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Acceso y Razón

Por Jon Bonfiglio

Julio 12, 2026 03:00 a.m.

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      Y así llegamos a julio, la época vacacional más larga del año, lo que pone nerviosos a los funcionarios de los departamentos gubernamentales de turismo. O las cosas van bien o van mal; hay poco término medio. Con demasiada frecuencia, el indicador principal que se utiliza para evaluar el éxito es la ocupación hotelera. Y se entiende, es el indicador más fácil de usar. Así fue que esta semana la titular de la Secretaría de Turismo del Gobierno del Estado (Sectur) Yolanda Cepeda Echevarría anunció que hasta el momento se ha registrado en San Luis Potosí una ocupación con el promedio del 52 por ciento durante el actual periodo vacacional. Reconociendo que la cifra podría mejorar, Cepeda Echevarría agregó que se pronostica un crecimiento de la cifra en las próximas semanas, cuando tradicionalmente se concentra la mayor afluencia de visitantes.

      Lo que pasa es que llegar a San Luis Potosí capital como turista conlleva desafíos específicos de infraestructura y logística, que van desde una conectividad aérea limitada hasta cuestiones de seguridad en las carreteras regionales y una intensa competencia por parte de los viajeros de negocios. Por supuesto que SLP es un importante centro industrial. En consecuencia, el Aeropuerto Internacional Ponciano Arriaga y el sector hotelero de la ciudad están fuertemente orientados a los viajeros de negocios. Dado que la demanda corporativa impulsa las reservas, las tarifas hoteleras en la capital pueden mantenerse demasiado elevadas para el visitante cotidiano. 

      Mientras el aeropuerto cuenta con rutas sin escalas desde centros de conexión como Dallas (DFW) con American Airlines, Houston (IAH) con United Airlines y Aeroméxico, que conecta con la Ciudad de México, los turistas nacionales e internacionales que provienen de fuera de estos centros de conexión a menudo deben hacer escalas, lo que aumenta el tiempo y muchas veces el costo para llegar directamente a la capital. Para San Luis Potosí, que hasta cierto término está aislado, la infraestructura aérea es clave.

      Por carretera, aunque la capital está conectada por la 57, los viajeros que manejan desde ciudades como Monterrey, Ciudad de México o Querétaro a menudo se enfrentan a un intenso tráfico de camiones, frecuentes retrasos por obras de mantenimiento y ocasionales problemas de seguridad en tramos específicos de la red vial. Estos retos aumentan aún más la importancia de una infraestructura aérea bien desarrollada. 

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      Y luego está el motivo. ¿Por qué visitar la capital del estado? La razón más evidente es el extenso centro colonial de la capital—uno de los más grandes y bellos de México—declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sin embargo, para los turistas nacionales, este compite con muchos otros centros coloniales, por lo que, por muy hermosa que sea la arquitectura o el centro de la ciudad, es probable que eso no baste para atraer un turismo singular. 

      Esto es sin tener en cuenta cómo la promoción turística de la capital se ha visto tradicionalmente eclipsada por los destinos de aventura del estado, como la Huasteca Potosina o Real de Catorce. Hoy en día, los organismos de turismo locales están trabajando activamente para cambiar esta percepción mediante campañas que destacan el arte surrealista y la oferta gastronómica de la capital; y ahí es precisamente donde reside la oportunidad secundaria para la ciudad.

      El desafío consiste en ofrecer algo diferente, algo añadido, algo único. El patrimonio cultural de la capital es vasto y profundo, además de ser una joya viva que beneficia enormemente tanto a los ciudadanos como a los visitantes. Del mismo modo, la excelencia culinaria brinda al viajero una oportunidad excepcional para conectar con la historia y las tradiciones de la capital y de sus habitantes a través de un medio sencillo, pero esencial.

      La ocupación hotelera vale hasta cierto punto, pero más clave están los potenciales de la ciudad y cómo seguir generando una infraestructura para apoyar a que las personas lleguen de manera fácil y económica a esta ciudad tan única e impresionante—que tanto tiene que ofrecer—para los de hoy, y para las generaciones futuras.