Derecho de la UASLP, sobre todo en lo que se refiere a los aspectos académicos. El problema es que la adecuada conducción de esa institución reclama también imponer disciplina, exigir cumplimiento de responsabilidades y evitar excesos. Pienso, por ejemplo, en sacar a la facultad de la lista de planteles con mayor índice de ausentismo magisterial, que además no impone sanciones por la delictuosa complicidad de personal administrativo. También, impedir que los viernes por la tarde los espacios comunes se conviertan en una enorme cantina al aire libre y que las plazoletas internas compartidas con Comercio apesten a mariguana. Un buen equipo será indispensable, salvo que se quiera simplemente nadar de a muertito.

Hasta el próximo jueves.